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Secretario trabaja a pesar de enfermedad crónica

Profesionista, catedrático, funcionario público; enfrenta un proceso de salud delicado. Padece cáncer de páncreas. El Secretario de Desarrollo Urbano de Tijuana sigue en las obras, las cuales solo deja para tomar quimioterapias. Hombre de fe, se encomienda a Dios. Hace unos días, otro político –éste del PAN– apareció con los visibles rasgos del cáncer en la Cámara de Senadores.

Ana Patricia Tamayo Meléndez

El arquitecto David Navarro, secretario de desarrollo urbano del ayuntamiento de Tijuana, tiene cáncer. Su enfermedad es visible en su lánguida figura, pero al modo reciente en la política, no le impide cumplir con la encomienda oficial.

Hace unos días Alonso Lujambio, senador de la República, apareció en la Cámara Alta sin pelo, disminuido físicamente y con un parche en el ojo. El cáncer le ha afectado el sistema nervioso central.

Varios son los funcionarios que en el ayuntamiento de Tijuana han padecido enfermedades crónicas. Juanita Pérez Floriano, la secretaria de educación tuvo cáncer de seno, mismo padecimiento que hace unos días hizo pasar por el quirófano a la síndico Yolanda Enríquez.

Y el caso del arquitecto Navarro ha sido especial. Acostumbrado a andar en movimiento constante, en la supervisión de obras, en helicópteros, recorridos, pruebas, no ha permitido que el estado delicado de salud por el que atraviesa sea una limitante en su desarrollo profesional.

Hace unas semanas los médicos lo desahuciaron. Prácticamente lo abrieron y lo volvieron a cerrar. Los alcances del cáncer que le aqueja eran profundos y delicados. Pero ni así, con una evidente pérdida de peso, perdió el interés en el servicio.

David Navarro Herrera nació en Tijuana. Realizó sus estudios básicos en el Centro Escolar Agua Caliente. Egresó de la carrera de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Cuenta con una Maestría en Desarrollo Urbano; diplomado en interiorismo y Paisaje, y en Jurisprudencia Urbana. También realizó un curso en Taipéi, República China, sobre la Revisión Sísmica en Edificios. El estudio, es lo suyo.

En Tijuana ha contribuido en el área gremial como presidente del Colegio de Arquitectos; en la docencia ha formado alumnos de las Universidades Xochicalco e Iberoamericana; en el ámbito profesional ha edificado importantes proyectos en la región; mientras que en el gobierno municipal ha sido invitado por dos administraciones priistas. Actualmente es el  secretario de Desarrollo Urbano y Ecología del XX Ayuntamiento de la ciudad.

A principios de julio de 2012 sus médicos le detectaron cáncer de páncreas.

“Me siento bien, pero es una etapa difícil la que estoy viviendo porque es sorpresivo; nunca he fumado, nunca he sido tomador, ni desordenado en la vida… y sale un problema de salud donde menos te lo esperas. Afortunadamente dentro de lo malo, (el cáncer) no está disperso, está concentrado en una sola parte. Son procesos que cuando eres cabeza de familia, sabes lo que está implícito, se te mueve el tapete de arriba abajo… y hay de dos: o te tiras al piso y te lamentas o te quitas el polvo y le das para adelante; y a esperar lo que Dios decida.

“Nos estamos asesorando (medicamente) lo mejor posible. Tenemos, la ventaja de que un familiar tiene un hospital y un equipo médico nos ha estado guiando con lo mejor que se tiene en Tijuana. El que manda está arriba, así como podemos estar aquí. Hay de dos cosas…o te entristeces y te quedas ahí a ver qué resulta o sigues trabajando, no quitas la tensión del problema, pero sigues activo”.

La familia para Navarro Herrera es una parte primordial en este proceso de salud que atraviesa, 23 años de un matrimonio estable le “dan el levantón para seguir adelante”.

“Sí, está difícil la situación, pero hay un 50 y 50 por ciento de salir abante. Hay que aprovechar ese 50 por ciento. Si no fuera por la quimioterapia, físicamente me siento bien; perdí algo de peso, pues previo tuve una operación bastante compleja, casi dos semanas sin alimento; ahorita estoy en el peso que la tabla me indica. Me siento bien y estoy trabajando. Gracias a los cuidados de su esposa Elba Santiesteban, así como la de sus hijos David Orlando de 19 años y Bruno Sebastián de 15, es como ha logrado sobrellevar la enfermedad.

“Mi esposa me surte de los medicamentos diarios, tengo el tocador lleno de medicinas; ella es la que me orienta, siento que abuso un poquito, pero yo sé que vamos a salir adelante. Mi familia estable me ayuda mucho y esta experiencia te da fortaleza”, expresó.

