Lluvias evidencian corrupción
Remanentes de la tormenta “Ileana” causan desde inundaciones hasta problemas con la basura
La súper carretera de Calderón que conecta a La Paz y Cabo San Lucas, tampoco resistió los efectos del huracán vuelto tormenta tropical, tan es así que se reventó un dique, además de dos tramos del asfalto en el trayecto de la carretera Cabo San Lucas-Todos Santos. Antonio Agúndez se queja de la falta de apoyo del gobierno estatal para pavimentar calles
Gerardo Zúñiga Pacheco
Cabo San Lucas, Baja California Sur. En víspera de la Cumbre del G-20, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa presumió que, a lo largo de su mandato, se habían construido más carreteras que en los últimos dos sexenios, cuando inauguró la súper carretera de cuatro carriles que conecta a La Paz con Cabo San Lucas.
El 10 de junio, en una inesperada gira de trabajo por el estado, el Ejecutivo participó en un paseo ciclista desde el malecón costero de La Paz, hasta la población de Todos Santos, donde acompañado por más de 200 participantes, pedaleó casi 86 kilómetros durante la mañana porque, como explicaría después en un evento público, “quería supervisar personalmente que la magna obra carretera estuviera completamente terminada, y verificar que tuviera los estándares de calidad con la que se habían construido en otras partes del país”.
Calderón estuvo todo el tiempo acompañado del secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez Jácome, y por el delegado Carlos Lascuráin. Entonces se jactó que la obra carretera superaba la inversión de la autopista Mazatlán-Durango, por lo que sería un detonador del empleo al representar la oportunidad de tener mayor flujo de visitantes e intercambios comerciales.
En números fríos, Calderón dijo que el Gobierno Federal había gastado 3 mil pesos por sudcaliforniano en esta obra carretera, algo así como mil 900 millones de pesos, y que al momento de ser inaugurada, tenía terminados 18 de los 26 puentes que contemplaba el proyecto original.
Sin embargo, las lluvias de las últimas semanas, y las que hasta el cierre de esta edición provocaba el huracán “Ileana”, terminaron por exhibir la mala planeación y pésima calidad de la obra, sobre todo en el Kilómetro 114, casi enfrente de la subestación eléctrica de la Comisión Federal de Electricidad, donde cerca de 500 metros del carril derecho fueron literalmente derribados por las lluvias.
La explicación que hasta hoy han ofrecido los responsables de la construcción, es que una corriente de agua de un arroyo creció y carcomió la base de la carretera, hasta “echarla hacia abajo”.
En un recorrido, ZETA constató que a la orilla de ese tramo se había edificado un dique de concreto de aproximadamente 10 metros de altura por un kilómetro de largo, que a explicación de uno de los trabajadores, “la intención de los responsables de la obra era desviar el agua de un arroyo que cruza de manera natural por la zona”.
Pero el enorme muro de concreto sucumbió ante el paso del agua, y de poco o nada sirvió que hubiera sido reforzado con varilla roscada de dos pulgadas, castillos de un metro por un metro, y que haya tenido un espesor de 50 centímetros.
Por el paso natural de arroyos, las lluvias se encargaron de reventar cuando menos dos tramos más del asfalto en el trayecto de la carretera Cabo San Lucas-Todos Santos.
Los propios trabajadores de la obra explicaron a este Semanario que en esos puntos la tierra se ablandó y el asfalto de sumió, generando una especie de curva hacia abajo que tuvo que ser retirada y ahora está en proceso de reparación.
A decir de los empleados, por debajo del asfalto de 30 centímetros de espesor, el agua se filtró y poco a poco entró hasta abrir un hueco que corrió por debajo de la carretera, y que finalmente reventó el material de la obra carretera.
Los daños
Pero si las fuertes lluvias de los últimos días dañaron la magna obra carretera del Presidente de México, en localidades como La Paz, Cabo San Lucas, San José del Cabo y Ciudad Constitución, las calles y avenidas quedaron “hechas pedazos”.
