Policías amenazados… y otros liberados
“El Tigrito”, señalado como quien controla tráfico de cocaína
Oficiales municipales y estatales en Tijuana saben de la existencia de agentes amedrentados, y ante la falta de depuración, desconfían de sus compañeros. Criminales detenidos identifican al ex policía Miguel Ángel Cerda Mora “El Tigrito” como presunto autor de las advertencias.
Investigaciones ZETA
“Serán policías quienes pongan a policías” reclama un uniformado local ante el hartazgo expuesto por elementos de las fuerzas civiles, el cual no está relacionado con los dos agentes baleados en Tijuana el 3 y el 4 de junio de 2012.
El desasosiego se debe a:
1. La existencia de una lista con 16 ó 18 nombres de oficiales, que incluye a agentes municipales y estatales, cuyas vidas están bajo amenaza directa. Todos con labor desempeñada en Tijuana.
2. Que saben que un número importante de sus compañeros continúa sirviendo al crimen organizado. Los mismos elementos que “por unos cuantos pesos o por quedar bien” con su jefe criminal, los pueden “y van” a entregar, ya sea como ejecutores, o proporcionando información de dónde se mueven, sus horarios o el lugar en que viven.
A la impunidad que los rodea, suman la falta de avance en las investigaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Baja California sobre los ataques a uniformados.
De entrada, los jefes de los hombres amenazados consideran que esta vez, las agresiones anunciadas no son por “acuerdos criminales incumplidos”, porque entre quienes la integran, hay personal de por lo menos cuatro áreas de la Policía Municipal y dos de la Estatal.
“Algunos de ellos han participado en capturas importantes, se han negado a dar cortesías o le dieron seguimiento a denuncias ciudadanas y operativos de inteligencia”, refieren.
Este nuevo catálogo de policías amenazados es diferente a la nómina de agentes que estuvieron amenazando por la frecuencia de radio de la corporación municipal, luego de los asesinatos de Jesús Alberto Hurtado (23 de marzo 2012) y César López Camarena (12 de abril de 2012).
En aquel primer paquete, dijeron que le quitarían la vida a quienes estuvieron en las Fuerzas Especiales en el trienio pasado. Había un odio singular hacia los de apellido Laborín, “El Boxer” y Othón; también incluyeron al ex secretario, Capitán Gustavo Huerta.
Esta vez la advertencia mortal alcanza a12 municipales del área operativa y de estrategia, y por lo menos a cuatro policías estatales preventivos. Quieren matarlos por haber cumplido con su compromiso con la ciudadanía; o por lo menos esa la primera versión de las autoridades.
El aviso y el victimario
La información llegó tras dos operativos realizados por la Policía Municipal en la última semana de mayo, que culminaron con la muerte y captura de varios miembros de una banda dedicada al robo de bancos y cuentahabientes.
“Los criminales pueden decir mil cosas para fingir que cooperan al ser detenidos, y no significa que sea verdad” admiten los uniformados. Sin embargo, decidieron investigar, corroborar datos, fechas de las circunstancias de tiempo y modo referidas por los delincuentes que estaban sirviendo de delatores.
Al final, el seguimiento y trabajo coordinado de las áreas de análisis e inteligencia, con las fuerzas operativas de las policías Preventiva, Municipal y Estatal, concluyó que sí existe una amenaza, e identificaron al delincuente que los está poniendo en peligro.
Los oficiales que analizaron la información se sorprendieron, ya que creían que el presunto responsable estaba en la cárcel. De hecho, identifica muy bien a los agentes a quienes ordenó quitarles la vida, porque fue su compañero, y esto no les resultó extraño a los amenazados.
Se trata, dicen, de Miguel Ángel Cerda Mora “El Tigrito”, “El Tigrillo” o “El Armero”.
La amenaza los turba porque saben que es “más que bueno” con las armas, y está capacitado para llevar a cabo cualquier tipo de modificación, ya sean rifles o pistolas, para hacerlas más destructivas.
Este sujeto ingresó como policía al Ayuntamiento de Tijuana en 2006, y justo un año después, el 3 de agosto de 2007, su padre y tío fueron capturados por agentes federales.
A Marco Antonio Cerda Fregoso y José Héctor Cerda Fregoso, los aprehendieron en una tienda propiedad de la familia, donde vendían armas, localizada en la Avenida Ocampo de Tijuana, en las inmediaciones de las oficinas de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, que entonces se localizaban en la calle Octava de la Zona Centro.
En el lugar, los Federales también detuvieron a Ángel López Murillo y Guillermo Omar Meza Torrington, quienes, según el comunicado de prensa de la Secretaría de Seguridad de la Federación, estaban en posesión de tres ametralladoras Uzi, diez rifles calibre 22: además de 25 pistolas, 425 cartuchos y 151 cargadores.
“El Tigrito” renunció a la Policía Municipal cuando el Consejo Estatal de Seguridad de Baja California inició la captura de oficiales en Tijuana. Se fue el 20 de noviembre de 2008, al día siguiente de que su entonces jefe, Jacobo Aguirre, encargado del stand de tiro de la Policía local, fue detenido.
