Vox populi, vox Dei VIII: De dictaduras a oligarquía a partidocracia
Estimado lector, continuando con lo que he escrito contra los endeudamientos, la falta de lectura y el complejo de inferioridad en nuestro país, y que procuro mencionar algunos de los libros que he tenido la suerte de leer. Va más.
Anteriormente reseñé que los investigadores e historiadores serios, en base a datos y hechos concretos, demuestran que Nueva España/Méjico en la época de la Colonia estaba –en escuelas y universidades– arriba de E.U.
Nos bombardean constantemente con la “leyenda negra” antiespañola programada por los anglosajones, y unos cuantos fanáticos masones durante sus luchas contra el clero, que en Nueva España los europeos (españoles) solo robaban el oro. Pero se guardan de admitir que trajeron la seda, la vaca, las ovejas, cabras, el caballo (de ellos surge nuestra charrería) y la ganadería en general. También se les ataca de llevarse la plata, pero nunca reconocen que nos han dado la tecnología de Europa, China y los árabes. O sea la vela, la rueda y carruajes, molinos de aire, y la imprenta.
En 1810 al inicio de la lucha de independencia había 50,000 esclavos en Nueva España, pero en los Estados Unidos había 1’000,000, sí, de nuevo no se equivoca en lo que lee, los E.U. estaban veinte veces peor que nosotros.
Y el autor Agustín Cué Cánovas en su libro “Historia Social y Económica de México” (en su 3ª edición, 18va. reimpresión, de septiembre 1978), muestra que en el virreinato a 1810 exportábamos más productos que E.U., aunque de nuevo se quedan atónitos, y la Colonia captaba 20 millones de pesos (cuando estaba a 2 por 1 sobre el dólar).
Históricamente se sabe con claridad que en 1808 hubo sequías, fenómeno de la naturaleza e hizo estragos y además fue desafortunadamente el año que Napoleón invadió a España. Esas causas de fondo fueron las que más inquietud provocaron y fue por lo que dos años después estallara la guerra de independencia, y no por miseria general.
Pero para 1821 tras los once destructivos años de la revolución de independencia los ingresos habían caído a la tercera parte, solo 6 millones. Cué Cánovas y Coatsworth muestran con tablas estadísticas en sus obras que de 1823 a 1838 los ingresos se habían hundido –y mal usado para mantener al ejército– permanecieron muy debajo de los virreyes.
Al recién independiente Méjico nos endeudaron desde 1823, con las casas Staples y B.A. Goldschmit que eran banqueras inglesas asociadas a los Rothschild. Y Coatsworth cita que en 1810 el ingreso per cápita en Méjico era de 73 dólares por persona mientras en Brasil era 62, para 1860 con Juárez estaba hundido a 49 dólares (sí, 35% debajo que en la Colonia) mientras en Brasil era de 77, y hasta la época porfirista regresó a un poco mejor de nivel, en 1895, a 91 dólares por persona mientras en Brasil era de 89 (pero en Inglaterra ya ascendía a 745 y los E.U. llegaban a 735).
El gran líder político masón Valentín Gómez Farías, en las luchas intestinas para debilitar a los conservadores, cerró la Universidad en 1829, pero sin substituirla o reemplazarla, y la formación de profesores se desplomó. Y con las leyes de reforma de 1856 a 1859 el poderoso presidente Juárez remató cerrando las escuelas que tenían las iglesias, y peor para los pueblos y aldeas e indígenas, y (desafortunadamente en eso fue igual en todo lo que hacen todos los políticos) el presidente no consideró ni anticipó con que otras aulas, instituciones ni profesores cubriría esa desaparición.
El analfabetismo se disparó desde 1860 y permaneció en 90% para los 1890’s, o sea sólo teníamos como 10% de escolaridad. El autor Paul Kennedy en su obra “The rise and fall of the great powers” (Ed. Random House, enero de 1989) cita en cambio que al inicio de la primera guerra mundial, en 1914, en alfabetización los italianos tenían un 70%, los austriacos y E.U. como 80%, los franceses 93%, mientras ya había una alfabetización fenomenal de 99.8% en Alemania.
Y continuando con lo que expone Coatsworth “Hacia los años (1960’s) del siglo pasado el ingreso per cápita de México era tan solo una octava parte del correspondiente a Estados Unidos y Gran Bretaña” además que “desde entonces la brecha entre México y las economías avanzadas ha permanecido… inalterada”, o sigue cayendo.
Sí, como país independiente estamos ocho veces peor que bajo sus majestades de España. Quizá, por estos datos históricos y económicos, a los mejicanos (y lo pongo correctamente con j, no x) nos desanima estudiar historia.
Citaré lo que dijo el Sr. Bataller, Comendador español, al independizarse la Nueva España para convertirse en tierra separada a los reyes, “Dejadlos, su peor castigo será que se gobiernen solos”. Parece tan dolorosamente profético.
O como ya alguien ha hecho el chascarrillo, pedirles a los reyes de España que se vengan para acá y nos vuelvan a gobernar, y mientras los reyes nos devuelven a subir a mejores niveles, en diabólica maldad les enviamos al PRI, PAN, PRD y demás políticos y partidos despilfarradores y corruptos a los gringuitos, o a los pobres gachupines.
Así, regresando al tema inicial de un correo electrónico –del comentarista Pedro Ferriz, que lo señalan otros como Sergio Aguayo, así como el ahora activista social Javier Sicilia– que veamos la necesidad de anular las boletas electorales para senadores y diputados, para protestar la “partidocracia”, que más se va pareciendo a una “partiranía.
Porque hemos regresado a un mal entendido “centralismo” que obliga a que sean partidos “nacionales” controlados desde “cúpulas” como lo explicaré en la siguiente y última porción de estos segmentos.
En la primera ocasión que envié un comentario sobre lo electoral mencioné “aún amarrados y secuestrados por las leyes mono-oligopólicas, continuemos nosotros los ciudadanos, tras esta elección como punto de partida –y no como episodio a olvidar– la serena y firme exigencia que se reforme esta cruel legislación, y en cuanto podamos tener candidatos independientes, se verá cómo no habrá tanta necesidad de que nos vemos forzados –o peor, arrinconados– a abstenernos o anular”. Eso lo escribí en 2009, estamos ya en 2012, igual y cada vez más hartos.
Como ciudadano. Que no soy “tribunero” de partido alguno ya concluiré la próxima.
José Luis Haup Gómez
Tijuana, B.C.








