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El gran perdedor de la elección: derrotado en las urnas y en el partido

De la votación lograda por el PAN en la elección de 2000 a la obtenida el 1 de julio de 2012, ese partido disminuyó 22 por ciento en la intención del voto. En los últimos seis años, Felipe Calderón fue perdiendo los espacios que su partido había ganado: perdió los estados, las cámaras y ahora la presidencia de la República. La inseguridad y la pobreza, el contexto nacional.

Adela Navarro Bello

Vicente Fox Quesada se aprestaba a convertirse en candidato del Partido Acción Nacional a la Presidencia de la República. Felipe Calderón Hinojosa, representando a un ala más conservadora del PAN, era el presidente de ese partido. Entonces lo dijo: “Debemos ganar el gobierno sin perder el partido”.

Era el año 1999. Trece años después, ya convertido él mismo en Presidente de la República, Felipe Calderón perdió el gobierno y perdió el partido.

La derrota “mayúscula” como la calificó Gustavo Madero, actual dirigente nacional albiazul, no recae exclusivamente en su candidata Josefina Vázquez Mota, acaso la mayor proporción corresponde a quien durante los últimos cinco años y medio condujo los destinos del país, y pretendió hacer lo mismo con el PAN.

Ernesto Ruffo Appel, propietario de la fórmula al Senado por Baja California y uno de los ocho en ganar su estado, refirió cómo el feudalismo panista –antes lo llamaba onda grupera– dividió al partido y contribuyó a la derrota. Designar candidatos en lugar de elegirlos democráticamente al interior del Partido Acción Nacional terminó por desunir la base azul que llevó a los candidatos del PAN en dos ocasiones a la presidencia de la República y desde 1997 hasta el 2009 a las cámaras federales por Baja California.

Los panistas terminaron adoptando las prácticas que el PRI sostuvo mientras ostentó el poder en la República Mexicana. La diferencia es que mientras para los priístas el dedazo es una realidad y además sagrado, el PAN de Calderón lo llamó designación de candidaturas ciudadanas y éstas fueron impugnadas por los propios panistas.

 

Con la llegada de Calderón inició la caída libre

En 2006 Felipe Calderón Hinojosa retuvo, ciertamente con mucha dificultad, la presidencia de la República para su partido. Ganó la primera magistratura con casi un millón de votos menos que los obtenidos en 2000 por Vicente Fox Quesada. Era el inicio de la debacle panista.

Mientras seis años atrás Fox había ganado con 15 millones 989 mil 636 sufragios sobre los 13 millones 579 mil 718 logrados por el priísta Francisco Labastida Ochoa, Calderón logró sumar el apoyo de 15 millones 284 ciudadanos alzándose con menos de un dígito porcentual de diferencia frente a su principal competidor, Andrés Manuel López Obrador, quien fue votado a favor por 14 millones 756 mil 350 mexicanos.

Junto con la presidencia llegaron 206 diputados del PAN, si bien es cierto que no representaban la mayoría en la Cámara –PRI tenía 121 y PRD 160– habían contado con el apoyo de los electores después de una presidencia de alternancia algo criticada por la ligereza con que se enfrentaron los problemas de la nación y que encabezó Vicente Fox. Felipe Calderón llegaba triunfante al ejercicio del poder nacional. Tres años después su historia era otra. La inseguridad creciente, la violencia cruenta producto de enfrentamientos del crimen organizado, la crisis de salud a mediados de 2009 y las afectaciones económicas a nuestro país producto de la crisis financiera mundial, fueron elementos que afectaron directamente a la población.

La estrategia calderonista de sacar a los elementos de las Fuerzas Armadas del país para combatir a los criminales y narcotraficantes, medida tomada debido a la corrupción que impera en las corporaciones civiles, si bien es cierto incrementó las detenciones de delincuentes, también subió de tono los enfrentamientos que tocaron a inocentes, y vulneraron a la población hasta convertirla en rehén del crimen organizado. Las ejecuciones, más de 70 mil en cinco años y medio de gobierno, las manifestaciones de las víctimas que culminan con el Movimiento por la Paz la Justicia y la Dignidad de Javier Sicilia, han sido factores negativos en la presidencia de Calderón.

