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Jalisco: de rodillas ante el narco

Terror entre los habitantes, muerte de inocentes, pérdidas económicas, falta de coordinación entre autoridades policiales y delincuentes prófugos, es la estela que dejaron los “narcobloqueos” registrados en Guadalajara y otras poblaciones de Jalisco la tarde del sábado 25 y madrugada del 26 de agosto pasados.

Al menos hubo 28 bloqueos de carreteras y avenidas, siete de ellos en la zona metropolitana de Guadalajara, en los que participaron 36 vehículos desapoderados violentamente a sus conductores y a los que en su mayoría los maleantes prendieron fuego. Un hombre murió víctima de un disparo “al aire” durante los sucesos.

Todo ello ocurrió cuando agentes de la Policía Federal supuestamente pretendían capturar al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio y/o Rubén Oceguera Cervantes “El Mencho”, en un poblado denominado Tonaya, al sur del estado de Jalisco.

En un sitio conocido como Amacuautitlán, los federales ubicaron a presuntos integrantes de la organización criminal, registrándose una prolongada balacera. Personal de la Secretaría de Seguridad Pública Federal envió como apoyo cinco helicópteros Black hawk y uno tipo Mi-17, pero nunca solicitó el auxilio de las autoridades estatales ni municipales.

“El Mencho” escapó. En cambio, seis de sus cómplices fueron abatidos a tiros por las fuerzas federales y tres policías resultaron heridos. En el lugar de los hechos fueron aseguradas 15 granadas de fragmentación, cuatro fusiles AK-47, una escopeta, un fusil AR-15, dos pistolas calibre 9 milímetros, 113 cargadores y 900 cartuchos para arma de fuego.

Mientras esto ocurría en la remota población, en las orillas de Guadalajara se registró el incendio de automotores. En cruces del anillo periférico y salidas a carretera se bloqueó el paso con tráileres y vehículos del transporte urbano. Carros particulares también ardieron ante los atónitos ojos de sus tripulantes.

Los cuerpos policiales y de emergencias se desquiciaron. No sabían lo que estaba ocurriendo. A la par llegaban los reportes de que en el interior del estado, poblaciones como Tlajomulco de Zúñiga, Poncitlán, Zapotlán del Rey, Tototlán y Puerto Vallarta, entre otras, también tenían incidencias similares.

El descontrol predominaba y la población se enteraba de los sucesos a través de mensajes de amigos o familiares por medio de celular o las redes sociales. Si acaso los reporteros de radio tenían algunas intervenciones. Sólo un canal de televisión por cable transmitió algunas horas con imágenes recién captadas de los hechos.

Representantes de las autoridades hablaron seis horas más tarde, solo para informar lo que los medios de comunicación ya habían informado. Un conteo de daños y puntos que fueron bloqueados. Ninguna novedad. Se escudaron en la versión de que no tenían conocimiento del operativo realizado por la Policía Federal y que desconocían cuál era su objetivo. Se enteraron de los hechos cuando al aeropuerto tapatío arribaron los agentes lesionados para su traslado a hospitales privados.

En el Servicio Médico Forense se conoció que además del arribo a la morgue de seis cuerpos procedentes de Tonaya, también fue ingresado el cadáver de un joven de 24 años, quien se llamaba Eugenio González Paz y era empleado de un establecimiento de micheladas ubicado en la carretera a Morelia. Delincuentes efectuaron disparos para robar tres vehículos del lugar.

El procurador de Justicia de Jalisco, Tomás Coronado Olmos y el secretario de Seguridad Pública Estatal, Luis Carlos Nájera, se quejaron de la falta de información por parte de las autoridades federales, lo que “impidió prever los bloqueos y establecer una buena coordinación”, justificaron.

Al iniciar la semana, las corporaciones policiales, así como unidades médicas de emergencias y centros de salud continuaban en “Código Rojo”, que no es otra cosa que la implementación de un manual de operación planteado con anterioridad para este tipo de reacciones del crimen organizado.

Por su parte el gobierno de los Estados Unidos de América lanzó alertas a sus connacionales establecidos o en tránsito por los estados de Jalisco y Colima para que extremen sus precauciones y eviten encontrarse en lugares o puntos de conflicto como los registrados el fin de semana pasado.

Autoridades estatales se reunieron con militares, federales y policías de los municipios para establecer puntos de acuerdo e incrementar la comunicación e intercambio de información para evitar situaciones como las de los narcobloqueos, que por cuarta ocasión en un par de años ocurren en Jalisco.

En la zona metropolitana de Guadalajara existen casi mil cámaras de vídeo vigilancia instaladas, más de 600 de ellas confluyen al Centro Estatal de Información Policial (CEIPOL), pero ninguna captó los hechos criminales al momento en que éstos ocurrieron.

Días más tarde, policías federales informaron de la detención de tres presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, señalados como participantes de los bloqueos, quienes estaban en posesión de dos automotores, tres motocicletas y 80 litros de gasolina. Por su parte, la Policía Estatal capturó a otros cuatro miembros confesos de la organización delictiva, quienes rechazaron su responsabilidad en los actos señalados. Éstos tenían tres granadas de fragmentación, una escopeta, una pistola y dosis de drogas. Mientras los representantes de la autoridad prosiguen en sus “estrategias” para combatir al crimen y el capo Nemesio Oceguera Cervantes se pasea por todo el occidente del país, los propietarios de los vehículos siniestrados buscan asesoría y apoyo para recuperar su patrimonio.

La Procuraduría General de la República ejerció la facultad de atracción para conocer de los hechos y la Procuraduría local ya entregó un desglose de la averiguación previa para que inicien las investigaciones, aunque la fiscalía estatal anunció que también realizará pesquisas sobre el asunto.

Otras investigaciones

 

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