AMLO; Halagos para el priísta Colosio
El pasado 28 de enero de 2012, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) estuvo en el municipio de Magdalena de Kino, Sonora, pueblo natal del ensoberbecido priísta Luis Donaldo Colosio. Allí el perredista pronunció vehemente ditirambo. Almibaro al finado, quien, hasta su muerte, fue celoso mastín del odiado PRI.
“Me dolió el asesinato de Colosio, la forma tan vil en que perdió la vida… pudo haber sido un buen Presidente, pues quería un verdadero cambio en el país”. Eso fue lo medular del repugnante discurso de AMLO.
No dudaríamos en pensar que de llegar el “Primero los pobres” a la Presidencia de la República, el día 23 de marzo sería declarado día de luto nacional.
La burguesía ha encumbrado al despreciable priísta hasta las nubes. La “oposición” de “izquierda” ha hecho lo mismo. Han tratado de presentar a Colosio como una víctima de los enemigos de la libertad y de la democracia. Nada más lejos de la verdad.
El enorgullecido capitoste priísta fue un defensor a ultranza del régimen capitalista. Fue Colosio un feroz chacal siempre dispuesto a defender la fortaleza de la clase rica. Qué, ¿los más 70 años en la poltrona presidencial no enseñaron al pueblo que PRI es sinónimo de explotación, entreguismo al extranjero, despotismo y asesinatos? ¿Ya se olvidó que fue el régimen burgués priísta quien perpetró la horrorosa masacre de Tlatelolco?
Hay quienes dicen que el discurso de Colosio pronunciado el 6 de marzo de 1994, ante miles de acarreados en la Ciudad de México lo condenó a muerte. Ésa es otra gran falsedad.
Veamos parte de lo que decía Colosio el 6 de marzo de 1994: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las malas acciones del Gobierno, por abusos de las autoridades”. Si alguien ve en este discurso un cambio de rumbo del candidato priísta es que está miope. Esa arenga era pura verborrea de candidato burgués en campaña. Discursos más “radicales” pronunciaban Echeverría y López Portillo. Y los feroces sicarios del régimen permanecieron quietos. No atentaron ni contra López Portillo ni contra Echeverría. Al contrario JLP y LEA fueron presentados por el régimen ante el mundo como paladines de la libertad y de la democracia.
Luis Echeverría abiertamente se autoproclamó socialista y antiimperialista. Sonoros aplausos arrancó de la “izquierda” monárquica. Como calificaba el gran Carlos Marx a la izquierda de los poderosos.
Y los hechos y el tiempo vinieron a demostrar que todo era huera y goebbeliana palabrería. Puro bluff.
Es verdad, cada quien es libre de lisonjear a quien le dé la gana. A vivos o a difuntos. Pero así también nosotros somos libres de poner en la picota a despreciables demagogos, como López Obrador y comparsas, que quieren que el pueblo se trague la gran mentira de que Colosio era un genuino demócrata, un titán quien con espada en mano arremetía contra los enemigos del pueblo.
Nosotros los comunistas sentimos honda repulsa contra esta apología que se hace a reconocidos enemigos del pueblo. Además no confiamos ni tantito en las palabras de AMLO. No creemos en sus promesas.
Pero lo que es evidente para nosotros, no significa que lo sea para las amplias masas explotadas. La cruda realidad es que son millones los que tienen esperanza en él. Y que son muchos más los millones de mexicanos que odian a los déspotas del PRIAN (como López Obrador llama a la mafia reaccionaria del PRI y del PAN). Millones detestan yugos y cadenas. Millones son los obreros hartos de la esclavitud, de desempleo y de miseria.
En días pasados el “Primero los pobres” aseguró contar con más de 20 millones de mexicanos (voto duro) que sufragarían por él, el día primero de julio de 2012. Y dice que lo demás es merengue. Dando a entender que el triunfo está asegurado.
Confiar en el IFE es bajar la guardia ante el enemigo jurado. Es querer presentar al lobo con inofensiva apariencia. La clase trabajadora debe tener en cuenta que el IFE es un engendro reaccionario del régimen. Una criatura del criminal priísta Carlos Salinas de Gortari. Confiar en el IFE es dejar el coyote al cuidado de las gallinas.
¿Qué ya se olvidó de los escandalosos fraudes de 1988 y el reciente de 2006?
Camaradas proletarios: Para poder vencer a los déspotas del PRI y del PAN se requiere unidad de acero. Comunistas, patriotas y demócratas de verdad, deben unir esfuerzos para aplastar con lucha combativa a los reaccionarios vende patrias de la mafia del poder. Es decir del PRIAN. Luchar con tenacidad por llevar a AMLO a la Presidencia. Porque son los hechos, los irrefutables hechos, como decía Lenin, quienes le mostrarán al pueblo lo que en realidad representa AMLO y cofradía.
Porque por más verdades que digamos, por más consejos que demos a los seguidores de AMLO, por más que nos desbaratemos gritando: ¡Cuidado! ¡Cuidado!, nada enseñará más a los explotados que su experiencia política propia.
Ante esta dura realidad desplegaremos con energía nuestra bandera de lucha en los cuatro puntos cardinales: Y gritaremos: ¡Abajo con los peleles del PRIAN! ¡Abajo con la mafia del poder! Y… ¡Arriba López Obrador!
Ni traición a la clase obrera, ni traición al socialismo cometemos al apoyar al demagogo legítimo, López Obrador. Al contrario. El pueblo saldrá de su engaño y verá, con sus propios ojos, la realidad cuando el perredista se apoltrone en el trono y empuñe el látigo.
Gigantesca va a ser la desilusión, gigantesca va a ser la iracundia de sus hoy fervientes seguidores. Porque, lo repetimos, López Obrador resultará igual (en lo fundamental) que los déspotas reaccionarios del PRI y del PAN.
Y cuando AMLO comience a pisar sobre las huellas de los fascistas del PRIAN (que lo hará sin duda alguna), en todo el país, sin mucho esfuerzo de nuestra parte, se escuchará el grito airado y estruendoso de millones: ¡Abajo con López Obrador!
Y agregamos: Porque eso de asegurar que un testaferro de los explotadores, como Colosio, podría haber sido un buen Presidente es propio de reaccionarios demagogos.
Javier Antuna
Tijuana, B. C.








