Llamarada de petate
C. César René Blanco Villalón
Co-Director Semanario ZETA
Presente.-
Sirva la presente en primer orden para saludar afectuosamente al personal de ese prestigiado semanario, pasando enseguida a referirme a lo siguiente:
Toda esta situación del fraude cometido por el PRI en la compra y coacción del voto en la elección presidencial pasada, el cual es evidente y no lo ve únicamente quien no quiere hacerlo, haciendo referencia directa a las autoridades y magistrados del TEPJF, está muy bien que se señale.
Está muy bien su señalamiento y puntualización porque exhibe en su naturaleza inocultable a las castas y estirpes que detentan el poder en México y claramente harían lo que fuera para continuar en su ejercicio, sin importar el daño que pudieran causar a las grandes masas, a la prole, al pueblo.
Solo que seguro estoy que quien habrá de decidir sobre la validez de la elección, los señores magistrados, el Jefe del Ejecutivo y quienes financiaron la campaña del PRI, le están apostando a varios factores: Decididamente algunos de los obligados son la corrupción de las autoridades y la tibieza de los resolutores, además de la maquinaria estatal para volcar todo su poderío contra los disidentes y sus reclamos.
Pero el factor más importante es la falta de memoria del pueblo.
Y es que parece cosa de película cómo los anhelos de justicia y democracia del pueblo van desapareciendo conforme pasan los días, las semanas, los meses.
Prácticamente esto de la legalidad, del cambio, la justicia y la democracia se convierten en temas de moda, discutibles cada seis años, o cada que la ocasión lo amerita, solamente. Y es precisamente por ahí donde nos falla. Por eso es sencillo fraguar elecciones fraudulentas en México. Todo pasa y se le olvida al pueblo, quien inmerso en su problemática diaria para llevar la comida a su mesa, se va olvidando de los temas nacionales, los relevantes para propiciar que su situación cambie. Comprendiendo a los mexicanos más pobres, qué les puede importar que tal o cual persona gobierna, o cómo gobierna, si hoy tiene problemas más apremiantes que resolver, como comprar la provisión, pagar el recibo de la luz, del agua, o conseguir dinero para comprar los uniformes de sus hijos para la escuela o los útiles escolares, o pagar la renta de tres meses atrasados que tiene porque el arrendador lo tiene amenazado de que lo va a sacar de la casa. Todo eso es perfectamente entendible y justificable.
Pero a eso le apuestan los políticos corruptos y fraudulentos: A que somos llamarada de petate.
Por esa razón, debemos concientizarnos y unirnos de manera permanente como ciudadanos, como pueblo agraviado. No solo ahora, sino siempre. Que estemos pendientes de las cuestiones públicas, que nuestros reclamos de justicia y respeto a la democracia se mantengan firmes hoy, dentro de seis meses, un año, tres, seis años. Que no dejemos pasar ni una ilegalidad, ni una falta de respeto a nuestras garantías, a nuestros derechos humanos, a la ley en su conjunto. Que elevemos nuestros reclamos a fin de que las instituciones no sean omnipotentes y huecas, sino que sustenten su existencia y actuación en la ley misma y no tengan otro mandante que a ella, a la ley, que la apliquen sin miramientos, sin temores, sin tibiezas, sin compromisos y que quienes las dirigen e integran, si no pueden cumplir con tal cometido, simplemente se vayan, que se dediquen a otra cosa y dejen en su lugar a quien tenga el coraje necesario para hacer obedecer su letra.
Esta coyuntura es ideal para conseguir un cambio estructural. No con el afán de hacer argüende, sino para organizarnos de una vez por todas. Ya los estudiantes nos pusieron el ejemplo. Sigámoslos. Somos muchos millones de mexicanos. Obreros, amas de casa, deportistas, intelectuales, pequeños y grandes empresarios y comerciantes, artistas, profesionistas, burócratas, catedráticos, pensadores en general.
No debemos solo recapacitar y asentir, hay que actuar. Las revoluciones de la historia no fueron solo armadas, sino también del pensamiento y no hay arma más fuerte y contundente que la voz y la pluma acompañadas de la decisión y la voluntad. No podemos permitir que nos insulten de esa manera, comprando conciencias y dignidades aprovechándose de nuestra necesidad económica. Es absolutamente ilegal que gasten tantos millones de pesos en la compra de nuestra voluntad (Monex y Soriana) y que a sabiendas de ello, el propio presidente de México reconozca públicamente al “triunfador” y que el presidente del IFE anuncie a su término una jornada electoral legal y tranquila, atiborrándonos de inmediato con más distractores televisivos pa´que se nos olvide. Eso es un insulto, una falta de respeto. Demostrémosle a los dinosaurios que pretenden enquistarse en el poder, que no somos los mismos mexicanos que habitaron el país de 1929 a 2000.
Atentamente:
Lic. Alfredo Flores Ramírez








