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Acabo de leer un artículo muy ilustrativo sobre la sonada detención del ex-gobernador Narciso Agúndez del PRD. De pronto me cayó el veinte y pude vislumbrar la raíz misma de dónde emana la corrupción más aberrante y cínica de las altas esferas de poder. Pude ver cómo es que piensan los iluminados corruptos de muy arriba.

Resulta que el ex gobernador Narciso Agúndez decidió cometer un jugoso fraudecillo de varios millones de pesos usando sus variadas influencias y su alto puesto de gobernador de unas propiedades. Resulta que este gañán, quien ya tenía sospechas de ser solapador de delitos de diversa índole, decidió vender un conjunto de lujosas propiedades donadas y de manera no precisamente legal.

Lo más evidente es que hizo sus negocios fraudulentos contando con  que no lo iban a investigar cuando terminara su gestión. ¿Y el motivo de semejante seguridad  narcisista de que iba a salirse con la suya? Evidentemente asumía que el siguiente gobierno seguiría siendo ejercido por el PRD y por eso nadie le iba a fincar responsabilidad alguna ni acusarlo de un delito. Craso error de político con Síndrome de Hubris. Esto es que de ostentar tanto poder súbitamente,  el sentido común es reemplazado por la megalomanía y el sentimiento de invulnerabilidad ante las leyes.

En el artículo resalta que acaso hubo un momento en que  el señor Narciso (que casualmente en griego es estar enamorado de sí mismo) tuvo algo de ansiosa lucidez cuando intuyó la pronta llegada de un partido contrario al suyo a gobernar. Al momento anticipó que se haría una auditoría extensiva a su gestión y que por esos cuantos milloncitos insignificantes robados, no saldría bien librado. Seguro ahí le temblaron los billetes de la bolsa y se le doblaron las rodillas dentro de su traje  sastre italiano.

Narciso Agúndez, según para tapar sus muchas e inobjetables fechorías y delitos, hubo de solicitar de última hora a sus igualmente corruptos colaboradores, a que trataran desesperadamente de justificar o explicar el destino del dinero en cuestión lo cual claramente no lograron a tiempo. Como temía Narciso, la investigación exhaustiva se hizo y el corrupto acabó tras los muros lisos de una módica prisión. Y todo ello porque no ganó su partido, perdiendo la impunidad que tanto creía merecer. La lógica de todo este asunto delictuoso y corrompido, como dice López Obrador (quien también es del partido de donde salió Narciso, ojo) es que realmente los políticos de un mismo partido son alcahuetes, que son tapadera de toda clase de marrullerías que realizan sus miembros. Primero porque todos tienen cola que les pisen. Segundo porque los escándalos internos son muy costosos a la hora de las elecciones así que los guardan esperando que pasen desapercibidos a los adversarios. Tercero, porque es muy fácil robar siempre y cuando tu partido se reelija, te solape y no te investigue a fondo. ¡Vaya! Conque así es el plan.

Por eso Moreira ni se preocupa de los 35 mil millones que se robó del patrimonio de Coahuila. Confía en que el PRI lo absolverá una vez que llegue al poder. Tomas Yarrington la tiene más dura porque lo investigan en Estados Unidos y ahí no se dan mucho las mordidas ni solapan a muchos corruptos extranjeros. El caso es que mientras Enrique “copetes” Peña Nieto llegue al poder, Moreira, Montiel, Salinas, Ulises Ruiz, César Duarte y los demás priistas que roban sin un ápice de vergüenza, no tienen nada que temer. ¡Nadie les hará nada y se habrán salvado de ir a prisión para disfrutar además de sus fortunas mal habidas! Y lo mismo ha de sufrir el PAN una vez que llegue el PRI o el PRD a la Presidencia pues saldrán a relucir todas las cochinadas y corruptelas de los panistas.

El círculo vicioso seguirá de nuevo su curso volviendo a repetirse perpetuamente. Eso es nuestro país, un extenso y explotado pedazo de tierra propiedad de unos cuantos corruptos, gobernado además por partiduchos mediocres, cómplices que se guardan los escándalos para las elecciones y que hacen y gastan lo indecible para que gane el partido que los protegerá de la ley. Saben bien que de no llegar al poder habrán de resignarse a ser exhibidos por los contrarios que ahora disfrutan del poder. ¿Algún día cambiaremos esto? Si no están dispuestos mejor díganme y no me tomo la molestia de provocarlos a hacer algo por mejorar a nuestro amado México.

Gracias.

Toraijin Arendori
Tijuana, B.C.

 

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