En los primeros tres años de gobierno calderonista las ejecuciones producto de la guerra de los cárteles se cuantificaron en 15 mil 726. Las organizaciones criminales crecieron, de siete reconocidas incluso por la DEA en el año 2006, llegaron hasta las 23 bandas criminales a los cinco años de gobierno.

La animadversión social hacia el presidente no sólo fue motivada por la inseguridad y el crecimiento del narcotráfico. La crisis de salud de abril de 2009 con la Influenza AH1N1 y la posterior estrategia de contención por parte de la administración federal que implicaba prácticamente la cuarentena en la República Mexicana, mermó las inversiones extranjeras y afectó seriamente el comercio y los negocios internos.

Aparte estuvo la conflictiva relación de la presidencia de la República con las Cámaras Legislativas, desde el inicio cuando le fue difícil tomar posesión en el recinto parlamentario se avizoraba la tensa comunicación. Las reformas estructurales, la laboral, la fiscal, la energética fueron atoradas por la falta de acuerdos entre presidente y parlamentarios.

En ese contexto, en 2009 Felipe Calderón inició el camino a la derrota de su partido y de la presidencia de la República. En las elecciones intermedias para renovar el Congreso de la Unión, el Partido Acción Nacional tuvo su segundo descenso en las preferencias electorales. Para completar la segunda mitad de su sexenio los mexicanos le dieron la espalada a Calderón.

El Partido Revolucionario Institucional se alzó como el triunfador al recabar 12 millones 821 mil 504 votos, en segundo sitio el de Acción Nacional con 9 millones 723 mil 537 y en la tercera posición el PRD con 4 millones 231 mil 342 sufragios. De contar el presidente con 206 legisladores descendió la representación del PAN en la Cámara a 143 curules. El PRI incrementó los escaños de 121 ganados en 2006 a 237 en 2009.

Junto con Germán Martínez, en 2009 dirigente nacional del PAN, Felipe Calderón se convirtió en el perdedor de la intermedia. Sacar los acuerdos políticos le costaría poco más. De hecho fue el alfil panista de Calderón, precisamente Martínez, quien inició en aquella elección con las candidaturas de designación, lo que vino a complicar el escenario interno y promover la división de los panistas.

 

Josefina, 22 por ciento menos votos que Fox

Haciendo un recuento: de la elección nacional de 2000 a la elección de presidente de 2006 el PAN perdió 989 mil 352 votos en términos porcentuales, la intención del voto a favor de los panistas descendió en un 4.41 por ciento. De la elección de 2006 a la elección de 2012, la caída fue “mayúscula”: Josefina Vázquez Mota registró –en el PREP- 12 millones 473 mil 106 sufragios, 2 millones 527 mil 178 votos menos que Felipe Calderón, lo cual significa un 18.39 por debajo de la elección presidencial inmediata anterior.

Ahora entre la elección de Fox y la de Vázquez, el PAN perdió el 22 por ciento de los votos.

Al cierre del PREP y previo al conteo de las actas –y la apertura de un tercio de los paquetes electorales promovida por Andrés Manuel López Obrador– la derrota panista lo es indistintamente del ganador de la contienda del 1 de julio. El partido del Presidente se vio rebaso por el candidato y virtual ganador, Enrique Peña Nieto quien logró 18 millones 727 mil 389 votos, e incluso por el viejo contrincante de Calderón, Andrés Manuel López Obrador que superó el marcaje que obtuvo en 2006 al contabilizar el domingo pasado 15 millones 535 mil 117 votos.

La caída del PAN y de Calderón es innegable por cualquier frente. En un escenario de perder contra su némesis perredista o hacerlo con el viejo PRI, el apresurado discurso del Presidente Calderón la noche del 1 de julio lo dejó ver más que resignado, satisfecho con los resultados que sacan a su partido de Los Pinos después de doce años de gobierno federal.

