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El tercer Arellano Félix que será sentenciado en una corte de San Diego, California

En el documento de extradición hacia los Estados Unidos para ser juzgado en aquel país, funcionarios explican en la nota diplomática: “Eduardo Arellano Félix estuvo involucrado en todas las decisiones de mayor importancia de la empresa, y además fue consultado en las mismas, como la organización de cargamentos grandes de cocaína y el secuestro y asesinato de los ‘enemigos’ de la organización. Asimismo, él estuvo a cargo de manejar las finanzas de la organización”. En México se le detuvo, pero no se le procesó por delito alguno

Investigaciones ZETA

La pena que podría enfrentar Eduardo Arellano Félix es de hasta 140 años.

En la Corte de Distrito Sur en San Diego, California, lo acusan de siete cargos por tráfico de droga, lavado de dinero y asociación delictiva.

En México, el apodado “El Doctor” no fue investigado, procesado ni consignado por delito alguno. Desde su detención, el 25 de octubre de 2008 en Tijuana, Baja California, se le retuvo con fines de extradición. Su aprehensión, de hecho, fue una acción coordinada de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y la DEA para esos propósitos.

Pero si en la República Mexicana no se presumía la comisión de delitos para ser juzgado en este país, en la Unión Americana la situación es distinta. De hecho en la nota diplomática que acompaña la petición de extradición, ubican a Eduardo Arellano Félix como uno de los cabecillas de la organización criminal que lleva sus apellidos.

Lo acusan de haberse unido al Cártel Arellano Félix para desempeñar actos ilícitos en compañía de su hermano Benjamín, ya sentenciado en la misma Corte de California a 25 años de prisión. Misma autoridad que condenó a cadena perpetua al menor de los hermanos, Francisco Javier Arellano Félix, en 2007.

Casi cinco años tuvieron que pasar para que Eduardo “El Doctor”, que también era conocido con los alias de “El Gualín”, “El Profe”, “El Abuelito” y “El 13”, fuese entregado por la Policía Federal Ministerial a oficiales del US Marshal y de la DEA, en el Aeropuerto Internacional de Toluca, Estado de México.

La Corte Federal de Distrito para el Distrito Sur de California lo reclamaba por ser, entre otros asuntos, el operador financiero del CAF desde finales de 2003, año en que se dictó orden de arresto en su contra por la comisión de conductas ilícitas equiparables en México a delincuencia organizada, con el fin de cometer delitos contra la salud y lavado de dinero, así como asociación delictuosa.

La ficha diplomática mediante la cual el gobierno estadounidense formuló la solicitud de extradición de “El Doctor” a la Cancillería mexicana en mayo de 2007, establecía los hechos que le inculpaban:

“Iniciando por el año 1986, Eduardo Arellano Félix y sus hermanos se convirtieron en los cabecillas de una empresa de tráfico de drogas con sede en Tijuana, Baja California, México, de la cual Eduardo era un integrante. Desde ese entonces, durante la década de los 90 y hasta la fecha, la organización Arellano Félix ha empleado el uso de la violencia y ha recurrido a la corrupción, a fin de controlar el flujo de cocaína, marihuana y otras sustancias controladas que entran a los Estados Unidos desde las franjas fronterizas de Baja California.

“La organización cuenta con tres áreas principales de operación: el área de operaciones de importación y distribución de Tijuana, el área de operaciones de importación y distribución de Mexicali, y por último, el área de maniobras generales (homicidios, sobornos patrullajes, etcétera).

“Los integrantes de la organización Arellano Félix, están asociados mediante el territorio que ellos controlan por su alianza pactada con los hermanos ********** y por los diversos patrones de delitos en los que ellos se involucran.

“Con el fin de proteger el monopolio ejercido en las zonas de la frontera norte, la Organización Arellano Félix, reclutó y entrenó a personas, de entre las que se encontraban pandilleros de la ciudad de San Diego, California, para que fueran integrantes especializados de un grupo de maniobras. Sus actividades incluían en patrullaje de las calles de Tijuana, para buscar a personas involucradas en el tráfico de drogas ‘no autorizado’, para luego secuestrarlas o asesinarlas.