Los hoyos y algunos huecos de grandes proporciones, pusieron en evidencia el jugoso negocio que representa construir calles y avenidas a precios muy altos, pero “con materiales de ínfima calidad que no son capaces de resistir un solo aguacero”, según explicó la señora Norma Alicia Arellano, vecina de Cabo San Lucas.
La comerciante se quejó amargamente de “las obras de calidad que está entregando el gobierno”.
En espera de una grúa y con la suspensión de su automóvil rota luego de haber caído a un hoyo, cuando pasaba con su carro por un charco de agua, la mujer explotó: “Pinches obras que hacen en el gobierno, solo gastan una madre y lo demás se lo chingan los cabrones, por eso pasan estas cosas, y no soy la única. Espérate al ratito que empiecen a circular más carros, verás todos los que vas encontrar tirados por las calles, cuando caigan en huecos como éste, que chingó mi carro. ¿Quién me va a pagar el daño?”, se preguntó, para contestarse: “Nadie, porque en este municipio nadie se hace responsable de lo que le suceda a uno, aun cuando no es culpa de uno que el gobierno esté haciendo estas pinches obras de mala y pésima calidad”.
No solo eso. Los aguaceros se han encargado de evidenciar la deficiente infraestructura urbana que de muy poco ha servido para hacer frente a este tipo de fenómenos naturales. Bastaría reseñar los borbotones de aguas negras que en cada lluvia, emergen de las coladeras y se mezclan con el agua de los arroyos que van a parar al mar, o bien, el colapso de los cárcamos de rebombeo de aguas negras.
Sin embargo, para el Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado y Saneamiento (OOMSAPAS) de Los Cabos, el principal problema se centra en el arrastre de miles de toneladas de arena que taponean y colapsan el sistema de drenaje y los cárcamos de rebombeo, ya que cada vez que llueve, la ciudad -principalmente Cabo San Lucas- se convierte en un auténtico arroyo, con corridas de agua por todos lados que mueve a miles de toneladas de tierra; lo que conlleva a que en vez de succionar agua, los equipos agarren arena y terminen por tronar el sistema.
Tan solo en las primeras lluvias que dejaba el paso del huracán “Ileana” por Los Cabos -y al cierre de esta edición-, el OOMSAPAS reportaba los siguientes daños, registrados durante la madrugada y mañana del 30 de agosto:
- En Cabo San Lucas colapsaron cuarenta pozos de agua, la planta de tratamiento de aguas negras de Mesa Colorada y los cárcamos de rebombeo identificados como “El Centro”, “El Bordo” y “Hojazen”.
- En San José del Cabo reventaron 60 pozos de agua, el subcolector de Santa Rosa y el colector principal de Guaymitas.
Los daños estimados al momento eran de 2 millones de pesos, por lo que -según datos del OOMSAPAS- ocuparían 400 horas de trabajo y cuatro cuadrillas de 48 trabajadores que laboraran las 24 horas del día para poder resarcir el daño, y obviamente se requeriría de reponer tubos y bombas, rentar maquinaria, comprar insumos y gasolina para desplegar todo un operativo.
Las zonas de riesgo
Los principales afectados por las lluvias de los últimos días, son las más de 15 mil familias que habitan en las zonas de alto riesgo o sobre lechos de arroyos, por donde corre toda el agua que va cayendo en la ciudad y baja de la sierra.
De acuerdo a datos del Consejo Coordinador Empresarial, el 70 por ciento de la clase trabajadora de Cabo San Lucas vive en ese tipo de colonias, como Lomas del Sol, Caribe Alto, Caribe Bajo, Lagunitas, Tierra y Libertad, y Mesa Colorada. La mayoría carecen de calles pavimentadas, y por ende, de infraestructura urbana.
Durante un recorrido por la zona, ZETA observó que las calles se convirtieron en auténticos arroyos y mucha del agua quedó estancada entre las calles y patios de las endebles viviendas de cartón y madera.
