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Aliados y distanciados en el pasado harán nueva encuesta

 

En Nayarit, el próximo 3 de julio se elegirá nuevo gobernador; además se renovarán los 20 ayuntamientos del estado y, 18 diputados de mayoría y 12 plurinominales al Congreso de la entidad. Apenas el 26 de abril se dio el banderazo para el arranque de precampañas. Ahora ya se sabe, serán cinco los candidatos contendiendo por la gubernatura después de venirse abajo la coalición entre el PAN y el PRD.

Los protagonistas en estas próximas elecciones han compartido afectos y rencillas en el pasado, curiosamente. La historia se remonta a finales de los años ochenta, cuando, siendo gobernador de Nayarit, Emilio M. González Parra (1981-1988) consolidó un grupo político en el Estado, muy poderoso, a decir de los lugareños. Sus miembros, todos priístas, serían quienes ostentaran cargos de elección popular y empresariales.

Emilio González fue, después de su mandato, líder de la Cámara de Senadores en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y secretario adjunto de la CTM hasta su muerte, en 1998.

Uno de los principales representantes de aquel grupo fue Antonio Echevarría Domínguez, un político que ya había desempeñado cargos públicos como secretario de Estado durante varios años. Priísta desde su juventud, Echevarría Domínguez fue cercano al ex gobernador cetemista.

En una entrevista concedida al periódico La Jornada, Echevarría aseguró, por aquellos años, que el único grupo político que ha habido en Nayarit es “el de mi compadre Emilio González Parra”, al que él pertenecía. Su amistad era pública y sólida.

Durante el gobierno de Emilio M. González, Antonio Echevarría sentó las bases, paralelamente a su desempeño público, de lo que hoy es el Grupo Empresarial Alica (GEA). Este grupo es el concesionario en el Estado de empresas como Coca-Cola, Volkswagen, Chrysler, Century 21, Club Deportivo del Valle, gasolineras, la televisora Azteca y, al menos una veintena de empresas más. Echevarría Domínguez dijo ante los medios tener una fortuna personal de 224 millones 557 mil 994 pesos. Eso, hace trece años.

En el año en que murió Emilio González, Echevarría contendió para la gubernatura de Nayarit. La ganó. Sólo que no fue cobijado por el partido de toda su vida, el PRI, sino que, al no ser “elegido” para abanderar la candidatura del tricolor, encontró consuelo en la alianza opositora, una muy similar a la hoy sonada coalición: PAN-PRD-PT.

En 1999 tomó el poder. Para el 2001, el ex priísta se registró como miembro activo en Acción Nacional. Su gobierno fue el primero en derrotar a los gobiernos tradiciones del PRI.

Bastó un sexenio para que el gobierno de Nayarit volviera al poderío priísta. Del 2005 a la fecha, el gobernador es Ney González, hijo de don Emilio M. González, aquel que en los ochentas arropó al mismo Echevarría. Y es la esposa de este último, Martha Elena García, una de las actuales candidatas para suceder al heredero González.

La candidatura de la diputada Martha Elena García se concretó después de que, el 27 de abril, el PAN y el PRD no llegaron a un acuerdo sobre cuál aspirante encabezaría la alianza, la disputa estuvo entre ella y el también diputado, Guadalupe Acosta Naranjo. Ambos del partido del Sol Azteca. El acabose entre los dos partidos fue posterior a una encuesta entre los dos aspirantes. Con una ligera ventaja, la esposa del ex gobernador ganó la “consulta”. Sólo que se declaró un empate técnico por lo cerrado de los resultados. Tras el nulo acuerdo se declaró disuelta la coalición registrada ante el Instituto Electoral de Nayarit y cada partido irá por su lado.

El detalle es que la diputada federal de extracción perredista se registró como candidata con el PAN. Y Acosta Naranjo, contendrá por el PRD. La idea de ir en coalición era derrotar al PRI en la entidad, quien postuló a Roberto Sandoval bajo la alianza “Nayarit Nos Une” que aglutina al Partido Verde y al Panal.

En el tricolor se habla de una “ruptura” según los militantes, tras la imposición de Humberto Moreira a favor Sandoval. Los legisladores Raúl Mejía y Gerardo Montenegro también aspiraban.

De vuelta a la memoria. El actual candidato perredista participó en el gobierno del esposo de su ahora contrincante y, hasta hace pocos días compañera de partido. Se desempeñó como subsecretario de Gobierno. Fue parte de las cuotas que el PAN pagó en ese entonces a los perredistas por ganar “juntos” la elección.

Según documentación, una de las primeras acciones irregulares del sexenio de Antonio Echevarría (esposo de la ahora candidata panista) fue la compra de una “flotilla” de vehículos para la Procuraduría General de Justicia del Estado, pues no se emitió la licitación alguna.

José Guadalupe Acosta Naranjo rechazó la propuesta de compra directa y solicitó que se aplicara la normativa “para evitar suspicacias al respecto, sobre todo si llega al conocimiento de la opinión pública”.

La propuesta de Acosta fue “aceptada” pero incumplida, y ese mismo mes se compraron 40 automóviles Neón por un monto de 6 millones de pesos, sin licitación pública de por medio; se utilizó el sistema de “invitación restringida”, en que el proveedor de los vehículos fue la concesionaria Chrysler, propiedad de GEA.

Según el ex diputado Evaristo Gómez Herrera, el “60 por ciento de licitaciones y concursos (fueron) ganados por empresas del Grupo Alica”.

La oposición de Acosta trajo una acción en su contra, integrantes de la PGR lo arrestaron por supuestos delitos electorales denunciados en 1996 y fue trasladado en un avión de la dependencia sin que haya sido presentado ante ninguna instancia federal. En su momento lo ocurrido se registró como un acto de represalia por parte del ex mandatario Echevarría. Incluso se buscó un juicio político contra el ex priísta. Los perredistas rompieron con el gobierno del PAN.

Eso fue en el pasado, pero en el presente hasta hace poco la coalición entre Acción Nacional y el PRD estaba vigente, incluso, ahora que los precandidatos irán separados, ambos partidos acordaron una nueva encuesta el 26 de mayo que defina al mejor posicionado, el perdedor declinará a su favor. La alianza reviviría, otra vez. Isaí Lara Bermúdez.

 

 

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