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Es triste ver que nuevamente la ignorancia en nuestro país es la que triunfó en las elecciones, no Peña Nieto, sino el sistema que lo empujó y ha manipulado por décadas la vida de nuestro bello México, lleno de recursos de todo tipo: naturales y humanos, pues estamos localizados, geográficamente hablando en un paraíso, con abundancia de todo, vida vegetal y animal, minería, costas, montañas, valles, desiertos, todos impactantes, y también los recursos humanos, pero éstos están ocultos.

Somos gente trabajadora, pero con la visión equivocada. Trabajamos duro por miedo a “no dar el ancho y que nos corran”, porque tenemos que llevar el pan de cada día a nuestra casa, porque “debemos cumplir”. Tenemos gente muy preparada e inteligente, pero la mayoría de ellos terminará trabajando en el extranjero para que tengan oportunidades de crecimiento, apoyo o reconocimiento, como mi hijo mayor, que apenas a tres años de graduado ya trabaja para Microsoft en Estados Unidos. Lo extraño, pero mi intención como madre en su crianza fue darle las mejores herramientas para su futuro laboral y como ser humano, aunque tuviera que volar muy lejos del nido.

Tal vez mis otros dos hijos terminen yéndose muy lejos también para buscar su desarrollo cuando terminen su educación superior, pues en México bien puedes terminar de empleado mal-asalariado siendo un profesionista si no cuentas con “palancas”. A lo largo de mi vida nos he observado, y lo único que nos falta es cambiar nuestra idiosincrasia, dejar de ver el trabajo como un “castigo”, nuestras responsabilidades diarias, laborales y familiares, como “una pesada losa en nuestras espaldas”, que sobre todo si somos burócratas o empleados, no nos podremos librar de ella antes de 28 a 30 años de servicio,  vivimos contando los días como niños antes de navidad, para que llegue el momento de jubilarnos para poder “descansar”.

Necesitamos renovar nuestro espíritu humano, y vivir realmente, felices de poder respirar y existir, buscando ser mejores cada día, creativos, productivos, honorables;  social y ambientalmente responsables, dar lo mejor de nosotros mismos cada día.

En esta jornada electoral fui convocada como tercer suplemente para una de las tres casillas (principal y dos contiguas) de la sección 858 (10 en total). Creí poco probable que me tuviera que quedar como funcionario habiendo otras seis personas que por organigrama estaban antes que yo, aún así me presenté al lugar de instalación de nuestras casillas a las 7.45 am como se solicitó, y vaya sorpresa de ver que sólo uno de los tres presidentes de estas casillas estaban allí y casi ningún otro de los nombrados funcionarios base. ¡Qué triste México que seamos tan irresponsables!

Como pudimos mi esposo y yo empezamos a ayudar a instalar dos de las tres casillas en cuanto llegaron los otros dos presidentes (ya a las 8.00 am) y me quedé como primer escrutador en la casilla contigua dos.

Por falta de organización previa estuvimos trabajando bajo el rayo del sol por casi tres horas hasta que se terminaron de instalar lonas y similares, algunos traídos de nuestras casas. Afortunadamente, el flujo de votantes fue mayor al observado en elecciones anteriores, lo cual nos mantuvo atareados casi todo el día y eso nos dio la sensación real de que estábamos esforzándonos por un buen fin.

Estando localizadas las casillas en los límites de dos barrios de distinto nivel económico y lamentablemente social y cultural también, el flujo de electores nos permitió observar y censar.

En plena jornada electoral uno confirma cómo el llamado “fraude electoral” no se dio el 1 de julio, sino meses, años, décadas atrás. La gran incultura de nuestro pueblo y su hambre es lo que nos hace presa fácil de mafias como el PRI y otros partidos políticos, que en mayor o menor nivel, usan recursos ilegales de proselitismo. Me dio tristeza ver cómo gente que aun siendo muy mayor de edad (más de 40 años), no sabía cómo sufragar, y tuvieron que pedirnos orientación, o gente que no sabía ni leer, pero salió con sus boletas electorales (sin doblar) marcadas por el PRI. Son gente que vive en las áreas más marginadas de nuestra ciudad, olvidadas por todos nuestros políticos (de todos los niveles), pero de muy fácil acceso a las brigadas de conocidos partidos que reparten despensas, materiales de construcción, tarjetas telefónicas o vales-despensa para supermercados, o de plano el billete de 500.00 pesos, condicionando el voto.

Continuará…

 

Irma López Gamboa de Torres

Tijuana, B.C.

Correo: ilopezgamboa@gmail.com

 

 

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