Funcionarios alientan la brutalidad policíaca (Primera de tres partes)
61 comerciantes ambulantes, tenían nueve años vendiendo en Playa Hermosa de Ensenada: lentes, agua, frutas, dulces, gorras, bisutería, etc. con permisos pagados anualmente a la SEMARNAT.
Ahora que el gobierno estatal pavimentó el bulevar costero hasta Playa Hermosa, los inspectores de Comercio Municipal los corren, diciendo que sus permisos “no sirven”.
El líder social Ramiro Orea, aboga por ellos ante el Director de Comercio, Director de Gabinete y Presidente Municipal, Enrique Pelayo, sin éxito. Entonces el Licenciado Miguel Orea (hijo de Ramiro), tramitó y obtuvo un amparo del Juez 11 de Distrito, para que no sean privados de su libertad ni les decomisen la mercancía.
Con el amparo fueron a Playa Hermosa, acompañados de seis comerciantes, dos de ellos llevaban carretilla con dulces, tapada con lona. Cuando llegaron los inspectores municipales, Ramiro les mostró el permiso de SEMARNAT y el licenciado, el amparo. Los inspectores dijeron que “no servían” y llamaron a la policía, llegando como 50 municipales.
Los inspectores procedieron a decomisar la mercancía, pero al levantar el acta, escriben que la mercancía está abandonada. Ramiro pidió se apegaran a la verdad.
Los inspectores contestan que traen instrucciones del Director de Comercio Municipal; que fueran a hablar con él. Ramiro accede y empieza a caminar. Pero escucha ruidos, voltea y vio cómo varios policías, tenían al comerciante en el suelo, esposado por la espalda, y lo golpeaban brutalmente con puñetazos y patadas.
Ramiro pidió a un policía conocido, que intercediera para que dejaran de golpearlo, respondiéndole que el operativo estaba a cargo de otro policía, señalándolo. Ramiro caminó hacia el policía señalado, pero 11 policías lo rodearon y empezaron a golpearlo brutalmente.
Ramiro llevaba a su hijo Alejandro, de 7 años de edad, quien observa la brutalidad de los policías municipales. Una señora indígena, distinguida meses atrás por el alcalde, como “La mujer del año”, va por el niño para retirarlo del lugar, pero no llega porque con brutalidad policíaca, la empujan, cae y se golpea la nuca, dañándole la visión (ella sufre parálisis facial parcial). Luego la esposan y llevan detenida.
El Lic. Miguel, que ya estaba en su auto, al percatarse de lo ocurrido, se regresa, y es recibido con gas pimienta y un cachazo en la cara, seguido de golpes y patadas, antes de esposarlo y llevarlo a la cárcel. Acusados de “agredir a la policía”. También dijeron que un policía fue picado atrás del hombro, sin darse cuenta. Que le dijeron “oye, traes sangre en la espalda”. Pero entre tanto policía agresor, no miraron “quién fue”, ni aparece el objeto punzocortante. Ajá.
Profr. Fernando Santillán Roque
Correo: gafersanroque@hotmail.com








