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Por acción u omisión de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) uno de los narcotúneles más grandes y sofisticados que han sido descubiertos en Tijuana fue reutilizado por traficantes, los cuales cavaron un acceso nuevo al pasadizo. Esto sucedió, a pesar de que el inmueble, oficialmente está bajo el resguardo de la dependencia federal desde hace 20 meses.

Se trata del túnel encontrado el 2 de Diciembre de 2009 dentro de una bodega que tenía como frente comercial la Distribuidora y Comercializadora Renaissance, ubicado sobre la calle José Gálvez de la colonia Garita de Otay, el último edificio de la calle a diez o doce metros del muro fronterizo.

El túnel principal tiene aproximadamente 30 metros de profundidad y 262 metros de longitud, cuando fue descubierto contaba con un sofisticado sistema de ventilación, electricidad y un elevador. La nueva entrada al pasadizo se encuentra a escasos metros del muro fronterizo con Estados Unidos, al ras del suelo, la entrada estaba cubierta con una llanta vieja.

Oficialmente la Policía Estatal Preventiva (PEP) informó que el lunes 2 de agosto aseguró los dos túneles mediante un operativo coordinado por la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Tijuana (SSPM), resultado de investigaciones de inteligencia de ambas corporaciones derivadas de denuncias anónimas.

Extraoficialmente, este semanario pudo conocer que las autoridades federales estadounidenses fueron quienes alertaron a las autoridades mexicanas que el subterráneo había sido reactivado.

La PEP también reportó que dio parte de su “hallazgo” al Ministerio Público de la Federación y que los túneles quedaron al resguardo, nuevamente, de personal de la Procuraduría General de la República, instancia federal que continuará con las indagaciones.

Sin embargo ZETA visitó el inmueble horas después de que había sido “descubierto” por la PEP y la SSPM, y atestiguó que no contaba con vigilancia alguna de las autoridades federales.

Tras contactar a la familia Yu, propietarios del inmueble, a través de su abogado, éstos denunciaron que después del descubrimiento del túnel en 2009 la propiedad fue asegurada por la SIEDO para su cuidado, y aún no se las han entregado.

Acusaron a la subprocuraduría de incumplir con la responsabilidad de vigilar que los pasadizos no fueran utilizados por el crimen organizado, y permitir que las paredes, el techo y todo el metal que había en la bodega fueran robados, lo que convirtió la propiedad en una ruina porque sólo quedó la estructura.

Asimismo, se deslindaron de cualquier responsabilidad jurídica relacionada con el uso ilegal del inmueble, porque el contrato de renta fue debidamente acreditado y mostrado ante la SIEDO, aseguró el apoderado legal, Julio Vásquez.

El abogado señaló que una semana después del aseguramiento de la bodega se interpuso un juicio de amparo en contra de la incautación del inmueble, el cual les fue denegado. Sin embargo interpusieron un procedimiento de revisión, el cual esperan se resuelva a su favor en los siguientes días.

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