Diccionario de coloquialismos y el plagio de la RAE
Luego de “Jergas de Habla Hispana”, Roxana Fitch comparte edición corregida y aumentada con más de 7 mil 800 términos. La lexicógrafa tijuanense denuncia públicamente que la Real Academia Española no otorga créditos en sus publicaciones.
Enrique Mendoza Hernández
En el léxico cotidiano de los colombianos, no pueden faltar palabras como chimba, verraco, vaina, hágale, sapo, pecueca, embarrarla, vueltica, verraquera, mula, traqueto, duro. Por supuesto, los significados de semejantes vocablos no aparecen en los diccionarios oficiales o afiliados a la Real Academia Española (RAE).
No es noticia decir que cada país hispanoparlante cuenta con sus propios coloquialismos. La novedad es que, luego del éxito en 2006 de “Jergas de Habla Hispana”, en el cual Roxana Fitch documenta más de 7 mil 500 términos jergales del idioma castellano, la lexicógrafa tijuanense ahora da a conocer “Diccionario de Coloquialismos y Términos Dialectales del Español”, publicado este año por Arco Libros, de Madrid, España.
La aceptación de su propuesta lingüística ha sido tal que, asegura, hasta la propia Real Academia Española ha recurrido a su trabajo para editar “Diccionario de Americanismos”; desafortunadamente, sostiene Fitch, la RAE no le otorga los créditos.
De glosario a diccionario
“Todo empezó hace más o menos diez años, cuando una amiga española, fanática de las telenovelas mexicanas, empezó a escribirme todas las palabras ‘raras’ que oía en tan emocionantes episodios de los culebrones (telenovelas) y que no entendía”, cuenta Roxana Fitch en la primera edición de “Jergas de Habla Hispana” de 2006.
“Yo respondía a sus interrogantes, y luego ella volvía a escribir con más vocabulario ‘incomprensible’. Decidí entonces que lo que ella necesitaba era un mini glosario de mexicanismos. Fue así que nació el primero y más grande de los diccionarios de jerga que se encuentran a esta colección”.
En pocas palabras, el proyecto lingüístico data de por lo menos 15 años.
“Cuando empecé a entrar y participar en chats por internet, por allá en el lejano 1996, me di cuenta que también yo me quedaba confundida al leer las palabras ‘exóticas’ con las que se expresaban los amigos de otros países, y decidí que era indispensable compilar glosarios de esos países para poder comprender mejor a mis amigos, apoyándome de la sabiduría popular. De ahí fue fácil llegar a la conclusión que habría que representar a todos los países donde se habla español”, refiere la lingüista.
Fue entonces que Fitch decidió crear un sitio en internet para compartir sus hallazgos lingüísticos con el resto del mundo. De hecho, el portal actual es www.jergasdehablahispana.org. Incluso, confiesa, el diccionario impreso fue originalmente creado y desarrollado en internet, con ayuda de colaboradores de todos los países de habla hispana participantes.
De jergas a coloquialismos
El éxito de “Jergas de Habla Hispana”, con más de 7 mil 500 términos en 477 páginas fue rotundo, tanto que desde 2008 Roxana Fitch buscaba una editorial que se animara a publicar la segunda edición. De esta manera, ahora en 2011 la tijuanense entrega “Diccionario de Coloquialismos y Términos Dialectales del Español”, con más de 7 mil 800 términos en 944 páginas, publicado por Arco Libros de Madrid, España.
“`Diccionario de Coloquialismos’ se forma de la base de ‘Jergas de Habla Hispana’”, cuenta a ZETA Roxana Fitch.
Y agrega: “Le cambié el nombre porque en México en particular el título confundía a la gente porque no conoce la palabra jerga, o la conoce con el sentido de trapo de cocina, entonces ‘Jergas de Habla Hispana’ como que no tenía mucho sentido para ellos. Entonces dije, ‘bueno, le ponemos otro nombre que sea más específico y esperando que sea más claro’”.
