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Agentes protegen a jefe de narcomenudistas de La Paz

Desde junio de 2011, la SIEDO investiga la corrupción y nexos criminales con servidores públicos del estado. Algunos nombres ya aparecen en un expediente, entre ellos el de Luis Alberto López López, ex agente del Ministerio Público del Fuero Común; Edgar Roberto Siqueiros Rojo, ex jefe de Inteligencia de la PGJE y Raymundo Flores Aguilar, perito criminalista

Investigaciones ZETA

Héctor Antonio Salazar Monzón “El Oaxaco” o “El H”, jefe de la plaza de narcomenudistas de La Paz, es protegido por agentes, jefes policiacos y ex funcionarios de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Baja California Sur (PGJE), y de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE).

Por eso, desde junio de 2011, la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) indaga en la corrupción y nexos criminales con servidores públicos del estado.

Los nombres de algunos eslabones de esta maraña de corrupción e impunidad están expuestos en un expediente de más de mil hojas que forma parte de la investigación oficial, donde figuran algunos de los siguientes nombres:

1. Luis Alberto López López, ex agente del Ministerio Público del Fuero Común, ex subprocurador de Delitos de Alto Impacto y ex asesor jurídico de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal.

2. Edgar Roberto Siqueiros Rojo, ex jefe de Inteligencia de la PGJE y de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal.

3. Raymundo Flores Aguilar, perito criminalista y ex sub-comisionario de la Unidad de Reacción Inmediata de la SSPE.

Según el expediente, la SIEDO ha logrado obtener testimonios de delincuentes vinculados con los funcionarios, y sobre todo, datos y material fotográfico de algunos encuentros entre “El Oaxaco” o “El H” y funcionarios públicos, como Edgar Roberto Siqueiros Rojo y Raymundo Flores Aguilar, cuyas fotografías son publicadas en esta edición.

En una parte del expediente, se describe que algunos de esos encuentros ocurrieron entre junio y julio pasado, en una comunidad conocida como San Pedro, al sur de la ciudad de La Paz, cuando el sucesor de Heraclio Soto Aguilar o Eduardo Salas Martínez “El Güero Layo”, asumió el control criminal de la plaza y era buscado por el crimen de los policías José Ramón Manríquez Manríquez y Adalberto Leyva Manríquez, asignados en la comunidad de San Antonio por parte de la Dirección de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal de La Paz.

“Los funcionarios provienen de un grupo que comandó en su momento el ex secretario DE Seguridad Pública Estatal, Lenin Giovanni Rodríguez Aguilar, y formado cuando estuvo como subprocurador general de Justicia del Estado, quienes desde entonces están vinculados con delincuentes, como en su momento sucedió con el ex líder de la organización delictiva de  ‘Los Zamudio’, encabezada por Inés Zamudio Beltrán”, describe un testigo en el expediente.

Los aludidos -explica en un informe uno de los agentes investigadores de la SIEDO- son solo una parte del eslabón de la cadena de corrupción que llega a otros niveles de gobierno, desde donde proveen de protección a delincuentes para que éstos puedan operar sin problema alguno, bajo el amparo del poder.

En otra parte del expediente, uno de los testigos reconoce que “El Oaxaco” o “El H” pagaba hasta 25 mil pesos semanales a cada uno de los funcionarios involucrados en su organización delictiva. “Era en efectivo, y se entregaban en una oficina de la Secretaría Estatal de Seguridad Pública, donde la persona que recibía, lo guardaba en una caja fuerte”.

En las graficas publicadas hoy se ve al líder del narcomenudeo, vestido con un pantalón oscuro y una camisa de manga larga de color azul y franjas blancas, visiblemente pasado de peso y cabello entrecano. A un costado aparece un vehículo de renta marca Nissan, tipo Tiida de color gris, y justo a un lado de él están Edgar Roberto Siqueiros Rojo y Raymundo Flores Aguilar, vestido -el primero- con camisa azul claro y lentes negros; el otro -el segundo- con un pantalón de mezclilla, camiseta tipo polo color amarillo y un chaleco antibalas. Más adelante se observa a distancia un agente de la Policía Estatal Preventiva y una patrulla de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, resguardando la reunión entre ambos personajes.

Lo anterior es parte del expediente integrado por la SIEDO, donde la investigación registra un gran avance que podría llevar a la detención de la primera red delictiva de delincuentes y funcionarios públicos.

 

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