La cruda “Promesa” de TV Caracol
La serie colombiana exhibe el tema del tráfico de personas que se da en cualquier parte del mundo, delito que mueve grandes cantidades de dinero y que se encubre por la impunidad ante intereses creados por el poder.
Trinidad Ramírez Toriz
Luego de probados casos de éxito como “Yo Soy Betty, la Fea”, “Pedro, el Escamoso”, “Café con Aroma de Mujer” y “El Cártel de los Sapos”, la televisión colombiana pone el ejemplo de lo que es una telenovela con sustancia, ahora a raíz de “La Promesa”, serie que recoge testimonios reales para armar personajes envueltos en una red de ambición, violencia, lucro y poder, tan característicos de una mafia que trafica con personas.
Producción de TV Caracol, “La Promesa” se trasmite de lunes a viernes a las 18:30 horas por Unicable, con repetición a las 12:00 de la noche (tiempo del DF). Es la historia de un grupo de jóvenes que bajo distintos tipos de engaño, van a parar en manos de unos delincuentes de talla internacional que reducen la vida humana a mera mercancía.
Poco a poco, los telespectadores son atrapados por la cruente realidad de tres personajes centrales, Ana, Seleni y Frida, cuyos testimonios tejen la telaraña de la trata, que después del trasiego de droga es, en la actualidad, el segundo ilícito más rentable para el crimen organizado a nivel mundial.
Bajo la dirección de Klych López, creada y producida por Clara María Ochoa, “La Promesa” cuenta con las actuaciones de Julith Restrepo (“Ana Aguirre”), Aislinn Derbez (“Frida Aguilera”), Nicloe Santamaría (“Seleni Aristizabal”), Luis Roberto Guzmán (“Juan Lucas Esguerra”), Jesús Ochoa (“Don Vicente Arellano”) y un gran elenco internacional.
En 60 capítulos, se desarrolla el infierno en el que caen estas jóvenes que en busca de un trabajo en España, terminan siendo esclavas sexuales, con toda la brutalidad que el término implica. Tal es el negocio de Juan Lucas Esguerra, Hamilton (Juan Sebastián Calero) e Yrolis (Brian Moreno), quienes no parecen tener límites al momento de hacer falsas promesas de empleo a personas inocentes que aceptan una oferta de ir al extranjero, cuando en Colombia -y México- no encuentran salida a sus problemas.
En entrevista con ZETA vía telefónica, el actor Luis Roberto Guzmán, habla de la psicología de su personaje y de lo gratificante que fue trabajar en esta nueva propuesta de la televisión colombiana.
“Juan Lucas es el cerebro de una red de trata de personas, un personaje que tiene tres vidas. En su vida siempre está la mentira, porque todo lo que hace, lo hace para beneficio propio y no tiene a nadie de su familia involucrado en su red. Es un personaje que sí tiene valores de familia, pero irónicamente su negocio es la esclavitud moderna, la trata de personas”.
En pocas palabras, este criminal usa a las mujeres, a quienes enreda a través de internet, en una falsa agencia de modelos, un salón de belleza y demás negocios ficticios, mientras en su casa se conduce como el esposo y padre ejemplar, sobreprotector de una mujer celosa y de Valeria, una niña de 16 años, acaso un poco mayor que Seleni, una de sus tantas víctimas.
“Es un personaje que aparentemente no tiene ningún tipo de sentimientos laboralmente hablando (si a eso se le puede llamar trabajo), pero su familia es su soporte, es su vida”, recalcó el actor.
Gracias a trabajos anteriores realizados para la televisión mexicana, la productora llamó a Luis Roberto para hacer un casting, mismo que pasó satisfactoriamente, quedándose con el personaje de “Juan Lucas”.
“Es un tema que está muy bien cuidado, dirigido y escrito. Los colombianos, ese trabajo en la televisión lo hacen excelentemente bien”, agregó.
Vale la pena decir que este tema tan escabroso nunca antes se había manejado con la verosimilitud que ahora ofrece TV Caracol, empresa que no es ajena a retratar el devastador efecto que la delincuencia y el crimen organizado ha tenido en la sociedad colombiana.
“Lo importante era la historia, lo que estábamos denunciando, que todos estábamos tocando el mismo instrumento y fue un proyecto que en Colombia está auspiciado por la ONU (Organización de las Naciones Unidas), sobre todo por la denuncia, y tocar este tema que muy pocas veces la televisión se atreve o se arriesga a tocar fue una experiencia increíble; y si a eso le sumas el trabajar con compañeros de diferentes nacionalidades de Latinoamérica, la experiencia se vuelve más grata, sobre todo porque las mentalidades de alguna manera y otra, son distintas”.
Ciertamente, “La Promesa” es un trabajo en el que la producción no escatimó absolutamente nada: locaciones, dirección, mucho menos en lo que al reparto se refiere. “El acercamiento de un director documentalista que trataba de manejar una realidad dentro de una ficción, era llevar la escenas hasta las últimas consecuencias, y nunca había tenido ese acercamiento al trabajo, que de alguna manera u otra, es como sacar tus demonios, sacarte hasta lo más escondido que tienes hasta lograr una escena”, argumentó Guzmán.
Por su parte, el actor mexicano Jesús Ochoa, quien da vida a “Vicente Arellano”, un hombre de 50 años, de buen carácter, tradicionalista, machista, que ama profundamente a su mujer Frida (Aislinn Derbez), quien además es productor de mezcal y dueño de una gran hacienda en algún lugar de Oaxaca, también opinó vía telefónica para ZETA sobre su trabajo y la historia de la serie colombiana:
“Son tres historias las que llevan esta trama, una serie en la que a mí me toca hacerla de un tipo mayor, casado con una mujer joven que se le va, y al final de cuentas el tema central es la trata de personas, creo que es un tema muy arriesgado, muy fuerte y que ha sido muy bien tratado”, expresó el histrión, a quien actualmente, a la par de “La Promesa” por Unicable, vemos en la telenovela “Por Ella Soy Eva”, por Canal 2.
“`La Promesa’, maneja un tema actual, es un tema que se da todos los días en cualquier parte del mundo, en diferentes edades, diferentes situaciones y circunstancias. La trata de personas es un lastre que venimos arrastrando desde hace mucho, y por lo menos presentarlo en televisión, dramatizando de esta manera, contribuirá en algo para solucionar este problema”.
Finalmente, Ochoa aseguró que la televisión colombiana es una de las pocas que se atreven a hacer trabajos de esa calidad, en el que las historias como la escenas se perciben tan reales, que terminan por atrapar al espectador y envolverlo de tal manera, que es capaz de remover tejidos de su conciencia, más en la medida en que se humaniza lo que la gente acostumbra a ver en los noticiarios.
“Al estilo de Argos en México, en ese sentido van, y es muy plausible el esfuerzo que están realizando; ya para hacer este tipo de trabajos, no solamente en cuestión de guiones para televisión, sino también en la formación de conjuntos más plurinacionales, de varios países que terminan en la conjunción de esos elencos que ha sido algo muy bueno y muy funcional”.
Cuatro países, tres historias, tres promesas, un mismo destino y la esperanza de escapar, se resumen en esta serie colombiana.