En la edición publicada por Arco Libros, Fitch aclara:
El “Diccionario de Coloquialismos y Términos Dialectales del Español” contiene más de 7 mil 800 términos entre coloquialismos y dialectalismos usados en el habla cotidiana e informal de más de veinte países (con un apartado especial para Estados Unidos). Incluye ejemplos ilustrativos que además reflejan el modo de hablar en el país en cuestión.
La lexicógrafa mexicana aclara sobre el objetivo de su proyecto, a diferencia de los diccionarios formales u oficiales:
“El intento principal de esta obra es ofrecer una imagen fiel del habla informal y regional en España y en todos los países americanos que tienen el español como idioma principal. Los términos se presentan en apartados por país, de manera que el lector pueda consultar la terminología propia de un determinado país y, a través de los ejemplos, darse una idea concreta sobre cómo se usa en dicho país, además de hacer un estudio comparativo entre el habla de dos o más países”.
Concluye al presentar su propuesta:
“Esta obra permite hacer una excursión amena dentro de los componentes del habla coloquial y territorial de los países hispanohablantes que normalmente los diccionarios generales no recogen, y pretende ser una herramienta útil para traductores, profesores y estudiantes de español, escritores, guionistas, lingüistas y curiosos del idioma”.
Sin embargo, en estos años en que ha llevado a cabo su proyecto lingüístico, plasmado primero en “Jergas de Habla Hispana”, no todo ha sido color de rosa para Roxana Fitch, ya que lo mismo ha gozado del reconocimiento oficial, pero también ha sido víctima de plagio.
La promesa incumplida
Al ser “Jergas de Habla Hispana” un material extensamente rico en cuanto a que recoge con exactitud los coloquialismos de países hispanoparlantes, obviamente primero vino el reconocimiento oficial a su proyecto. De hecho, Roxana Fitch comparte una carta fechada el 9 de abril de 2008 enviada por Humberto López Morales, coordinador del Diccionario Académico de Americanismos (DAA) y secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española, donde el lexicógrafo promete dar crédito a la autora:
“Ante todo, mil gracias por su interés en nuestros trabajos. Se lo agradecemos muy de veras. El proyecto que dirijo es el del Diccionario Académico de Americanismos (DAA), que lleva unos tres años y que deberá terminarse a finales de 2009, puesto que su presentación se hará en el marco del V Congreso Internacional de la Lengua Española que se celebrará en Valparaíso, Chile, en marzo de 2010. Nuestro equipo de trabajo en Madrid, integrado por lexicógrafos españoles e hispanoamericanos, prepara primeros borradores, en parte, utilizando fuentes librescas, materiales que después son enviados a las 20 Academias americanas, que enmiendan, suprimen, añaden, etc., puesto que son ellas las verdaderas autoras de nuestro Diccionario.
“En efecto, en esa primera parte de acopio de materiales, nuestros colaboradores han acudido con frecuencia al diccionario de usted, y eso se ha debido a que es de lo mejor que existe en la bibliografía lexicográfica de Hispanoamérica. Me complace decirle que todos sentimos un profundo respeto y una gran admiración por su estupendo trabajo sobre las jergas. Desde aquí le agradezco -en nombre de todos- que haya elaborado materiales tan ricos y, en su mayoría, exactos, lo que sin duda ha ayudado no poco a nuestras tareas iniciales.
“Mucho nos complacerá, desde luego, dar a su trabajo los créditos necesarios en la publicación de nuestro DAA. Quedo a su disposición para mayor información, si así lo desea. Suyo, muy cordialmente, Humberto López Morales, Coordinador del DAA
Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española”.
Hasta ahí la promesa de “dar a su trabajo los créditos necesarios”. Pero sólo fue eso, una promesa no cumplida hasta junio de 2011.
El escándalo del plagio
Luego de la publicación en 2010 del Diccionario Académico de Americanismos (DAA), a cargo de la Real Academia Española, inmediatamente vinieron las reacciones debido a que Humberto López Morales no cumplió su promesa de “dar a su trabajo (de Roxana Fitch) los créditos necesarios”:
“No sale el crédito para nadie, el único crédito que sale es el crédito hacia las mismas academias de la Lengua, crédito para la de Argentina, crédito para la de Nicaragua, pero fuera de su círculo de asociaciones no hay nada”, asegura a ZETA Roxana Fitch.
