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Voy caminado y al voltear la mirada hacia mi derecha está un gran cerro, veo hacia arriba y en la punta del cerro sobre las rocas está una gran águila con una serpiente entre sus garras, de repente suelta la serpiente levantando el vuelo y entonces empieza a desvanecerse, rápidamente saco mi cámara para tomarle una fotografía antes que se desvanezca, veo nuevamente entre las rocas y en el aire pero no hay nada, el águila desapareció, veo la foto y ahí está el águila levantando el vuelo y soltando la serpiente, rápidamente empiezo a subir el cerro, al llegar casi hasta arriba, entre las rocas, veo a muchas personas indígenas que se están bañando con agua muy transparente y están contentas, sigo caminando y van apareciendo muchos pueblos diferentes, se ven contentos y todo está muy colorido, sigo mi camino para después al llegar hasta las rocas, donde vi el águila con la serpiente no encontrar nada, solamente rocas color café claro.

Me encuentro caminando y de pronto escucho un zumbido, busco hacia los lados con la mirada y no veo nada, el ruido se escucha más fuerte, como de motores, y está  por todas partes. Las personas que están cerca también buscan de dónde viene el ruido, empiezo a sentir algo de temor, busco con la mirada y nada, entonces doy la media vuelta y a lo lejos en el espacio veo una hilera de aviones que se van acercando, al estar más cerca me doy cuenta que son aviones y helicópteros muy diferentes que nunca antes había visto en la tierra, hacen una fila larguísima y los aviones vienen volando igual de despacio, como los helicópteros, entonces al verlos empiezo a sentirme tranquilo, sé que no vienen a causarnos ningún mal, voy a esperar a que bajen.

Al ir caminando sobre la banqueta veo a Jorge Ramos con la cabeza agachada, sentado y recargado en un poste, tiene una camisa no muy blanca y un pantalón café claro, se la pasa lamentándose con todas las personas que pasan cerca de él, porque hablo mal de su persona.

Voy pasando cerca de una iglesia y hay muchas personas reunidas en el patio, parece que están escuchando misa, en lo alto del templo está el sacerdote y está hablando, me voy acercando para escuchar y me pongo en medio de toda la gente, pero de repente el sacerdote empieza a hablar enojado y con su mano señala hacia la multitud, luego se agacha y levanta una roca grande y pesada, entonces con gran fuerza la avienta hacia abajo y contra las personas, veo venir la roca y me doy cuenta que viene hacia mí, rápido me hago a un lado y donde estaba parado, ahí cae haciéndose pedazos, el sacerdote furioso sigue señalando y buscando, entonces me voy de ahí hacia un jardín que se encuentra a un lado de la iglesia, al llegar todo se ve seco, más adentro veo árboles pequeños que también se están secando y tienen varias manzanas rojas, rápido corto las tres manzanas más bonitas guardándolas y me retiro del lugar antes de que se den cuenta.

 

Juan Ángel Hernández

Tijuana, B. C.

 

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