“Los integrantes de la organización también se trasladaban a otros lugares tanto de México como de Estados Unidos de América, para  asesinar a traficantes rivales, oficiales de procuración de justicia que no cooperaran con ellos y a personas de quienes se sospechaban eran informantes. Con el fin de equipar a los integrantes del área de maniobras, la organización Arellano Félix compró armas en los Estados Unidos y las pasó de contrabando a México.

“La organización Arellano Félix, sobornó sistemáticamente a un grupo de oficiales de procuración de justicia y militares corruptos, quienes usaban su puesto oficial (y a sus subordinados) para brindar protección a los integrantes de alto rango de la organización, al igual que a los embarques de droga. Asimismo, estos oficiales corruptos, protegían a los integrantes de alto rango de la organización de ser arrestados, informaban a la organización de las actividades que la justicia pretendía en contra de sus operaciones y les regresaban los narcóticos confiscados.

“La organización Arellano Félix, empleó a una red de mensajeros para que llevaran las ganancias de la venta de drogas obtenidas en Estados Unidos a los integrantes de la organización que estaban en México, y ellos lo hacían como era su costumbre, en envíos de bultos de moneda corriente estadounidense, los cuales escondían en vehículos de pasajeros. Después este dinero estadounidense fue usado para sobornar a los oficiales mexicanos corruptos y fue invertido en nuevos embarques de narcóticos. El dinero usado para pagar los nuevos envíos de narcóticos, en particular el dinero pagado a los

proveedores colombianos de cocaína, se enviaba en efectivo, mediante giros y en cheques bancarios emitidos a nombre de negocios ficticios.

“Desde el momento en que Eduardo Arellano Félix tomó parte activa en la organización, él se convirtió en la compañía constante y consejero de Alberto Benjamín Arellano Félix.

“Eduardo Arellano Félix estuvo involucrado en todas las decisiones de mayor importancia de la empresa y además fue consultado en las mismas, como la organización de cargamentos grandes de cocaína y el secuestro y asesinato de los ‘enemigos’ de la organización. Asimismo, él estuvo a cargo de manejar las finanzas de la organización.

“Eduardo Arellano Félix es ciudadano mexicano. Nació el 10 de noviembre de 1956 en México, es de origen hispano, mide entre 1.77 y 1.82 metros aproximadamente y pesa entre 86 y 90 kilogramos aproximadamente. Tiene cabello castaño y ojos color café.

“Esta solicitud es urgente porque se cree que Eduardo Arellano Félix se encuentra localizado en México, en este momento”.

La autoridad extranjera solicitó al gobierno de México confiscar todos los artículos, instrumentos, objetos de valor o documentos que Eduardo Arellano Félix tuviese en su poder al momento de su detención y que tengan relación con los delitos por los cuales se buscó la extradición; con el fin de entregarlos a las autoridades de procuración de justicia de los Estados Unidos después de que se concediera la petición.

 

Los cargos en Norteamérica

 

Los cargos o delitos por los cuales Estados Unidos de América realizó la petición formal de aplicación del Tratado de Extradición Internacional en contra de El Doctor” Arellano Félix, fueron los siguientes:

Uno. Involucrarse en actividades de la delincuencia organizada (racketeering, en inglés), en contravención a la sección 1962 (c) del Título 18 del Código de los Estados Unidos de América.

Dos. Asociación delictuosa para cometer actividades de la delincuencia organizada, en contravención a la sección 1962 (d) del Título 18 del Código de los Estados Unidos de América.

Tres. Asociación delictuosa para importar más de 500 gramos de cocaína y más de 100 kilogramos de marihuana, en contravención a las secciones 952 (a), 960 y 963 del Título 21 del Código de los Estados Unidos de América.

