Dudas en el caso Jonathan
PGJE fundamenta, familiares discrepan
Imputaciones de testigos, la ropa que vestía el día del crimen, el físico del acusado y el móvil del homicidio, son hechos que van en contra de Daniel José Sánchez Ávila. Sin embargo, José Cruz Sánchez Astorga, padre del detenido, refuta: “No hizo el servicio militar, y por lo tanto, no sabe disparar un arma”. Mientras, el padre de la víctima, Daniel Hernández Aguirre, afirma: “No me convence la Procuraduría”
Gerardo Zúñiga Pacheco
En la captura y arraigo de Daniel José Sánchez Ávila “El Dany” o “El Hijo del Gobernador”, ocurrida el 4 de septiembre en La Paz, resaltan cinco hechos.
1. Tiene imputaciones de tres testigos que de manera directa lo señalan como la persona responsable de haber disparado el arma en contra del joven Jonathan Hernández Ascencio, asesinado el 4 de marzo de 2010.
2. La ropa que vestía el día del crimen era igual a la utilizada por el matón, cuando asesinó al joven abogado e hirió de muerte a su hermano Daniel y a su primo Héctor, de apellidos Hernández Ascencio.
3. Las características físicas del acusado corresponden a la descripción que ofrecieron algunos testigos de que la persona que disparó el arma era “alto, de complexión regular, cabello corto y negro y de piel morena”.
4. Los datos recabados y testimonios recogidos por agentes de la Policía Ministerial del Estado entre el 6 y 8 de marzo de 2010, en la escena del crimen y dentro del cuadro de la ciudad, es decir, de dos a cuatro días después del homicidio, apuntan hacia el joven de 27 años.
5. El móvil del asesinato fue un ajuste de cuentas, donde el pistolero única y exclusivamente dirigió su ataque en contra de los Hernández Ascencio, es decir, de Jonathan, Daniel y Héctor, estos dos últimos sobrevivientes, quienes conocían las causas y hasta el apodo del criminal.
Con todo y esto, las dudas de que el detenido y arraigado Daniel José Sánchez Ávila sea el verdadero asesino del joven Jonathan Hernández Ascencio, todavía persisten no solamente entre la sociedad sudcaliforniana, sino en la propia Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).
El más sorprendido por este nuevo episodio es el padre del acusado, José Cruz Sánchez Astorga.
“No hizo el servicio militar, y por lo tanto, no sabe disparar un arma y mucho menos tiene la habilidad de atacar con tanta precisión como que lo hizo la persona que mató a Jonathan”, fueron sus primeras palabras en entrevista con ZETA.
En una de las mesas del restaurante Cayuri, Baja Tacos & Grill, el padre del presunto responsable del crimen asegura que su hijo no es adinerado. Reconoce que el negocio está registrado a nombre de su descendiente, pero aclara que él y su esposa determinaron hacerlo con “la idea de que fuera creando un historial empresarial, y a la vuelta de los años, pudiera tener acceso a créditos bancarios o financiamientos para hacer crecer el negocio, porque mi hijo no tenía nada”. Tan es así, que “cuando fue detenido tenía solo 20 pesos en su cartera”.
El papa de “El Dany” o “El Hijo del Gobernador” invitó a este Semanario a recorrer el restaurante de afuera hacia dentro: “Quiero que sepan que este negocio lo levantamos con mucho esfuerzo hace dos meses, con dinero de nosotros de unos ahorros, tuvimos que traer hasta mesas, sillas, tanques de gas, refrigeradores y estos anaqueles viejos de Sabritas para colocar los trastes, porque no nos alcanzó para invertir más dinero en este comercio familiar. De hecho, tenemos en el Gobierno del Estado un trámite en este momento para un crédito de 20 mil pesos, para poner una sombra afuera porque estábamos pensando trabajar todo el día, y ocupábamos algo que nos cubriera del Sol”.
— ¿Por qué viajaba tanto su hijo?
“Porque cuando yo trabajaba de contador en el hotel Los Arcos, me iba bien y planeábamos viajes, todo el tiempo salía con nosotros. Mi hijo siempre ha vivido aquí, y la única vez que estuvo viviendo fuera de aquí fue hace como seis años, cuando estuvo cerca de cinco meses en Vancouver, producto de un intercambio escolar. Nunca se ha ausentado del estado y siempre ha estado aquí”.