“…el candidato de la Coalición Compromiso por México, el licenciado Enrique Peña Nieto encabeza las tendencias en este conteo preliminar… por eso quiero felicitarle sinceramente. Expresarle, también, que mi gobierno tiene la absoluta disposición de colaborar con su equipo…”.

Mencionó en su discurso aceptando el triunfo de Peña y por ende la derrota de su partido, a Josefina Vázquez Mota, a quien “quiero reconocer el valor y la generosidad”, al resto de los contendiente se refirió en común. Después justificó Calderón: “En democracia no hay victorias permanentes y no hay derrotas para siempre”.

La realidad es que él y su partido el PAN, pasaron en doce años, a la tercera posición. A la lona en términos electorales. Felipe Calderón Hinojosa se convirtió en el segundo y último presidente del Partido Acción Nacional. Le entregará la banda presidencial, a un priísta.

 

Baja California, el último bastión

Ernesto Ruffo Appel fue el primer gobernador del PAN en ser reconocido en un estado. Eso fue en 1989. Terminado su gobierno poco a poco se fue separando de su partido albiazul. No le gustó el giro que dieron las cosas al asumir Felipe Calderón la presidencia de la República. Aquella onda grupera –de hacer tribus políticas adentro del partido y beneficiarse a partir del presupuesto– no era lo suyo.

Cuando la elección interna en busca de candidato a Presidente se dio, Ruffo se fue con Josefina Vázquez Mota. Ernesto Cordero, quien había sido Secretario de Hacienda era el candidato de Felipe Calderón. En vida Francisco Blake y como Secretario de Gobernación trabajó en el candidato presidencial y en ello metió a José Guadalupe Osuna Millán. Con el triunfo de Vázquez llegó el de Ruffo en la interna.

El PAN de Ruffo le ganó al PAN de Calderón. En el ámbito nacional sólo en ocho estados el partido del presidente ganó la elección al senado. En doce más quedó en segundo lugar, lo cual significa que entrará el primero de la fórmula de ese partido. En total la sombra azul que en 2006 dominaba la mitad de la geografía mexicana con 16 estados, en 2012 sólo cubrió tres estados: Nuevo León, Tamaulipas y Guanajuato.

En Baja California, considerado bastión panista, ese partido se fue al tercer lugar. Josefina Vázquez Mota obtuvo –al cierre del PREP– el 27 por ciento de las preferencias, Andrés Manuel López Obrador 31, y Enrique Peña Nieto el 36 por ciento.

Aunque no se atreve a ponerle nombre y apellido al gran perdedor de esta contienda a la presidencia de la República, Ernesto Ruffo Appel, senador electo del PAN por Baja California, refiere que fueron dos factores los que llevaron a la derrota de su partido: la inseguridad y la pobreza. Acaso los temas torales en los que se concentró sin resultados óptimos el Presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Suma un tercer elemento Ruffo para justificar la caída en las preferencias electorales de su partido: “El PAN feudal”. El que aún está en manos de Calderón, el que impone candidatos y da trabajo en el gobierno a quienes los apoyen. La estrategia de Felipe Calderón en 2012 falló en el País, como sucumbió la de Francisco Blake Mora en Baja California en 2010 cuando, en el preámbulo de la derrota actual, los azules perdieron las cinco alcaldías y trece de dieciséis diputaciones locales.

El 1 de julio se refrendó la debacle panista en el estado donde inició la democracia: Josefina Vázquez Mota perdió Baja California, siete de los ocho aspirantes del PAN a una diputación local fueron derrotados. Sólo Ernesto Ruffo Appel, de una ideología panista distinta a la del Presidente, ganó para sí la Senaduría con 373 mil 428 votos.

La última vez que los candidatos del PRI ganaron una elección federal en Baja California, fue en 1994. Reciente la muerte de Luis Donaldo Colosio, los abanderados en los distritos federales electorales se fueron en la ola que arropó con sus votos a Ernesto Zedillo Ponce de León. Hasta ahora, en el 2012 cuando el PAN y Felipe Calderón, perdieron el poder y entregaron el país al PRI.

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