Criminales del grupo de “Los Teos” habían declarado que usaban ese espacio de la Policía para practicar. Cerda fue requerido por ser el segundo a cargo, y desapareció para después hacer llegar su renuncia por escrito a través de una mujer.
Regresó a la escena mafiosa pública el 1 marzo de 2009, al ser capturado como su padre, por agentes federales, en compañía del también ex policía municipal Alfonso Trapero, sobre quien pesaban cargos por tráfico de droga, de personas y crimen organizado en Estados Unidos, identificado como presunto operador criminal de Teodoro García Simental. Los detuvieron por exceso de velocidad en el Bulevar Fundadores de Tijuana, donde el joven Cerda tenía su residencia. Estaban en posesión de dos pistolas, dos fusiles AK47 y cientos de cartuchos.
La delación y más policías sospechosos
Oficialmente, la federación hizo presentación y boletín de la captura de Cerda Mora, pero no se supo nada de la liberación, a pesar del riesgo que representa.
Criminales detenidos a finales de marzo aseguraron que “El Tigrito” es actualmente uno de los principales lugartenientes ligado al Cártel de Sinaloa, y que su operación es apreciada porque mantenía la paz con las células que quedaban de “Los Teos”, con la parte que ahora encabeza Rosa Hernández Guajardo “La Rosy”.
De igual manera, indicaron que este grupo es uno de los principales exportadores de cocaína a Estados Unidos, “… recibió mil kilos de coca en un solo embarque”. Algunos declararon que era “el único con permiso” de los sinaloenses para mover este enervante en toda Tijuana. Además, que a él correspondían los paquetes de droga decomisados con el dibujo de una garra, “… los de ‘La Rosy’ tienen un corazón”.
Como socios criminales de “El Tigrito” identificaron a un grupo de ex policías que operaban con el detenido Israel Cruz López “El Tomate”, específicamente Jesús Yocupicio; el ex militar y ex policía Luis Enrique Bernal Uribe “El Egipto”, y otro hombre mencionado como “El Cabezón” y/o “El C2”, este último fue mencionado por Cruz al ser detenido en enero de 2011.
Conforme a la nueva versión, actualmente “El Cabezón” tiene poco más de 20 años, mide alrededor de 1.85 metros de altura, es de tez blanca y para desplazarse, hace uso de más de seis camionetas, cuyos modelos oscilan entre los años noventa hasta 2005.
De acuerdo a los delatores, este individuo sería el responsable de “administrar” las narcotienditas, y quien tendría el contacto directo con el grupo de homicidas dedicados a “ajustar las cuentas” de esta célula delictiva, el cual, según sus dichos, está integrado por lo menos por seis sicarios.
Conforme al trabajo de inteligencia del Consejo Estatal de Seguridad de Baja California, hasta el 30 de mayo de 2012, uno de los principales contactos de la célula de “El Armero” con la Municipal, es el agente Orobio, al formar parte del círculo de confianza del ex director de la corporación, Ricardo Garduño.
En base a los datos recabados, sin informar a su jefe y aprovechando su confianza, llamaba a los policías que detenían a los criminales de Cerda, para decirles que debían dejarlos en libertad por órdenes del director.
La indagatoria interna también involucró como presuntos servidores de “El Tigrito” a otro uniformado de apellido Magallón y “El Chilango”, de las Fuerzas Especiales.
Cerda y los atentados
Los mismos delincuentes que sirvieron de informantes, vincularon los homicidios de Hurtado y Camarena con Cerda. Y justificaron: “… estos agentes estuvieron recibiendo dinero para reclutar a otros policías corruptos que apoyarían al grupo” para cometer delitos “en los días previos a los asesinatos”. No especificaron cual de los dos asesinatos, pero sí que les pidieron “apoyo para un crimen”, aunque no lo proporcionaron porque estaban agarrando el dinero, no así repartiendo ni reclutando.
Agregaron que ante esa falta de apoyo, los empleados delictivos de Cerda fueron detenidos y por eso los mandaron asesinar, “no tenían agentes apalabrados, como habían dicho”.
Sin embargo, los reducidos avances de ambas indagatorias, no remiten ni a Cerda o a alguno de sus presuntos socios criminales. De hecho, la descripción física de los homicidas es muy distante a la del mencionado líder de traficantes.
“Lo único que coincide es que se usaron pistolas calibre 45, y ésta, se sabe es la preferida de Cerda, pero hasta ahí, internamente no podemos fincarle responsabilidad porque no tenemos otros elementos” admitió un directivo policiaco.
Respecto a los dos agentes baleados el 3 y 4 de junio de 2012, los jefes de las áreas preventivas no los contemplan como un atentado a los resultados del trabajo de la corporación. Ni a Cerda como sospechoso.
En el caso del primer ataque a un elemento de la tropa asignado a la delegación de Otay, la presunción es que se trató de un ataque circunstancial. Siguen investigando, pero de manera interna, encontraron varias inconsistencias.