Por situaciones como ésta, la Secretaría de Gobernación declaró el 22 de agosto zonas de “emergencia” a los municipios de Los Cabos, La Paz y Loreto, por los daños ocasionados a las viviendas de más de 13 mil familias que viven en esas condiciones a causa de las lluvias.
Según el director de Protección Civil estatal, Carlos Enríquez Rincón, las precipitaciones pluviales dañaron viviendas de manera parcial y total, por lo que el Gobierno del Estado solicitó recursos económicos del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) para entregar materiales de construcción, láminas y cobijas a los damnificados.
Por ahora el Gobierno del Estado hace una evaluación detallada sobre los daños para poder determinar el monto total. No obstante, el delegado de la Secretaría de Desarrollo Social, Carlos Corona León, anticipó que únicamente y mientras duraba el trámite, la administración estatal dispondría de apoyo para 5 mil 600 familias.
La rehabilitación
Hasta antes de la aparición del huracán “Ileana”, el director de Servicios Públicos Municipales del Ayuntamiento de Los Cabos, Gustavo Castro, había adelantado que después de las lluvias del 22 de agosto, cuando cayó agua por dos días consecutivos en este destino de playa, llevaban entre el 60 por ciento y 70 por ciento de calles rehabilitadas.
No obstante, el trabajo se centró en la zona dorada y las principales avenidas y calles de Cabo San Lucas y San José del Cabo, así como en los accesos de escuelas y hospitales, y las rutas de camiones y peseros que todos los días movilizan a los usuarios a sus respectivos centros de trabajo.
Asimismo, Castro se quejó de que el Gobierno del Estado dejó solo al Ayuntamiento de Los Cabos, ya que durante una gira del gobernador, se anunció que les prestarían 35 unidades de maquinaria pesada, pero únicamente recibieron una moto conformadora y una retroexcavadora.
Lo mas triste vino después: “Luego se las llevaron, porque resulta que el equipo lo habían rentado y ya había vencido el contrato, por lo que solo pudieron arreglar cuatro o cinco calles y no terminaron siquiera de limpiar un circuito vehicular”, anotó el colaborador del alcalde José Antonio Agúndez Montaño.
El problema más serio tanto del Ayuntamiento de Los Cabos como de otras administraciones, es precisamente el dinero que, a decir de Gustavo Castro, “tenía descompuestos seis camiones recolectores de basura, y estaban esperando las refacciones que no habían llegado de parte de la refaccionaria”.
Por tal situación, el problema de la recolección de basura se agravó y la cobertura no estaba siquiera al 50 por ciento de su capacidad, por lo que tuvieron que abrir un turno más de los dos que manejan, y así aumentar su productividad.
Las lluvias en estadísticas
| Ciudad | Cantidad | Fecha |
| Cabo San Lucas | 211.5 milímetros | 22 de agosto |
| San José del Cabo | 117 milímetros | 24 de agosto |
| Loreto | 202.0 milímetros | 16 de agosto |
| La Paz | 153 milímetros | 24 de agosto |
Fuente: Sistema Meteorológico Nacional
El Clima para el fin de semana
| Huracán “Ileana” |
| La tormenta tropical “Ileana” se convirtió en huracán categoría I en la escala de Saffir Simpson. Se desplazó hacia el noroeste a 13 kilómetros por hora, por lo que este fin de semana se esperaba su degradación a tormenta tropical. El fenómeno natural provocó desde el 29 de agosto nubosidad y lluvias de moderadas a intensas en Los Cabos, La Paz y Comondú, consideradas de carácter convectivo, con descargas eléctricas en algunas zonas del estado. El pronóstico de temperatura era mayor de 40 grados para el estado de Baja California Sur. |
Fuente: Comisión Nacional del Agua
Las lluvias de “Ileana”
| Ciudad | Cantidad |
| Ciudad Constitución | 47.2 milímetros |
| La Paz | 22.8 milímetros |
| Cabo San Lucas | 63 milímetros |
Fuente: Sistema Meteorológico Nacional








