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Atiende mensualmente cerca de 20 mil pacientes

La historia del edificio data de 1927, cuando albergaba el Hospital Civil y Militar. Su construcción está hecha de adobe y madera. Ubicado en un área de mil 800 metros cuadrados en pleno centro de la ciudad, desde hace 58 años se convirtió en el primer Centro de Salud, conocido en ese entonces como “Salubridad”.

En un par de meses la legendaria construcción pasará a formar parte de la historia de los tijuanenses; su próxima demolición ya comenzó a hacer estragos entre el personal médico y los aproximadamente 20 mil pacientes mensuales que acuden a un servicio.

Entre las viejas paredes del edificio quedarán resguardas miles de anécdotas, recuerdos, vivencias, alegrías, pero también pleitos, enojos y nostalgia, según revelaron dos enfermeras con más de 35 años de servicio.

Por ser una construcción antigua, su derrumbe es necesario, ya que por más que la Secretaría de Salud invertía en remodelaciones, ya nada era reparable. Cuando no fallaba la electricidad, había riesgos de incendio, se tapaba el drenaje, la estructura presentaba hundimientos, goteras, salas de espera a la intemperie; las condiciones higiénicas para el personal y los usuarios, ya no son las más dignas.

Por ello la Secretaría de Salud tomó la decisión de demoler el edificio y emprender un nuevo proyecto, en el que se invertirán 24 millones de pesos.

Se contempla un edificio moderno de dos plantas, equipado con áreas como dirección, administración, trabajo social, sala de juntas, sala de usos múltiples, archivo muerto, archivo clínico, sala de espera, coordinación de epidemiología, psicología y nutrición; laboratorio, rayos X, vacunas, módulo del Seguro Popular, curaciones, módulos sanitarios, lavandería, bodega, seis consultorios dentales y 14 de medicina general, además de estacionamiento para 25 autos.

Irma Esthela Ramos Cardoso, directora del Centro de Salud desde hace 20 años, señaló que mientras se lleva a cabo la nueva construcción del edificio, el personal médico y administrativo será reubicado, en tanto los derechohabientes serán canalizados a las unidades de salud más cercanas a sus respectivos domicilios.

“El secretario de Salud logró finalmente el beneficio para este Centro de Salud, que es el más antiguo, el más conocido; estamos hablando de hace 55 ó 58 años, para construir algo más practico y funcional”, detalló.

De las innovaciones del nuevo centro destacan seis consultorios dentales. Anteriormente sólo había uno, pero hoy en día las enfermedades bucodentales cada vez son más frecuentes.

“El proyecto ejecutivo ya está hecho, la licitación también, una vez que sepamos quien ganó la licitación, que es a mediados de junio, los trabajos de demolición empezarán a finales de julio”, mencionó.

El Centro de Salud es una de las unidades médicas más solicitadas por los derechohabientes, lo que se atribuye a la atención médica, ubicación y porque el lugar es considerado una tradición.

“Hay personas de la tercera edad que al Centro todavía le siguen diciendo ‘Salubridad’, y es que en un principio en el edificio se concentraban la Secretaria de Salubridad y Asistencia, el Centro Antirrábico, las oficinas jurisdiccionales, Regulación Sanitaria, además de los servicios que hasta hoy en día perduran, como Clínica de Tórax, Servicios de Planificación, Control de Pacientes Diabéticos e Hipertensos; control de las embarazadas, Atención del Niño Sano, laboratorio, consulta dental, entre otras. Es tanta la historia, como que la gente sigue buscando a médicos de ataño que ya hasta se jubilaron o las enfermeras han vacunado a varias generaciones… la demolición del Centro da nostalgia”, relató la doctora Barrios.

Y aunque en 1989 ya había otros cuatro centros de Salud -La Mesa, La Presa, Otay y Francisco Villa-, los derechohabientes seguían acudiendo a la Zona Centro. Las filas que llegaban a varias cuadras eran ya un panorama cotidiano.

“Los pacientes buscan la atención de aquí, pues aquí siempre se les va a dar una solución a su problema; puede ser costumbre, el médico, la ubicación, pero a la gente le gusta venir aquí. Hay días que atendemos un promedio de 700 pacientes, la cifra lo dice todo”.

Por último, Barrios recordó que los pacientes también extrañaran las instalaciones, pues hay anécdotas que muy difícil se borrarán de su mente.

“Hace ya algunos años, en medio del edificio había una fuente, en la que los pacientes se bañaban, traían a los perros a tomar agua, había gallinas; y aunque la fuente ya no está, siempre es una anécdota para platicar”.

Mientras personal y pacientes asimilan la demolición del edificio,  las enfermeras Marisela Ortega Estrada y Carolina Cardoso ya se tomaron una foto del recuerdo en la fachada del arcaico Centro de Salud.

 

 

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