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Don Carlos:

Permítame dirigirme respetuosamente a Usted y darle mi opinión acerca del controvertido terreno de la calle octava, la famosa Ocho.

Antes que nada quiero decirle que el derruir ese edificio fue realmente algo positivo, no tenía por qué existir un edificio tan vetusto y con tan negra historia, realmente era un lunar en plena zona central de nuestra ciudad.

Sin embargo creo que el terreno debe ser conservado para la ciudad, por una razón fundamental, el terreno es parte del patrimonio de la ciudad y como regla general éstos deben ser intocables, mucho más en una ciudad como Tijuana, que carece de ellos. Pienso que los patrimonios son para prever y asegurar el futuro y sólo se deben vender en caso de extrema necesidad, que no es el caso de Tijuana, ella está en estos momentos para preservar todo lo que se pueda, porque hay que crearle un mucho mejor futuro y así estaría más bien para adquirir… más adelante le voy a decir qué y por qué.

He leído en este mismo semanario que se va a licitar la venta y ésta se hará al mejor postor y que el precio estaría entre 20 y 30 millones de pesos, o sea alrededor de 500 dólares el metro, que tal vez sea el precio actual en la zona, pero si lo vemos al valor que puede tener si la zona centro se desarrolla y se rehabilita, ese precio es regalado, el que lo va a comprar va a proyectar y para él va a ser una gran inversión. Pregunto, ¿no sería mejor que esa plusvalía fuera para la ciudad y no para un particular?

Por otro lado se dice que el dinero se va a invertir en la rehabilitación de la avenida Revolución, que para la extensión que tiene francamente se me hace poco, son 8 cuadras con dos lados, más las calles perpendiculares.

Tengo la impresión de que esta cantidad de dinero apenas alcanzaría para una cuadra.

Por otro lado, he oído que uno de los postores serían simplemente comerciantes y, éstos, qué van a hacer ahí, ¿algo que beneficie la zona y la ciudad o simplemente otro centro comercial? Como ejemplo: el caso del hospital Miguel Alemán, que siendo, ése sí, un edificio histórico se derrumbó y el terreno se vendió al mejor postor. Y qué hizo: un centro comercial con bastante mal gusto que ni siquiera adorna el área. ¿En cuánto se vendió y qué se hizo con ese dinero? ¿Alguien lo sabe? Lo que sí sabemos es que ese terreno era de la ciudad y se le despojó de él para beneficio de un particular. No se vale que se repitiera el caso.

Ese terreno de la Ocho se debe preservar y guardarse para un gran proyecto que beneficie realmente la zona, para esto, permítame sugerirle uno:

Un proyecto que detonaría el progreso de esa zona como ningún otro, éste sería un centro de convenciones, nada ayudaría más a la avenida Revolución como un proyecto así, beneficiaría toda la infraestructura que hay, me refiero a comercios, restaurantes, promovería la apertura de otros más, aprovechando el buen nombre de la cocina tijuanense, bares elegantes, hoteles, estacionamientos, además tendría como un atractivo más su cercanía con la línea internacional, que incluso se podría ir caminando, en fin, tiene todos los atributos. En contraparte con el llamado Centro de Convenciones Metropolitano en Rosarito, que no tiene ni pies ni cabeza, lejos de todos lados, sin una infraestructura que lo apoye, donde todo lo tienen que crear. ¿Cuántos años se va a llevar eso? Y si hay alguien que le interese, además, de otra cosa muy importante, para beneficio de unos cuantos. Mi opinión es que tiene todo el aspecto de un gran elefante blanco.

Que el espacio de la Ocho es insuficiente, pongo de ejemplo el Centro de Convenciones de Monterrey, uno de ellos, porque tienen dos (por algo será), me refiero a Convex, que es una edificación vertical, que debe tener un terreno cercano a los 3 mil 500 metros que tiene la Ocho, si no es que menos. A pesar de salirse de lo convencional de los centros de convenciones funciona muy bien.

Está claro que los centros de convenciones son unos grandes detonantes de la economía, ahí tenemos San Diego como el mejor ejemplo. Sólo hay que imaginarse –con la parcial zona libre que tenemos, con una garita reformada y rehabilitada para cruces más rápidos– un centro de convenciones, más un proyecto hecho por los mejores urbanistas del mundo para la Revolución. Imagínese Usted.

Para un proyecto así sí valdría la pena que se aportara en una sociedad mixta, con una inversión que haría la iniciativa privada.

En lo que me refería a que la ciudad está para hacerse de patrimonios, ahí está el terreno de la antigua Plaza de Toros, que está ideal para un bonito parque, con un museo taurino. Y el triángulo  donde estaba la Chevrolet, que podría ser una plaza conmemorativa, ya que ahí empezó la segunda etapa de la ciudad de Tijuana.

En fin, Don Carlos, éstos son mis pensares, los pensares de un ciudadano de Tijuana, nada más uno más, que piensa que Tijuana debe ser un emporio comercial y una ciudad urbanísticamente modelo, debemos recordar que estamos en la mejor esquina del mundo, sólo hay que darle valor agregado.

 

Dr. Roberto Farías M.

Tijuana, B. C.

 

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