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Si Usted, amable lector, cruza hacia México, por cualquiera de nuestras aduanas, con alguna mercancía y le toca el semáforo en rojo, será revisado por algún empleado, o empleada, que en forma descortés le buscan y rebuscan en su afán de sancionar ($), pretextando que tal o cual mercancía es repetitiva y cae en contrabando.

Por ejemplo si Usted cruza una docena de toallas, pues es contrabando por ser repetitivas y eso basta para que se la hagan de tos, aunque el importe no rebase la cantidad que marca la tarifa aduanal para introducir artículos provenientes de USA.

Si le preguntas al empleado de cuánto es la cantidad permitida, no saben informar correctamente, pues unos y otros no coinciden en las cantidades que están fuera de la realidad, para confundir y poder aparentemente, hacer pagar la cuota que marque el oficial de aduana en turno, este comportamiento negativo es de todos conocido y ha sido un problema sin solución, desgraciadamente no hay letreros visibles que informen de los artículos que se permiten pasar y la cantidad correspondiente en dólares.

Esta actitud ha generado muchísimas quejas, que se pierden en la sordera de quienes las escuchan si se quisiera poner remedio por parte de las autoridades correspondientes, podrían mandar inspectores encubiertos, para darse cuenta de cómo se manejan nuestras aduanas, que generan muchísimo dinero.

Por ahí escuche una expresión de Juan Pueblo que decía que por la puerta aduanal podría pasar un elefante sin ser visto y ese eslogan de ‘bienvenido, paisano’ hay que cambiarlo, pues es una soberana mentira, pues lo único bienvenido es el dinero que le quitan al paisano de mil formas y maneras, cuando regresan a visitar a su patria mexicana.

Atentamente:

Manual Mattei

 

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