Lo que hasta el momento saben, es que cuando el elemento iba llegando a su casa vio a un hombre en actitud sospechosa, al cercarse para tratar de indagar la razón de su presencia en la zona, el sujeto, quien llevaba un arma, huyó. El policía decidió corretearlo sin estar armado. Después de aproximadamente 150 metros de persecución, el atacante se cansó de que lo siguiera y volteó para dispararle.
“No hay lógica, a menos que se conocieran o que el sujeto de la pistola no hubiera estado en la zona con intención de agredir al oficial, porque de otra manera le hubiera quitado la vida desde el primer momento”.
Del segundo asunto, en el que estuvo involucrado el jefe Banda, la información fue que mientras el policía conducía cerca de su casa, se dio cuenta que lo seguían en por lo menos tres vehículos, así que decidió aplicar una táctica evasiva: cambiar a una calle más segura y parapetarse para responder el ataque, que finalmente concretaron los hombres que iban a bordo de una camioneta Explorer.
Como resultado del ataque, oficialmente le proporcionaron protección y mejores armas, sin embargo, sus superiores tienen el antecedente de que sin ser del grupo de Hurtado, no siempre ha tenido un comportamiento honorable. De hecho ha estado castigado en puntos fijos por señalamientos que no han sido comprobados.
Entre la tropa circula le versión de que a mediados de mayo, Banda encabezó un operativo de persecución y captura que empezó en la Zona Centro, para culminar en la calle 38 sur. El detenido exigió que lo liberaran porque era “gente de ‘El Aquiles’”, y una vez que lo remitieron al Ministerio Público, los amenazó con que “no se la iban acabar”.
23 agentes dejarán la prisión el fin de semana por falta de elementos
Notificado de que los 23 oficiales de Baja California, presos desde agosto de 2010, habían recibido finalmente el amparo de la justicia federal sin que el Ministerio Público promoviera la suspensión, el Tribunal Unitario determinó, el 6 de junio de 2012, concederles la libertad, y emitió un acuerdo que causó ejecutoria de sentencia en calidad de irrevocable.
“El juez nos advirtió que era humanamente imposible concluir los trámites el día 7, y además tiene 72 horas para cumplimentar, es prácticamente seguro que el viernes 8 de junio salga el auto de término donde los ponen en libertad. Como en los CERESOs acostumbran -porque no está en Ley- tardarse un promedio de 24 horas en liberarlos, porque antes hacen una revisión en el sistema, para verificar que no tengan órdenes de aprehensión por otros delitos, calculamos que la noche del sábado 9 de junio estarán en libertad”, detalló el abogado Juan Carlos Guerrero.
Los ex ministeriales y municipales obtuvieron su libertad porque la averiguación previa en su contra “… no estaba bien integrada y no contenía elementos suficientes que pudieran acreditar la participación de los oficiales”.
Guerrero recordó que eso ya se había determinado por un juez de Nayarit desde el inicio del proceso, cuando le llevaron el expediente que de entrada, incluía a 122 acusados. El juzgador había negado las órdenes de aprehensión por falta de elementos, y porque no estaba demostrada la responsabilidad.
“En lugar de investigar más o esperar el resultado de su apelación a la resolución del juez de Nayarit, el Ministerio Público Federal, Jorge Domínguez Salmerón, tomó el mismo expediente, con los mismos acusados, los mismos errores en la presentación de pruebas -sólo sacó la averiguación previa- y lo presentó en Tamaulipas, donde le negaron las órdenes de aprehensión por delitos contra la salud, pero se las otorgan por delincuencia organizada.
“Los criterios de Tepic y Matamoros se contraponen, y eso también fue tomado en cuenta”.
A decir del abogado, desde julio de 2011 les habían concedido el amparo por la doble consignación, pero el MP presentó un recurso de revisión en septiembre del mismo año; un magistrado de Veracruz se los otorga nuevamente, pero es hasta marzo de 2012 que los instruyen para que tramiten el amparo en Tamaulipas, donde los ex agentes están siendo procesados.
“Recibió en Unitario de Matamoros y resolvió en el mismo sentido que el de Jalapa, a favor de los oficiales”, dijo.
Los liberados son:
01. Francisco Alonso Rodríguez Pacheco.
02. José Rubén Escobar Cifuentes.
03. Mario Alberto Ocampo Severiano.
04. Juan Francisco Monterroso Quintero.
05. Manuel Alcázar Tiscareño.
06. Julio César Sollano García.
07. Efraín Siordia Ramírez.
08. José Francisco Valencia López.
09. Víctor Manuel Peraza Bravo.
10. Rigoberto Silva Fraustro.
11. Ernesto Silva Fraustro.
12. Édgar Aguilar Morales.
13. Alfredo López Rosales.
14. Carlos Alberto Cabrales Ortiz.
15. Fabián Papik Montes Sánchez.
16. Venancio Romero Flores.
17. Miguel Ángel Villagómez Hernández.
18. Rafael Estrada.
19. Juan Carlos González González.
20. Benito Corral Ochoa.
21. Jazziel Yusep Angulo Uriarte y/o Jazziel Yuzep Angulo Uriarte.
22. Gabriel Casas Esqueda.
23. Jesús Gabriel Reyna Juvera.













