21 fugas en sexenio de Calderón
En Piedras Negras, Los Zetas salieron por la puerta grande
La fuga de 131 reos del penal de Piedras Negras, Coahuila, ocurrida el 17 de septiembre, cimbró aquella zona del norte mexicano. No solo por la evidente complicidad de autoridades y prisioneros para que éstos salieran por la puerta grande, sino por el número y el origen criminal de los fugados: el Cártel de Los Zetas.
Coahuila entró en estado de alerta. El gobierno ofreció recompensa. 200 mil pesos por información que lleve a la recaptura de cada uno de los reos. El procurador Ramos solicitó respaldo a las autoridades de Laredo, Texas para que los delincuentes no cruzaran la frontera.
En Monclova, a los empresarios les preocupa la posibilidad de que los índices delictivos aumenten; el presidente municipal Melchor Sánchez de la Fuente giró la instrucción de revisar a toda persona que intente ingresar a la localidad. También 80 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública revisarán las instalaciones del Centro de Readaptación Social Varonil de Saltillo para prevenir escapes. El alcalde de la capital, Jericó Abramo, ordenó “revisiones vehiculares” de manera aleatoria.
La realidad es poco probable que la mayoría de los fugados sigan en Coahuila. Los Zetas tienen su guerra en otros estados.
En la investigación y con base en declaraciones de tres recapturados, se estableció que los convictos huyeron por la puerta del penal, y que afuera dos camiones estaban estacionados a su disposición. Uno de ellos refirió la posibilidad que los prófugos en su mayor parte, se hayan desplazado al estado de Tamaulipas a apoyar la actividad criminal de Los Zetas.
La salida por la puerta del penal es la prueba de que los 131 fugitivos contaron con apoyo de custodios, “hubo una traición del personal”, lamentó el funcionario. De hecho, el miércoles 19 y a solicitud del Ministerio Público, 16 custodios fueron sometidos a un arraigo de 40 días, entre ellos el director del penal.
Las primeras reaprehensiones se dieron el martes por la noche en el municipio de Zaragoza. Federales enfrentaron a balazos a dos sujetos que viajaban en una camioneta con placas de Texas, quienes inicialmente abrieron fuego contra los agentes. Finalmente sometidos, los agresores se identificaron como Mauro Antonio Valdés Gutiérrez y Jorge Mendoza Bárcenas. Dos de los convictos que escaparon del penal de Piedras Negras y que ya se habían rearmado. Les decomisaron armamento de grueso calibre, un arma corta, lanzagranadas y chalecos antibalas.
El miércoles 19 de septiembre en Monclova, policías operativas de Coahuila detuvieron a Pablo Sánchez Campos mientras deambulaba azotado por el cansancio y la deshidratación (a dos días de la fuga). Confesó ser uno de los 131 prófugos. Los criminales reaprehendidos serán trasladados al Centro Federal de Máxima Seguridad.
Sexenio de evasiones
Como precedente de este acontecimiento, figura el caso de los 141 convictos que huyeron de un penal de Nuevo Laredo, Tamaulipas el 17 de diciembre de 2010. Otro caso el de los 59 reclusos que en 2011 abandonaron el mismo centro de reclusión, tras suscitarse un motín que arrojó siete muertos. En la misma línea, 85 reos burlaron la seguridad del penal estatal en Reynosa, Tamaulipas, en 2010. Un año antes, 53 integrantes del Cártel del Golfo abandonaron las instalaciones de una cárcel en la ciudad de Cieneguillas, Zacatecas, con ayuda de 20 sujetos uniformados como agentes federales.
En 2008, 17 presos escaparon del CERESO 2 de Reynosa, en 2007 seis convictos de alta peligrosidad hicieron lo propio en el estado de Michoacán, y en 2006, once presidiarios se fugaron en Nuevo Laredo, Tamaulipas.
Las fugas han sido la constante en la administración de Felipe Calderón. El año con más evasiones fue 2010, con un total de ocho casos; le sigue 2011, con 7. Este año, la cantidad resulta ser de dos escapes colectivos, incluyendo el de Piedras Negras, que se perfila como el segundo más numeroso en la historia de México.
Por otro lado, la entidad federativa donde más evasiones se han suscitado es Tamaulipas, territorio de Los Zetas, con nueve casos. En total, a lo largo de este sexenio procedieron 21 fugas de este tipo.
Autogobierno en las cárceles
Para el director general de centros de reinserción social en el estado, licenciado Francisco Jiménez Gómez, el caso Piedras Negras está relacionado con la injerencia que los cárteles pueden llegar a tener, desde afuera, en las prisiones: “Todas las cárceles estamos expuestas al ataque de organizaciones criminales en el exterior, pero cuando éstas se combinan con acciones de autogobierno dentro de las prisiones, pues es fácil que se salgan de una prisión.
“La experiencia dice que para que se vayan arriba de cien internos y luego a la hora que se dio, pues fallan una serie de elementos que se han estado gestando y que se desbordan en determinado día y en determinada hora”.
Entre esos “elementos” mencionó la seguridad estructural, la integridad de los custodios, los sistemas tecnológicos y la clasificación de los internos de acuerdo a sus perfiles criminológicos.
Parte de la problemática obedece a la presencia numerosa de reclusos del orden federal en cárceles locales, cuando deberían estar en penales de máxima seguridad. Francisco Jiménez refirió que en Baja California los reos federales se han reducido de un 45 a 35 por ciento.
“En el conteo de los internos que tenemos al día de hoy, aproximadamente de 17 mil 300, el 35 al 40 por ciento son del orden federal”.
Según el consultado, Baja California ha sido el estado que más traslados de reos federales ha logrado, con el envío de mil prisioneros a las Islas Marías y reclusorios de alta seguridad. (Eduardo Andrade Uribe)