Cuatro. Asociación delictuosa para distribuir más de 500 gramos de cocaína y más de 100 kilogramos de marihuana, en contravención a las secciones 841 (a)(1) y 846 del Título 21 del Código de los Estados Unidos de América; y,

Cinco. Asociación delictuosa para lavar dinero, así como de ser cómplice de este delito, en contravención a las secciones 2, 1956 (a)(1)(A)(i), 1956 (a)(1)(B)(i), 1956 (a)(2)(A), 1956 (a)(2)(B)(i) y 1956 (h) del Título 18 del Código de los Estados Unidos de América; encuadran en cualquiera de los incisos del apéndice, y si son punibles conforme a las leyes de ambas partes contratantes con una pena de privación de la libertad, cuyo máximo no sea menor de un año.

 

La presentación y confusión de Eduardo Arellano

 

Eran las 11:25 de la mañana del lunes 3 de septiembre. La Corte federal de la ciudad de San Diego estaba abarrotada con docenas de abogados y periodistas congregados frente a la Juez del Distrito Sur de California, Barbara Lynn Major, esperando la aparición de Eduardo Arellano Félix, considerado capo del cártel que lleva sus apellidos.

Cuando entró a la habitación, los ojos de todos se clavaron en el hombre de 55 años, de cabello canoso y expresión serena, que vestía un traje anaranjado y caminaba lentamente, encadenados sus pies, manos y cintura, bajo la custodia de cinco U.S. Marshals.

Su aspecto había cambiado mucho desde el 25 de octubre de 2008, día en que fue capturado por las fuerzas federales en Tijuana. Delgado, se le notan los estragos del encierro en la cara, aun cuando luce bien afeitado.

Un traductor le explicó que enfrentaba siete cargos federales por tráfico de droga, lavado de dinero y asociación delictiva; él se declaró inocente de todos ellos.

De pronto sucedió algo que parece imposible de creer. La Juez le pregunta: “¿Su nombre es Eduardo Ramón Arellano Félix?”.

- “No; Ramón es mi hermano”, contestó serenamente el inculpado.

Cierto. Su nombre es Eduardo Arellano Félix, el de su hermano menor es Ramon Eduardo Arellano Félix, pero éste fue asesinado hace más de una década en Mazatlán, Sinaloa, cuando se vio frente a frente con la Policía.  Eduardo Ramón Arellano Félix simplemente ya no existe.

La confusión es consistente con la acusación formal del caso 97CR2520-LAB, mediante el cual se inculpa al de nombre Eduardo Ramón Arellano Félix, así como a los hermanos Benjamín y Francisco Javier Arellano Félix, actualmente encarcelados en Estados Unidos.

El documento interpuesto en 2001 también finca cargos a Manuel Aguirre Galindo, Jesús Labra Avilés, Ismael Higuera Guerrero, Gilberto Higuera Guerrero, Efraín Pérez, Jorge Aureliano Félix, Rigoberto Yáñez y Armando Martínez Duarte, operadores clave del Cártel Arellano Félix.

Después de 20 años de investigación del gobierno federal de Estados Unidos (DEA) y su búsqueda, captura y extradición por el Gobierno Federal de México, aún existen dudas sobre la identidad de “El Doctor”, situación inusual que podría complicar el proceso judicial de este miembro del clan Arellano-Félix, al punto en que podría quedar libre, consideró un abogado experto en materia penal de Baja California.

“En mi opinión existe la posibilidad de que lo tengan que absolver, porque no lo pueden condenar por la acusación o imputación de una persona ajena a él” señaló el legista consultado por ZETA, el cual pidió omitir su nombre por motivos de seguridad.

Además, dijo, es poco viable modificar el nombre del imputado durante el proceso judicial, “si desde su origen está mal integrada la investigación, no creo que la persona pueda ser juzgada una segunda ocasión para subsanar los errores de la fiscalía” precisó.

 

Errores en la extradición

 

Durante el proceso de extradición de Eduardo Arellano, persistió la confusión de identidad con su hermano Ramón, lo que le permitió interponer una serie de amparos contra su entrega al gobierno de Estados Unidos, e incluso pudo haber sido causante de que recuperara su libertad, según argumentaban los abogados que llevaban su caso en México.