Desafortunadamente el trabajo de Roxana no es el único plagiado:
“Yo soy la última de la fila de un montón de personas a las que les han estado ignorando, como que ellos no necesitan citar fuentes”, comparte a este Semanario.
Luego del escándalo del plagio por parte de la RAE, han surgido muestras de apoyo a Roxana Fitch; de hecho, en el texto ¿Por qué las academias de la lengua no citan fuentes? de Ricardo Rosa, publicado en http://www.elcastellano.org/ns/edicion/2011/abril/fuentes.html, se refiere:
“Citar las fuentes de una investigación científica es la primera obligación de un investigador, trátese de un individuo, un equipo o una corporación, como aprenden los estudiantes de primer año de cualquier universidad del mundo. La omisión de este requisito descalifica cualquier investigación, tornándola inaceptable para su consideración en el ámbito académico. Una tesis de doctorado o de maestría que no presente la lista de sus fuentes, elaborada de acuerdo con alguno de los formatos universalmente aceptados, sería inapelablemente rechazada y su autor, considerado poco serio.
“Sin embargo, las academias de la lengua castellana no se consideran obligadas a cumplir este requisito. Consideran tal vez que el prestigio secular que en un tiempo se atribuyó a la «docta casa» madrileña, las exime de esa obligación que todos los demás estudiosos del mundo comparten.
“Sin embargo, el libro llegó a las librerías, por mano de la RAE y con el sello de la AAL, dos años después sin ningún crédito a la autora de una de las fuentes más importantes consultadas. Rosana Fitch se dirigió posteriormente a López Morales pero no obtuvo más respuesta.
“El ortotipógrafo José Martínez de Sousa, autor del Manual de estilo de la lengua española, declaraba tras la presentación del Diccionario panhispánico de dudas:
“[... permítaseme lamentar que la Academia no se sienta obligada a proporcionar al lector la nómina de autores que han sido consultados para realizar la presente. Todos los autores serios de diccionarios de dudas como este añaden su correspondiente bibliografía [...]. No hacerlo así es hacerse merecedor de una mala nota, que es la que aquí queda explícita”.
Otros especialistas en el tema se han unido a la denuncia del plagio por parte de la RAE, entre ellos Javier Candeira, con su texto La RAE plagia investigaciones ajenas. De hecho, en la página http://media.causes.com/ribbon/1051052 poco a poco empieza a aumentar la lista de lingüistas que se adhieren al reclamo contra el plagio de la RAE.
— ¿Emprenderás alguna acción legal contra la Real Academia Española porque finalmente existe el plagio de tu obra?, pregunta ZETA a Roxana Fitch.
“Pues sí, pero yo no voy a hacer nada, es como una hormiguita que le quiere tirar una piedra a alguien que va pasando, a una persona. No creo que tenga ningún efecto… Si a la gente que es famosa nunca les han dado crédito, imagínate yo, que prácticamente nadie me conoce.
“No veo que pueda ganar. Es que son demasiado poderosos, tienen todo el respaldo del mundo. Tengo esa impresión. Yo estoy satisfecha que ya alguien se haya dado cuenta de que me copiaron también a mí, o que me negaron los créditos que me habían prometido, porque ya no puedo hacer más”.
Cuando ZETA interroga a Roxana Fitch sobre su apatía hacia una acción legal contra la RAE, la lexicógrafa contesta:
“No hay reacción (por parte de la RAE), siempre ha sido así, según tengo entendido, porque otros autores a los que no han citado también se han quejado en el pasado y nadie les ha dado una respuesta”.
No obstante, las acciones legales contra la Real Academia Española no están descartadas:
“Se supone que son el non plus ultra, lo máximo, nadie se anima (a emprender acción legal contra la RAE). Tal vez si nos juntáramos todos los que fuimos participantes no voluntarios de sus libros, se pueda hacer algo”.