Pese a su condición de salud, Navarro Herrera cumple con una agenda diaria en el Ayuntamiento de Tijuana, y con sus jornadas laborales –aunque han disminuido un par de horas– se considera un funcionario de tiempo completo. “Trato de no darle mucha atención (a la enfermedad), pero sigo atendiéndome medicamente, y es que me matas si me paras. Soy una persona tan activa, que estar en casa me enferma. Quizá en las mañanas me pudiera sentir lastimado, sobre todo cuando acabas de pasar por la quimioterapia, pero a los dos o tres días ya estoy activo, y emocionalmente eso me ayuda.

“Cuando estás en el gobierno, el trabajo es de 24 horas, tienes que estar al pendiente, porque en Tijuana podemos recibir llamadas en la noche, por un siniestro, accidentes o  porque ya se levantó un espectacular. Mi equipo y yo estamos disponibles siempre”, puntualizó.

El funcionario comentó que cuando un gobierno lo invita a colaborar suspende sus actividades profesionales, así como las docentes. “Cuando entro al ayuntamiento no doy clases, mi despacho se suspende fiscalmente, así como mi peritaje como proyectista queda interrumpido también. Muchos funcionarios no entienden que nuestro trabajo es temporal, mucha gente se marea, estamos prestados…No hay que perder esas proporciones.

“Como funcionario la gente te lo agradece o te regaña. Es un aprendizaje. A principios de la administración recibimos quejas muy severas, ahorita los críticas ya aminoraron, porque ahí está el trabajo, hay que atenerse a las consecuencias; si estamos haciendo las cosas lo mejor que podemos con los controles de calidad, los resultados están palpables, pues aminoran mucho, que si se hacen trabajos arrebatados”, explicó.

Devoto a la Virgen de Guadalupe, Navarro Herrera relató a ZETA que a pesar de su estado de salud, es un hombre que no se vence. “No escondo mi enfermedad, sí estoy enfermo. No es un secreto, pero vengo de una familia de trabajo. Mi padre hasta la fecha es un hombre de trabajo, tiene 76 años, pero no para. Cuando creces en una ambiente de familia, donde no hay lujos, tienes todo lo que ocupas, pero hay carencias, como muchos estamos en la situación. Crecí en una familia de trabajo, es lo que te hace lograr lo que anhelas, la estabilidad de la familia, nunca perdemos la esencia humilde, sencillo y respetamos. Sabemos que el trabajo es lo que te hace salir avante”.

El Secretario de Desarrollo Urbano es el mayor de cuatro hermanos, todos profesionistas; pero el “más loquito soy yo. Desde chico fui inquieto en esa área, se lo atribuyo a mis padres. Dicen mis hermanos que yo no era un niño normal, que era diferente, porque yo pedía libros infantiles, todo lo de Julio Verne lo leí, también la bibliografía de literatura americana. Prefería la lectura, aunque juguetes tenía”.

 

Etapa laboral

A David Navarro Herrera le suman 25 años de dedicarse a la obra arquitectónica; centros comerciales, conjuntos residenciales, edificios, completan su currícula. Sus primeros trabajos fueron como dibujante en los Colegios de Arquitectos e Ingenieros de Tijuana. A los 17 años le tocó participar en el complejo turístico La Paloma en Rosarito. Meses después tuvo la oportunidad de ir a presentar el examen de Arquitectura en la Universidad Autónoma de Guadalajara; ya que la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) estaba en huelga “y no había tiempo que perder”.

Luego de egresar de la carrera de Arquitectura, se quedó un año más en la UAG impartiendo cátedra. Posteriormente le salió una oferta de trabajo en Tijuana con el empresario Carlos Bustamante Anchondo, hoy alcalde de Tijuana.

Era 1987, cuando Las Torres era el emblema número uno de Tijuana. Llegó a la oficina de Livio Santini, que trabajaba haciendo proyectos para Bustamante Anchondo, y ahí  Navarro Herrera empezó como auxiliar del auxiliar, después de un tiempo llegó a hacer el encargado del taller de arquitectura.

En 1992 se independizó y abre su despacho Arteknica, que lo conserva hasta la fecha.  Principalmente su enfoque es el proyecto arquitectónico. Cuenta con obra reconocida en Baja California y Baja California Sur.

“Dentro de mis proyectos destacan: Torres Puntazul en Rosarito, Las Olas Grand Hotel, el Centro Comercial Agua Caliente; fraccionamientos como Residencial Cano, Loma Bonita y Sienna en Ensenada”.

Navarro Herrera también es recordado por sus alumnos. “Me metí a la docencia porque me gusta aprender de los alumnos, no enseñarlos. La verdad me gusta convivir con jóvenes. En la Ibero tengo como 8 años dando clases y en la Xochicalco tengo como 5 años”, dijo.

Después de haber relatado lo que ha sido su vida personal, profesional, gremial y como servidor público, el Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología hace una reflexión al concluir la entrevista: “El que manda está arriba, solo Él decide; no hay que entristecerse; existe ese 50 por ciento de vida y estoy seguro que vamos a salir avante”.

Otras investigaciones

 

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