Tras su arresto en octubre de 2008, el gobierno estadounidense solicitó que “El Doctor” fuera entregado a las autoridades federales para que enfrentara los cargos que se le imputaban en ese país. Como parte del proceso de extradición, se envió a la Secretaría de Relaciones Exteriores y a la Procuraduría General de la República un documento que incluía diversas fotografías para identificarlo físicamente.

Una de esas imágenes pertenecía a su extinto hermano Ramón y tenía el nombre Eduardo Arellano Félix en la parte inferior de la foto, hecho que fue aprovechado por su equipo de defensa legal para impedir temporalmente su extradición, e incluso, solicitar su excarcelación del penal de máxima seguridad del Altiplano.

El apartado segundo del Artículo 25 de la Ley de Extradición Internacional, establece que una de las causantes para impedir este proceso es “la de ser distinta persona que aquella cuya extradición se pide”.

Aprovechándose de esa situación, los abogados defensores solicitaron un peritaje a un médico especialista en criminología para identificar con precisión a Eduardo Arellano, estudio que concluyó que se trataba de su hermano.

El error puede deberse a que “El Doctor” fue detenido por agentes federales sin una orden de aprehensión, de manera que las autoridades tuvieron tan solo tres días para solicitar su extradición mientras éste permanecía arraigado temporalmente. De excederse en el tiempo, Eduardo Arellano pudo haber sido liberado.

Una vez subsanados los errores, en el expediente 03/2008 fue autorizada su extradición en enero de 2010, por órdenes del Juez Decimocuarto de Distrito del Reclusorio Sur, Mario Ariel Acevedo Cedillo. Fue hasta el viernes 31 de agosto de este año que finalmente fue extraditado a la ciudad de San Diego, California.

 

Cargos incompletos

 

El día de su extradición a los Estados Unidos, la fiscal federal Laura Duffy, quien ha dedicado una parte importante de su carrera a la investigación de las actividades criminales del Cártel Arellano Félix (AFO, por sus siglas en inglés), declaró que esta acción constituía “un paso significativo en los esfuerzos para llevar a otra figura clave de la Organización Arellano Félix ante una Corte de Estados Unidos, para enfrentar cargos serios”.

Sin embargo, no enfrentará todos los cargos imputados en la acusación formal de 2001, que le atribuían ser “el consejero superior de Benjamín Arellano e involucrarse en la toma de las principales decisiones de la organización, incluyendo la organización y transportación de cargamentos de droga hacia los Estados Unidos, así como del secuestro y asesinato de los enemigos”.

En el expediente 97CR2520-LAB, se involucra a Eduardo Ramón Arellano Félix en cuatro asesinatos, dos intentos de asesinato y un secuestro. Ahora solamente enfrenta siete cargos por tráfico de droga, lavado de dinero y asociación delictiva. Aun así podría enfrentar una condena de hasta 140 años de prisión de ser declarado culpable.

Para su defensa le fue asignado el abogado Bryan P. Funk, y a partir del lunes 3 de septiembre, contaba con tres días para armar el caso legal y solicitar una fianza. En ese momento la fianza le fue negada, por considerarlo un peligro para la comunidad por su posible fuga. Durante su audiencia inicial se le explicó que podrá cambiar de abogado, pero debe comprobar que cuenta con recursos económicos suficientes y que éstos fueron obtenidos lícitamente.

La siguiente aparición de Eduardo Arellano en la Corte está programada para hoy viernes 7 de septiembre, frente a la juez Barbara Lynn Major. Será hasta el 22 de octubre cuando el juez Larry Alan Burns tome la titularidad del caso. Burns ha enjuiciado a los dos hermanos, Benjamín y Francisco Javier Arellano Félix, haciéndolo un amplio conocedor de las actividades criminales del CAF.

 

 

 

Otras investigaciones

 

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