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Que no nos salga con que a los policías de los tres niveles los ha corrompido el clero. Además, la actual tan parchada Constitución, ¿no acaso fue elaborada por el bando carrancista-obregonista, sin el nombramiento de un verdadero Congreso y no acaso fue ese bando asesorado por enviados de la Casa Blanca, para que quedara al gusto e intereses de Estados Unidos?

Este Zavala Guerrero necesita tomar nociones de educación, pues a los católicos, que somos la inmensa mayoría aún, nos califica malamente de “fanáticos e ignorantes”; que Díaz dio su apoyo al clero y con él se iniciaron “las peregrinaciones públicas”. Que sepamos no hay peregrinaciones privadas. Ensalza a Calles porque “reglamentó el Artículo 130”; pero no sabe que al final de sus días este personaje pidió la confesión y se reconcilió. Otra: que los “Obispos hicieron acopio de armas y promovieron una salida militar”, en 1927. ¿Pruebas de esto? Ninguna. Lo que sí está comprobado es que de Estados Unidos se envió, como eficaces panfletistas a Samuel Gompers y Samuel Yúdico, a quienes auxiliaban Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Lombardo Toledano. No dice Zavala Guerrero que Calles se valió del apóstata Joaquín Pérez, para fundar la “iglesia católica mexicana” y que validó de la CROM, tomó a la fuerza los templos de La Soledad y de Corpus Christi y se los regaló; pero fue ese cisma un fracaso. Al final este Pérez, de la logia Amigos de la Luz, este renegado, se reconcilió seis años después y murió en la Cruz Roja.

Calla Zavala, o no sabe, que aunque la ley lo prohibía, Eulalio Gutiérrez fue Presidente convencionista, que el Ministro de Relaciones Aarón Sáenz, era “pastor metodista” y que su hermano Moisés era “obispo protestante” y a la vez Secretario de Educación Pública, con tendencias socializantes. Que Arturo Elías y Jorge Hirschfield eran los comisionados israelitas para el plan de la destrucción del catolicismo mexicano, por consigna masónica de Ginebra. Al menos Portes Gil fue más sincero al confesar que “La masonería y el estado son una misma cosa”. Los católicos fueron forzados, por tanto desmán en el país, a realizar el derecho de rebelión contra un gobierno ilegal y brutalmente abusivo e injusto:

Solamente en febrero de 1926 se expulsó de México a 185 sacerdotes nacionales y 50 religiosas, en abril se corrió a 200 sacerdotes más. Por tales hazañas y las demás persecuciones y asesinatos, vejaciones y depredación al catolicismo en su “gestión”, Calles fue premiado con la “medalla al mérito masónico”, el 28 de mayo (1926). ¿No es acaso una secta político religiosa y criminal la masonería?

Con Calles sucedió lo mismo que con Juárez: eliminó drásticamente (con el asesinato) a sus posibles rivales al poder y ex compañeros de armas, como Enrique Estrada, Ángel Flores, a su cuñado Francisco Serrano, Arnulfo Gómez, Carlos A. Vidal, Miguel Alemán (padre), Rueda Quijano, González Escobar, etcétera. Otra calumnia de Zavala: que los ricos y la jerarquía católica de León fundaron ahí el sinarquismo en 1934. La UNS se fundó por jóvenes estudiantes en 1937, como oposición al cardenismo socializante. Cárdenas, que pagó la subida al poder expulsando a su padrino Calles. La UNS conquistó, con el civismo organizado: la libertad de reunión pública y privada, el recuperar los honores a la bandera nacional (y no al trapo bolchevique rojinegro), la libertad de imprenta, el combate al caciquismo, contra la cláusula de exclusión que sufrían los obreros, por la participación de los obreros en las utilidades de la empresa, mil luchas cívicas en pro de los contribuyentes, difusión de nuestros derechos y deberes, etcétera, etcétera. Respecto al hecho de encapuchar la estatua a Juárez, eso fue pretexto de cancelación del verdadero partido Fuerza Popular, que espantó al régimen por los sonados triunfos en presidencias municipales, diputaciones y senadurías.

La UNS siempre ha marchado con dignidad, y en ello no se prestó a las propuestas de Salinas de Gortari, para reconocerle su triunfo, por eso le fue cancelado su partido “del gallito colorado”. La mística, la dignidad y la doctrina política claramente definida se hallan en el sinarquismo y, aunque mermados por infinidad de contingencias, la lucha de ese singular movimiento, admirado por José Vasconcelos inclusive, siempre se levanta como el ave fénix, insistiendo en laborar por patria, justicia y libertad.

 

Atentamente:

José Macías

Tijuana, B. C.

 

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