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Padre de ex funcionario detenido desde 2010 en Estados Unidos:

El señor Jesús Quiñónez y su hija Mercedes, padre y hermana del ex enlace internacional de la PGJE, aseguran que han intentado reunirse con el procurador y con el gobernador, pero que éstos no los atienden; y que su familiar, Jesús Quiñónez Márquez, se declaró culpable en San Diego porque las autoridades bajacalifornianas no lo auxiliaron. Y acusan: él siempre hizo lo que Rommel Moreno le dijo.

Don Jesús Quiñónez, padre del ex funcionario de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Baja California (PGJE) detenido desde julio de 2010 en Estados Unidos, acusado de participar en el crimen organizado, fue directo en su acusación:

“Rommel es un traidor”.

El hombre, mayor de edad, con visible congoja y sufrimiento por la detención de su hijo Jesús Quiñónez Márquez, no controla su frustración. Se atropella en las palabras y hasta algunas lágrimas se le salen cuando señala que todo lo que su hijo realizó como enlace internacional de la Procuraduría, fue con la venia del procurador del estado, Rommel Moreno Manjarrez.

Don Jesús llegó a ZETA acompañado de su hija Mercedes; solicitaron una entrevista periodística luego de leer la que este Semanario le hizo al procurador de Baja California, donde señaló que él no supo de las labores por las que se acusó a su ex colaborador en Estados Unidos, y además, que Quiñónez no ocupaba un cargo relevante.

Lo que más afecta al padre del detenido es lo que califica de ingratitud por parte del procurador, pues está seguro de que su hijo actuó por órdenes de Rommel y nadie más. Aparte, que ni Moreno ni otros funcionarios hayan aceptado declarar en el juicio que los abogados de Quiñónez Márquez querían emprender en la Corte del Distrito Sur de California, para demostrar su inocencia.

“Su abogado le dijo que Rommel no testificaría y que todos los demás testigos no los pudo localizar en Tijuana, y que un juicio sin testigos era un juicio perdido”, en esta circunstancia, dicen, optó por llegar a un arreglo con la autoridad norteamericana y declararse culpable para recibir una pena de unos nueve años, según lo que sus abogados le han dicho.

En su encuentro con ZETA, los Quiñónez también hablaron del gobernador del estado, José Guadalupe Osuna Millán. Refirieron que lo han buscado por todos los medios, que su último esfuerzo fue a través de la cuenta de Facebook del mandatario, donde le dejaron un mensaje. De la oficina gubernamental se comunicaron con ellos para decirles que Osuna los recibiría, cita que hasta el momento no se ha dado.

“Aquí se dejaron llevar por llamadas (las utilizadas como prueba para enjuiciar a su hermano), por ese tipo de cosas, y lógico que no piensen o no crean que mi hermano, después de haber sido ministerial, tener cargos y todo lo demás, llegar a Homicidios Dolosos, y terminar en este último, que fue como sacarlo de la manga porque no había nada escrito, así decir, ‘esto vas a hacer, esto no vas a hacer’, no lo había; simple y sencillamente se dio un cargo, y sobre la marcha se fue creando el puesto, porque así fue. Tuvo con quiénes platicar allá, en la FBI,  con los sheriffs, con todo el mundo, y viendo puntos clave que a lo mejor mi hermano no hilaba con respecto a lo que se estaba haciendo. Era normal que en su celular, él grabara cuando le llamara medio mundo, a lo mejor en ese aspecto mi hermano no tuvo esa sencillez de decir, ‘en cuestión de trabajo uso el personal’. Entonces no sé, fue tanto tiempo, tantas llamadas… fueron si acaso cinco las que lo incriminaban, una pues precisamente con ese señor Rommel que siempre le indicaba que hacer a través de sus jefes, hacer lo que tenía que hacer para esclarecer ciertos problemas aquí en Baja California”, refirió Mercedes Quiñónez.

La familia del inculpado tampoco ha podido localizar a José Alfredo Nájera Gil, hombre identificado como ex ministerial al servicio del Cártel Arellano Félix, y señalado como informante de Jesús Quiñónez. De acuerdo al expediente que integraban los abogados del ex funcionario para el juicio, solicitaban el testimonio del procurador, porque “… Moreno Manjarrez confirmará que él solicitó el apoyo del Sr. Quiñónez para la investigación del homicidio de Rafael Fimbres Hernández en 2009, y que él expresamente autorizó a Quiñónez a establecer relación con y el uso del informante”. Situación que el procurador negó en entrevista con ZETA.

Mercedes Quiñónez expone su sentir respecto a la negativa de las autoridades bajacalifornianas a no ayudar a quien les sirvió: “Qué está pasando, yo también soy una ciudadana que necesita ser escuchada, tanto mi familia como mi hermano, porque no puede ser posible, es alguien que trabajó mucho tiempo para el gobierno mi hermano, tuvo muchos cargos, hizo carrera en el gobierno, y nunca, créanme, nunca, nunca, tuvo algún problema en especial con el mismo gobierno; no tenía más que un departamento, su casa, su carro y nada más, igual que uno, como cualquier ser humano, cualquier ciudadano que trabaja honestamente”. Y aclara el padre: “Un carro usado, no del año”.

Por más que la familia ha intentado un encuentro con las autoridades, no lo han logrado. Aseguran que en el caso del procurador, fueron remitidos al departamento jurídico, pero aún no les dan fecha. Quien sí contactó a Rommel Moreno fue el abogado de Quiñónez: “Él buscó en todas las instancias, a todos los testigos, él fue a donde tenía que ir, porque pues para eso se le estuvo pagando, ¿no? Él tenía que hacer lo que mi hermano le estaba diciendo, de esas citas que tenía, cuando lo veía, pero pues ahora sí que hay muchas cosas incomprensibles, pero a la vez son tan claras que la verdad, yo trato de buscar la forma de que esta gente también dé la cara, pues, de que así como hay documentos que dicen ‘tal, tal, tal persona es informante, éste también estaba, y en esa llamada de tal año donde Rommel me dijo que hiciera esto’, ahí aparece, está la voz de Rommel, está la fecha; entonces, qué está pasando…”.

El padre del funcionario detenido en los Estados Unidos, refirió que entre las personas con quienes han hablado, está la ex subprocuradora Sonia Navarro, a quien visitaron en Ensenada y les comentó que se cuidaran. Que a ella, Rommel Moreno intentó hacerle lo mismo.

Mercedes Quiñónez concluyó la conversación:

“Así hemos andado mi papá y yo, a vuelta de remar y remar y buscar, y pues nosotros también comprendemos que el gobierno es un monstruo, pero a final de cuentas pues somos unos ciudadanos comunes, somos gente de Tijuana, somos gente que hemos radicado, trabajado, luchona, trabajadora. Estamos en lo mismo, el tiempo ha pasado, pero no es justo también que no nos hayan escuchado, no se hayan atrevido, o de perdida decirnos ‘sabes qué, tenemos pendiente esto, hay que hablarle, hay que ver, que venga’. Es cuestión de que nos digan y vamos, pero no. A veces siento como que no hay interés, que no le están poniendo la debida atención a esto, que debería de tener, créanme que esto fue desde un principio, y es hora de que no vemos claro. O sea, siento como que estamos remando en contra, y no se vale”. (Adela Navarro Bello/Rosario Mosso Castro)

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