Javier Sicilia
¿Quién es Javier Sicilia? No lo sé, los datos que tengo de él son mínimos. Sé que se dedica a la poesía en su natal Cuernavaca, Morelos. También que sufrió la peor tragedia que puede padecer un padre; la muerte o lo que es peor, el asesinato de un hijo, ejecutado en compañía de otros jóvenes, por parte de un grupo de criminales asentado en esa localidad del país, y que a partir de este lamentable acontecimiento Javier ha dedicado su tiempo y vida a dirigir el movimiento de víctimas de la violencia.
En repetidas ocasiones he tenido la oportunidad de mirar al señor Sicilia en los noticieros de televisión, siempre aguerrido y cuestionando al actuar de las diferentes autoridades ante el flagelo de la violencia que padecemos actualmente los mexicanos. Pocos ciudadanos se pueden jactar de ser escuchados por el presidente de la República, senadores, diputados y demás funcionarios de alto nivel que conforman los poderes de nuestra nación; pocas personas pueden contar que tuvieron la oportunidad de sentar frente a él a cuatro candidatos a la presidencia del país, y decirles a cada uno sus verdades y restregarles en la cara sus defectos, sin que éstos pudieran ignorarlo o rebatirlo.
Sin embargo, Javier poco ha logrado con sus marchas y movimientos ciudadanos en lo que se refiere a reducir los niveles de violencia en el país, diariamente leemos en los periódicos sobre ejecuciones, balaceras, secuestros, desapariciones, etc.
Lo que sí es notorio es el actual protagonismo de Sicilia, la popularidad que no logró como poeta lo consiguió bajo la sombra de su tragedia personal, los antiguos compañeros de batalla de Javier poco a poco han desaparecido, ya no se miran cerca de él ni a Lebaron ni a Isabel Miranda, hoy se rodea de otras gentes y persigue otros intereses, la internacionalización llegó a su vida y hoy sus marchas son en Norteamérica. Nuestro Indiana Jones versión mexicana no se da cuenta, de que si sus paisanos no lo escuchan, menos lo harán los arrogantes e indiferentes gringos.
Javier Sicilia ya es marca registrada, este superhéroe morelense cuya indumentaria ya lo identifica en el país y el extranjero perdió el rumbo y se convirtió en una estrella más de la televisión y los diarios nacionales.
Escuchar a Javier perdonar a los asesinos de su hijo fue como traicionar los principios de su lucha, se puede perdonar todo, menos el asesinato cobarde perpetrado a un hijo.
Escuchar a Javier recomendar pactar con el crimen organizados es una traición a todos los que de una u otra forma nos vemos afectados por estos deshumanizados delincuentes, no se puede pactar o negociar con los responsables de miles de muertos en nuestro país.
Javier Sicilia y todos los que como él persiguen el noble fin de pacificar a México deben basar sus propuestas en la legalidad y el castigo a todos los delincuentes que asolan el territorio nacional. Las marchas deben ser en contra de autoridades corruptas que permiten la liberación de los delincuentes de alta peligrosidad, que son exonerados por jueces inmorales y sobornables, con argumentos entupidos de omisión en la elaboración de las averiguaciones previas y la integración deficiente de los expedientes delictivos.
Las manifestaciones deben de representar a una sociedad agraviada profundamente por los delincuentes y sus autoridades, y no sólo para pedir la paz en forma milagrosa. A los corruptos y delincuentes poco les importa que se concentren miles de personas vestidas de color blanco en el zócalo capitalino, este tipo de manifestaciones sólo provocan risa en los delincuentes, además de un buen espectáculo el cual pueden observar desde los palcos de palacio nacional.
La lucha por la paz en México no se definirá con discursos bonitos, ni con poesías alusivas a la tragedia nacional en la que nos encontramos inmersos. Los mexicanos requerimos de tomar medidas drásticas contra los delincuentes que están destruyendo nuestro país, no es en la cárcel donde estos sujetos terminan sus fechorías. No es suficiente castigo unos años de prisión para quien asesina impunemente.
No todos los agraviados tenemos la capacidad de Javier Sicilia para perdonar a los asesinos de nuestros seres queridos, y pedir a las autoridades la negociación pacífica con estos chacales para que dejen de masacrar ciudadanos inocentes.
Ojalá Javier Sicilia retome el rumbo, y siga luchando y exigiendo justicia por las víctimas de la violencia, que ya somos todo los mexicanos. Ojalá y siga cuestionando el actuar ambivalente de nuestras autoridades responsables de la seguridad nacional. Ojalá y vuelva a encabezar a ese grupo de aliados con los que inició su gesta y que hoy lo abandonaron. Ojalá y su lucha continúe en México y no se convierta únicamente en el Indiana Jones al estilo mexicano.
Juan Alberto Vega Parra
Tijuana, B.C.
Correo: ingjuanvega@hotmail.com