— ¿Por qué cuando los agentes policiacos lo interrogaron, no dijo nada y guardó silencio sobre todo lo que hoy está Usted diciendo?
“Debió haber tenido temor, porque mi hijo es muy tímido y él habla solo con gente a la que le tiene mucha confianza. Somos una familia muy unida, y yo siempre estoy al pendiente de él”.
— ¿Siempre está al pendiente de el?
“¡Sí, claro!”.
— Como padre, ¿conocía a su hijo? ¿Estaba al pendiente de lo que hacía, quiénes eran sus amistades y en qué ambiente se movía? ¿Quiénes eran sus amigos? ¿Sabe el nombre de su novia?
“La verdad conozco a unos, no a todos, y pues, no sé si tenía novia. No le voy a echar mentiras”.
Contradiciendo lo que inicialmente publicaron en una carta abierta a la ciudadanía, cuando la familia salió a la defensa del presunto responsable del crimen de Jonathan, el padre reconoció que ciertamente esa noche andaba en el bar Las Micheladas y dijo tener cuatro testigos -entre ellos dos primos- de que “el día del crimen lo sacaron cargando antes del homicidio, porque se había pasado de copas”.
Su otro hijo, de nombre Alejandro, quien estaba presente durante en la entrevista, comentó que esa noche le tocó abrir la puerta de la casa, “recibirlo, porque venía cayéndose de ebrio”.
Sin embargo, ni el hermano ni el padre supieron decir la hora en que “El Dany” llegó ni cómo iba vestido ese día, solo atinaron a precisar que fue como “a la una o dos, la verdad no sabemos”. El padre agregó que esos datos eran irrelevantes para él, aunque después de quedarse pensando, exclamó: “Ahorita sí me gustaría acordarme de todos los detalles, pero no los recuerdo, o más bien no los sé, porque yo estaba dormido y sucedió hace tanto tiempo que ya no nos acordamos. Lo que sí sé, es que iba ahogado de borracho, ¿Usted cree que una persona en ese estado de ebriedad, iba poder disparar una arma y con tanta precisión?”, planteó.
“¿Y dónde quedó la responsabilidad de la que nos hablaba hace unos momentos para cuidar a sus hijos?, se le preguntó, pero el padre del sospechoso solo movió los brazos y siguió hablando sobre el tema.
La investigación
Sobre este caso, el subprocurador de Investigaciones Especiales de la PGJE, Leonardo Pérez Rodríguez, indicó que no se trata de fabricar “chivos expiatorios”, sino dar con el paradero del responsable material e intelectual del crimen del joven Jonathan Hernández Ascencio.
El funcionario comentó que la detención y arraigo de Daniel José Sánchez Ávila deriva de señalamientos que obran en la averiguación, cuyos detalles se negó a precisar “por el sigilo que debe guardarse en el caso”.
Agregó: “La ciudadanía tiene derecho a expresarse y a emitir su opinión, pero todo lo que estamos haciendo está fundamentado en una de las líneas de investigación, y por eso lo detuvimos”.
Según la versión de los investigadores, el motivo del arraigo es que había el temor fundado de que el presunto responsable del crimen se trasladara a la Ciudad de México, como él mismo lo confesó a sus captores al ser detenido.
El propio procurador Gamill Arreola Leal se reunió el 11 de septiembre con José Cruz Sánchez Astorga, y le explicó que la PGJE tendrá un tiempo perentorio de 30 días para poder demostrar la responsabilidad del acusado, la cual “no trabaja bajo falsos escenarios, como pudo haber sucedido en el pasado.
“La Procuraduría no fabricará ningún responsable en este delito”, dijo, comprometiéndose a garantizar trasparencia y legalidad en las diligencias que se practican en la averiguación previa, a fin de que la familia tenga una versión más acorde a la verdad y al procedimiento que actualmente se realiza.
El abogado del estado comentó que se actuará estrictamente conforme a derecho y de acuerdo a lo que se desahogue en el material probatorio dentro de la indagatoria.
