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Nuestra gente cae víctima de estos ancestrales zopilotes por su gran necesidad de todo lo indispensable para tener una vida digna, y sobre todo, por falta de educación. Contrario a esto, la gente con un nivel socio-económico más alto, no vendió su futuro y el de sus hijos por una triste despensa que les duraría unos días.

Muchos jóvenes salieron a votar, y muchos participaron también, como el joven de 20 años que fungió como secretario en mi casilla (el cual entró también en relevo a la persona que se nombró como tal y no llegó). Este joven con toda su energía y buen ánimo aguantó las 15 horas que estuvimos allí, llenó toda la documentación (¡que es mucha!), sin haber sido capacitado para ello, aguantó los regaños cuando se equivocó, y hasta correteó a un votante que se fue con las boletas a una tienda cercana que porque quería votar con pluma y nunca nos preguntó si le podíamos proporcionar una.

También hubo muchos jóvenes representantes de partidos, entre ellos mi hijo menor, en su primera jornada electoral. Los felicito a todos, ustedes son nuestro futuro y esperanza. Que no decaiga el ánimo, hay que mantener la fe. Pero también diré que faltaron muchos otros jóvenes, a quien les ganó la apatía y pereza, espero que esta carta les llegue aunque sea a uno de ellos y fuerce su intelecto y conciencia para la próxima.

Me siento orgullosa de  nuestros jóvenes universitarios, que le dieron un tinte muy especial a estas elecciones, sus protestas y esfuerzo no fueron en vano, ustedes despertaron a muchos adultos que ya habían “tirado la toalla”, o que nunca habían participado. ¡Felicidades!

Hoy lunes 2, reiniciamos nuestra vida cotidiana, con un mal sabor de boca, porque muy pronto tendremos como presidente de la República a un hombre tremendamente inculto, corrupto, inmoral, sin más capacidad intelectual que para memorizar un par de discursos; pero es nuestra realidad, la cual no cambiará mientras que todos y cada uno de nosotros no cambiemos. Cada uno tenemos que trabajar y vivir con más responsabilidad y honorabilidad, cada uno cuenta. Debemos ser los constructores de nuestro destino y no sólo los observadores, pasivos, mudos. A los que nos ha tocado en la vida ser maestros o educadores, tenemos la mejor arma para el mejoramiento y cambio en nuestra sociedad, la educación, que no se nos olvide.

En las aulas tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos, prepararnos continuamente, y más que nada, estar en el magisterio si tenemos vocación para ello, y no sólo por una cómoda plaza. Nuestro México está hambriento, pero no sólo de alimento, sino de justicia, de oportunidades, de esperanza, y el único camino es capacitarlo para el trabajo, invertir en fuentes de empleo, limpiar de corrupción nuestras instituciones, incluyendo a el IFE, a las policías, los sindicatos, etc. Pero nuevamente, el único camino es la educación de nuestra gente. No podemos permitir que este derecho de nuestro pueblo y obligación del gobierno, recaiga en televisoras nacionales como Televisa y TV Azteca, que bombardean nuestros hogares con información tergiversada, novelas, programas cómicos y matutinos llenos de mujeres voluptuosas con poca ropa y aún menos contenido. La gente pobre ni siquiera sabe qué es el internet o las redes sociales, mucho menos que tenga acceso a ellos, o a libros o revistas con contenido. El analfabetismo en nuestro país es aún muy alto, y eso le conviene a nuestros políticos corruptos, no debemos seguir permitiéndolo.

Envío un afectuoso saludo y felicitación a los miles de funcionarios de casillas que como yo, aguantaron la larga jornada y cumplieron con su deber ciudadano, el cual también es un derecho. Pienso en los ciudadanos de lugares como Mexicali, donde las temperaturas son muy altas, y aun así cumplieron. Por ustedes estoy orgullosa de ser mexicana.

 

Irma López Gamboa de Torres

Correo: ilopezgamboa@gmail.com

 

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