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Del velorio a la misa, una travesía entre sociedad, política y pueblo

La ex presidenta de DIF Tijuana falleció la mañana del 8 de septiembre, víctima de cáncer. Limitada su movilidad física, pasó los últimos días recibiendo atención de personal especializado del Hospital Ángeles. Ya no pudo viajar, ni tomar posesión del último cargo que buscó en la Cámara de Diputados

Ana Patricia Tamayo Meléndez

Carros lujosos, ostentosos, oficiales, patrullas; camionetas manejadas por escoltas de gobierno, por ex policías de agencias de seguridad privadas, abarrotaron calles de la Zona Centro de Tijuana, alrededor de la Miguel F. Martínez. Los no regulares visitantes de esa demarcación fueron atraídos por la presencia de un cuerpo.

En la Funeraria González se velaba a María Elvia Amaya Araujo. La mañana del 8 de septiembre había fallecido a consecuencia de la gravísima enfermedad crónica que le afectaba desde hace algunos años.

La expectación de los ajenos visitantes al Centro de Tijuana esa tarde, fue en parte política, en parte familiar, en parte social. La señora Amaya fue parte de la sociedad de esta ciudad, primero en su individualidad de juventud en clubes y organizaciones de beneficencia, después en su matrimonio con el empresario Alejandro De la Vega; más tarde al haber sido desposada por Jorge Hank Rhon, situación civil que la llevó a encabezar el Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de 2004 a 2007. Y recientemente, porque aun a sabiendas de su delicada situación física, se aferró a un cargo legislativo.

María Elvia Amaya Araujo no logró la candidatura de mayoría al Senado de la República, pero el Partido Revolucionario Institucional, que la cobijó políticamente, le dio una diputación federal por la vía plurinominal. Su enfermedad no le permitió tomar posesión del cargo.

A la ex primera dama de Tijuana le fue detectado Mieloma Múltiple, padecimiento que ataca al adulto y consiste en la proliferación de un tipo de células. El rasgo principal del tumor es que invade todos los huesos -cráneo, pelvis, costillas-, produciendo mucho dolor. Hace un año y medio, a María Elvia se le practicó un trasplante de médula ósea en una clínica de Ginebra, Suiza, los médicos no auguraban nada bueno. La mexicalense de nacimiento debía tomar medicamentos de por vida y llevar una vida social muy limitada, pues su debilitado organismo podría contraer enfermedades que en su estado, la llevarían a la irremediable muerte.

 

Los últimos cuidados

 

No era ignorado por la mayoría el grave estado de salud que privaba a la ex presidenta del DIF Tijuana. Su vida social se vio disminuida, a la par de la reducción de su fortaleza física. Estuvo en el cierre de campaña de Enrique Peña Nieto en Tijuana, pero el 1 de julio, día de la elección, ya no se le vio tan frecuentemente. De hecho, dejó de salir del país para obtener los cuidados médicos que requería.

El retiro de la visa de turista para cruzar a los Estados Unidos, como consecuencia de una acción del gobierno de los Estados Unidos hacia su esposo Jorge Hank, la limitó a clínicas experimentales de Europa en lugar de los prestigiosos hospitales de la Unión Americana.

La realidad es que su descenso físico la obligó a recluirse en instalaciones, personal y tratamiento del Hospital Ángeles de esta ciudad, y una vez que el dolor le impidió abandonar su hogar, médicos, enfermeras, analistas y oncólogos, todos armados con sus herramientas de trabajo, llegaron hasta las inmediaciones del Hipódromo Agua Caliente para intentar proporcionarle un alivio que no llegó.

Finalmente, a la edad de 58 años, María Elvia Amaya ya no soportó la enfermedad. Falleció de cáncer cuando el Sol aparecía en el horizonte de Tijuana la mañana del sábado 8 de septiembre.

 

Las honras 

 

En la Funeraria González, el viudo acompañó a los hijos de María Elvia y a los que juntos procrearon; por todos, nueve: Alejandro, Mara, Rodrigo, Ana Guadalupe, Carlos Andrés, José Mario, María Guadalupe, Nirvana y Jorge Carlos; así como a los padres dela fallecida, Sergio Amaya Brondo y María Elvia Araujo Montaño, y la esposa del profesor Carlos Hank González.

“Se van a rayar las florerías; qué bueno porque casi no vendían”, expresó un asistente al velorio poco antes de que llegaran los familiares. Yes que el cuerpo de María Elvia estaba rodeado de por lo menos 200 arreglos florales, los cuales iban siendo colocados en la Capilla Las Flores, espacio con capacidad para 90 personas y que fue rentado por la familia Hank.

A establecimientos como El Ciclón, llegaron empleados de Grupo Caliente a que les hicieran infinidad de moños negros, que posteriormente aparecieron en los casinos e instalaciones del Hipódromo. “La señora tenía esa sencillez del pueblo. Caía bien, porque hay gente de abolengo que no se roza con el pueblo, pero ella sí.  Era una buena mujer; para que tengamos otra persona tan sencilla, va a pasar tiempo. Ojalá me dejen entrar a la funeraria, aunque sea de lejecitos la voy a mirar”, declaró una mujer que cuando se enteró de la muerte de la ex primera dama, se alistó para presentarse en los servicios fúnebres.

La señora Azela Velázquez dijo tener conocimiento de la enfermedad de Amaya, pero no se imaginaba que su fallecimiento fuera tan pronto: “La noticia me cayó como bomba, no lo esperábamos. Era una señora muy querida”.

