No la dejes caer
Tu casa se está desmoronando
La casa que te menciono es México. ¿Acaso no lo consideras tu casa? O sólo consideras tener derecho a los beneficios como habitante flotante, sin compromiso que te obligue a identificarte con el jefe de la casa por no compartir los gastos para reconstruirla, porque prefieres rentar en parte una casa en barrio ajeno teniendo la tuya propia abandonada.
Algunos hermanos tuyos sufren por tu indiferencia. Como no tienen trabajo ellos no salen de casa, pero no pueden cuidarla, y es por falta de recursos, y de un poder más respetable, capaz de sacar a los intrusos que se valen de la ausencia de quienes teniendo el mando no lo ejercen para controlar cualquier agravio en perjuicio del más débil.
No seas cruel y rectifica la acción de tus inquietudes, si de ti nace estar fuera, no olvides a los de casa, ellos están siempre fieles, aunque lo hagan por la fuerza son los guardianes de casa, mientras soportan el hambre aquí los encuentras siempre, cuidando por compromiso lo que el fuerte ha descuidado. La administración en casa debe cambiarse muy pronto, para evitar el desastre, los actuales no comprenden que la casa es un baluarte.
Eres libre de pensar como tú quieras y de actuar como a ti te dé la gana, pero debes rescatar de la miseria a la gente que te dio la fama, de la cual vives con los dones de un rey que ya empeñó su corona, ahora ya lo debes todo; acostumbrado a gastar, gastas lo tuyo y lo de otros, por eso sales huyendo, para ocultar tu desfalco.
Vicente Martínez Méndez
Tijuana, B. C.