Las pruebas más contundentes que hasta hoy tiene la PGJE, son las versiones de los testigos que reconocieron plenamente dentro de un set fotográfico a Daniel José Sánchez Ávila como la persona que estaba disparando el arma la noche del homicidio.
El juego compuesto por seis fotografías de los principales sospechosos fue exhibido a los testigos, tres de los cuales señalaron sin dudar “éste fue”, sobre la imagen de “El Dany” o “El Hijo del Gobernador”.
Independientemente de estas imputaciones, en el expediente del caso obran cuatro testimonios más de personas que lograron ver al matón de frente, cuando llegó y hacía los disparos en contra de Jonathan Hernández Ascencio, de su hermano y de su primo.
Textualmente citaron en sus declaraciones:
1. “De pronto se frena un vehículo de color blanco, tipo Sentra, marca Nissan y con placas de arrendadora, de donde desciende una persona de gorra verde, y comienza a disparar…”.
2. “Era alto, medio llenito, cabello corto, color negro y con una camisa tipo polo color café clarito, o color caqui…”.
3. “Era alto, medio llenito, sin barba y bigote, y portaba una gorra verde…”.
4. “Era alto, de complexión regular, de aspecto joven y vestía gorra verde…”.
La PGJE solicitó formalmente la colaboración de los estados de Baja California y Sonora, así como también del estado de California en Estados Unidos, a fin de recabar información sobre la posible participación de Daniel José Sánchez Ávila en otros homicidios en aquellas entidades.
Por su parte, los investigadores del caso recaban datos, información e incluso material fotográfico como el que hoy se publica en ZETA, el cual fue tomado la noche del crimen en el bar Las Micheladas.
La gorra verde que fue encontraba tirada la noche del crimen en la puerta de Supermercados Arámburo, la cual supuestamente se le cayó al homicida al momento de corretear a Daniel Hernández Ascencio, era sujeta de estudios junto con otros materiales; incluso se harían más pruebas para poder determinar si “El Dany” disparó el arma homicida.
Al cierre de esta edición, el detenido sería presentado a los testigos junto con un grupo de cinco personas más, quienes lo observarían detrás de un cristal polarizado y determinarían si Daniel José Sánchez Ávila, es o no la persona responsable de haber denotado el arma en el crimen de Jonathan.
Las opiniones
Sobre estos hechos, ZETA recabó datos sobre el presunto responsable del crimen entre familiares, amigos, vecinos y conocidos. Todos coincidieron en señalar que Daniel José Sánchez Ávila, es una excelente persona.
Sin embargo, “nadie puede meter las manos al fuego por él”, dijo Antonio Javier Moller Curiel, con quien tuvo una relación laboral de año y medio en el negocio denominado Baja Tigers, que inicialmente fue atribuido a la propiedad del detenido.
Desde su punto de vista, el comerciante consideró “una injusticia lo que están haciendo”, ya que el tiempo que trató a “El Dany”, se notaba que éste era de buen corazón y noble.
El pequeño comerciante dijo que a lo mucho fue dos veces con Daniel José Sánchez Ávila a la ciudad de Tijuana, le ayudaba a comprar y cargar mercancía, y siempre los viajes fueron de negocios.
— ¿Nunca viste nada raro en el antes y después del crimen?, se le preguntó.
“La verdad yo lo vi normal, es una persona noble y sincera, y definitivamente no noté nada raro en él cuando sucedió lo de Jonathan. Para mí, ‘El Dany’ no mata a ninguna mosca, pero si están diciendo que él fue, solamente Dios sabe”.
El propio padre de la víctima, Daniel Hernández Aguirre, aceptó tener sus dudas de que el detenido y arraigado fuera el responsable del crimen de su hijo, ya que sin prueba en mano, afirmó que su nombre “nunca apareció en las primeras investigaciones”.
“No me convence la Procuraduría”, expresó tajante.
El próximo 4 de octubre vence el plazo para que puedan ser desahogadas todas las diligencias, y la PGJE determine si finalmente consigna al joven al Juez Penal, o lo deja en libertad.