A las 5:42 pm llegó a la funeraria el viudo Jorge Hank Rhon, manejando una minivan Mercedes Benz y acompañado de nueve de sus hijos, quienes de inmediato subieron al segundo piso donde se encuentra la Capilla Sixtina, que ya estaba aglomerada. Los hijos menores fueron a uno de los privados contiguos a la capilla, donde permanecieron toda la noche. Custodiados por los escoltas, los mayores se ubicaron en las primeras filas del salón, al igual que los padres de Amaya Araujo, Carlos Hank Rhon, así como la madre y hermanas de éste.

Al fondo de la Capilla Sixtina -bajo la figura de una imagen religiosa-, el féretro de fina madera con herrajes dorados que contenía los restos de María Elvia. Más tarde sería colocado un retrato a lápiz de la ex primera dama en sus años de juventud. Jorge Hank  permaneció de pie toda la noche, recibiendo condolencias. El calor dentro de la capilla era sofocante, y es que desde las 6:00 pm y por lo menos hasta las 11:00 pm, la gente seguía llegando al velatorio.

“No sé por qué la velaron en esta funeraria, la gente no cabe. Bueno, es que a ella cualquier funeraria le quedaría chica. Era una buena mujer que ayudó mucho, por eso vino a despedirla tanta gente de ella”, expresó una dama que vive en el Este de la ciudad.

Las amigas de María Elvia Amaya, un grupo de ocho mujeres que se conocía desde la infancia cuando realizaron sus estudios en el Colegio La Paz,  fueron quienes más le lloraron.

“Fue una mujer que siempre tuvo sus objetivos bien puestos, con un corazón muy grande. No tenía límites para dar, con eso te digo todo… Siento que le faltaba mucho, nada más tuvo dos nietos, pues solo se le casó su hija Mara”, señaló una de las amigas.

Además de las familias Hank y Amaya, personajes de la política también se presentaron en la funeraria: Cristina Díaz, secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI); Beatriz Paredes, el gobernador de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán; los alcaldes de Rosarito, Ensenada y Mexicali; diputados locales y funcionarios públicos del gobierno municipal.

El diputado Chris López llegó con su fotógrafo personal, y cada que su jefe saludaba a una persona, capturaba una imagen. Del Partido Acción Nacional, acudió el legislador federal Juan Manuel Gastélum Buenrostro.

Fernando Castro Trenti, némesis político de Jorge Hank, también acudió a presentar sus respetos. Llegó acompañado de una comitiva, entre los que se encontraba el presidente del PRI en Baja California, René Mendívil, y la diputada Rosana Soto, entre otros. La presencia de quien aspira a ser candidato al Gobierno del Estado avivó el cotilleo político.

“El beso de Judas. Ésta será la foto más esperada”, expresó una comunicadora tijuanense, cuando vio llegar a Castro Trenti a la Capilla Sixtina; y por más increíble que parezca, Hank y el diputado jamás estrecharon mano. El ex senador se quedó parado, mirando fijamente el ataúd de María Elvia, mientras el dueño de Grupo Caliente le daba la espalda, lo ignoró, pues. Pasaron cinco minutos y el legislador abandonó el recinto con su séquito.

 

Cerca de las 11:00 pm, cuando el cúmulo de gente comenzó a cesar, el cansancio era visible entre los deudos de la ex primera dama de Tijuana. Las condolencias habían terminado y María Elvia Amaya no llevaba ni 24 horas de haber fallecido.

 

El adiós  

 

Llegar a la Parroquia Espíritu Santo en la colonia Chapultepec no era fácil. La iglesia donde se celebró la misa de cuerpo presente para despedir en el rito católico a María Elvia Amaya, fue literalmente rodeada por una valla de aproximadamente 400 taxis amarillos y 600 choferes del sindicato de taxis amarillos.

Los taxistas se instalaron desde las 10:30 am, resguardaban la carroza que contenía los restos de la mujer. Ahí permaneció cerca de 40 minutos antes de ingresar al recinto católico.

“Vinimos a acompañar a la señora (María Elvia) por nuestra propia voluntad”,  expresó uno de los choferes, mientras se le quedaba viendo a un automóvil particular con la leyenda “Yo apoyo a Jorge Hank”.

Antes que comenzara la misa, el recinto estaba abarrotado. Cientos de personas se quedaron fuera. Las clases sociales estaban marcadas. En las bancas la alta sociedad y la clase política; el pueblo de pie. “Para los pobres no hubo nada, yo soy pobre; mire cómo nos tienen”, dijo una señora proveniente de Valle de las Flores.

A las 12:05 pm arribó a la iglesia la familia Hank Amaya, los hijos menores fueron los que custodiaron e ingresaron el ataúd que sostenía los restos de su madre. Acongojados, correspondían al saludo de los presentes. Las lágrimas comenzaron a rodar entre la multitud.

La celebración eucarística fue realizada por el Arzobispo de Tijuana, Rafael Romo Muñoz, quien dio palabras de consuelo y aliento a la familia y a las amistades presentes. “Hay que pedirle al Señor que la tenga en su Gloria, que perdone sus pecados. Oremos por sus familiares…. Señor, solo tú sabes el por qué…Te pedimos Señor, que tu sierva María Elvia Amaya, muerta para este mundo, viva para ti, que tu amor misericordioso borre los pecados que cometió por la fragilidad humana”.

Al finalizar la celebración eucarística se escuchó un aplauso entre los asistentes, mientras  una mujer gritaba a las afueras de la iglesia: “¡Que viva la primera dama de Tijuana!”.

No hubo entierro porque el cuerpo de la Amaya fue cremado. Sus cenizas, informaron, serán depositadas en algún lugar de la casa donde residió la fallecida, dentro de las instalaciones del Hipódromo Agua Caliente.

 

Otras investigaciones

 

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