Síndrome Mielodisplásico
Falta de glóbulos rojos, fatiga y cansancio, los primeros síntomas del padecimiento
“Estoy seguro que a todo el mundo le suena raro el nombre, incluso para la comunidad médica”, expresa atinadamente el doctor Víctor Salinas, a propósito del Síndrome Mielodisplásico.
Así se le denomina a un conjunto de enfermedades que se producen cuando la médula ósea deja de funcionar correctamente, dañando las células protectoras de la sangre para derivar otro tipo de sangre, razón por la que durante mucho tiempo, el Síndrome Mielodisplásico fue considerado un proceso previo a la leucemia.
“Nuestro organismo es una maquinita que para seguir viviendo, requiere reinventarse tres veces al día, parte de ello es crear sangre, y ésta se forma dentro de los huesos”, ilustra el doctor Salinas, a la vez de describir como una verdadera “fuente” de vida, fuente real, al proceso de producir sangre desde los huesos constantemente. Cuando se pierde la capacidad de producir esas enormes cantidades de sangre, se padece la Mielodisplasia.
Los primeros síntomas del padecimiento son la falta de glóbulos rojos, fatiga y cansancio.
Médicos generales suelen diagnosticar al paciente una anemia, le recetan vitaminas y una dieta rica en hierro. “Pero estar fatigado no es tan simple, si el doctor no me cree, yo me voy a hacer un examen”, recomienda el hematólogo.
Para obtener un mejor diagnóstico, lo correcto es que se practique un examen de la sangre, que resulta barato y sencillo, y a su vez debe ser interpretado por un médico internista o un hematólogo.
El Síndrome Mielodisplásico es una enfermedad altamente heterogénea y compleja, obedece a muchos modelos patológicos, por los que algunos especialistas no dudan en señalarla como “un monstruo de cien cabezas”. Para facilitar su estudio, se le ha dividido en dos grandes grupos: Síndrome de Bajo Grado y Síndrome de Alto Grado. En algunos pacientes la enfermedad puede seguir un curso benigno durante muchos años, mientras que en otros, la leucemia puede contraerse rápidamente o sobrevenir la muerte. Los pacientes de MDS de Bajo Grado (por sus siglas en inglés) tienen una sobrevida de hasta cinco años, y para los de Alto Grado, hasta hace poco la expectativa de vida era de sólo de cuatro o cinco meses, pero gracias a los medicamentos de alta generación, ya pueden aspirar de dos a tres años más de supervivencia.
La vida de un paciente del Síndrome Mielodisplásico también puede describirse como una forma de “vida artificial”, pues los tratamientos para ello suelen ser nada más paliativos. El más común es la transfusión de sangre y la quimioterapia. Cuando el paciente ya no responde a las transfusiones sanguíneas, el trasplante de médula ósea ofrece mayores posibilidades.
Por todo lo que se ha dicho ya aquí, no es fácil diagnosticar tal enfermedad, pero entre los primeros síntomas que presentan las personas, está la sensación de cansancio, debilidad, dificultad para respirar, piel pálida, sangrado fácil, hematomas, fiebre e infecciones frecuentes. Tienen también predisposición a la enfermedad pacientes que han sido sometidos a quimioterapia por otro tipo de cánceres como el linfoma, enfermedad de Hodgkin, leucemia aguda infantil, o cáncer de seno, pulmón, ovarios, testículos y estómago.
La estadística arroja que el padecimiento se da frecuentemente en hombres mayores de 65 años.
De acuerdo a datos del médico Guillermo García Montero, director de Síndromes Mielodisplásicos del Hospital MD Anderson de Houston, Texas, entre 3 y 6 personas de cada 100 mil presentan la enfermedad. Sólo del 10 al 15 por ciento de ellos desarrollarán leucemia.
Mayor información y mejores tratamientos: AMSM y ASOFARMA
El 11 y 12 de noviembre de 2011, fueron días de buenas noticias para los pacientes y médicos relacionados con el Síndrome Mielodisplásico, ya que en Cancún, Quintana Roo se firmó la creación de la Asociación Mexicana de Síndromes Mielodisplásicos (AMSM), proyecto que entre otras herramientas, contará con un blog especializado en la enfermedad, creando un canal de difusión y entendimiento entre especialistas, pacientes y público en general.
Durante los próximos dos años, la AMSM estará presidida por el doctor Roberto Ovilla Martínez, jefe de la Unidad de Trasplante de Médula Ósea de Hospital Ángeles Lomas, quien asentó: “En todos los estados de la República existen pacientes, algunos bien diagnosticados y otros sub-diagnosticados. No es una cuestión fácil, puesto que la tecnología o metodología no siempre es accesible a todos los niveles, de modo que poder tener un mejor conocimiento de la frecuencia con que ocurren, a los grupos de edad que afecta, diagnosticarlos y tratarlos a tiempo, es un reto y una necesidad que nos compromete y nos mueve a integrar esta sociedad”.
En el marco del mismo evento se informó que Vidaza es el primer y único tratamiento aprobado por la Asociación de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para casos de Síndrome Mielodisplásico, ya que contribuye a que la médula ósea produzca células sanguíneas sanas, disminuye la necesidad de recurrir a transfusiones sanguíneas, combate la fatiga y las fiebres, y lo mejor: aumenta la expectativa de vida de 10 a 15 años, con calidad de sobrevivencia, sustituyendo métodos agresivos como la quimioterapia por medicina oral.
Con aprobación pendiente para la comercialización de Vidaza en México, Laboratorios ASOFARMA ya se encarga de tramitar la importación del medicamento para cada paciente que lo requiera. Médicos y especialistas que han lidiado contra el Síndrome Mielodisplásico aplauden el riesgo y apuesta de ASOFARMA por buscar con ahínco la llegada de Vidaza a los pacientes mexicanos: “Su costo es efectivo, porque ese paciente regresa a su trabajo, a su casa, con su familia”.
Por lo pronto Vidaza es muy costoso, pero muy pronto su precio será más accesible y, en un momento dado, podría incluirse en el cuadro básico de salud pública de nuestro país. Juan Carlos Domínguez








