El misterio de tu amor
El amor siempre es extraño, posee mil maneras de presentarse y convertir tu vida en una historia de placer y de alegría, o de dolor y tristeza, todo depende de ser correspondido y bien amado, o ser rechazado y despreciado. Quienes tenemos la suerte de haber experimentado ambas situaciones podemos sentirnos satisfechos y realizados en el amor. No podemos sentirnos completos si solo hemos gozado la alegría de ser correspondidos, como tampoco podemos sentirnos acabados quienes solo desgracias hemos encontrado en las lides del amor. Se tiene que experimentar ambos sentimientos para poder disfrutar satisfactoriamente cuando se es bien correspondido. Se tiene que sufrir y llorar para poder reír y gozar. Quien solo posee alegrías es igual a quien solo posee tristezas, son seres con sentimientos a medias, incompletos y faltos de sensibilidad para dar y recibir amor.
Yo me encuentro dentro de los afortunados que hemos experimentado las dos vertientes del amor, la de la felicidad y la de la tristeza, la de la risa y la del llanto, la de la luz y la de la oscuridad, la que te acrecienta y la que te reduce.
En la primera etapa de mi vida amorosa tengo que reconocer que tanto mi pareja al igual que yo fuimos responsables del fracaso de nuestra relación, la incomprensión, la falta de confianza y la deslealtad por parte de ambos terminaron por colapsar la unión y romper el lazo amoroso que mantenía viva la vida en pareja. De este encuentro fallido con el amor aprendí que no solo la vida sexual, las responsabilidades mutuas y los intereses económicos conforman un matrimonio, para un verdadero amor se requiere de una entrega total, basada en la confianza, el afecto, la pasión, la simpatía, en compartir los ideales, en fijarse las mismas metas, en otorgar esa pequeña libertad que se debe mantener aun dentro del matrimonio, y sobre todo en privilegiar a la pareja como lo más importante de nuestra vida. Posterior al fracaso llega la calma, y la reconciliación consigo mismo, el tiempo alivia las penas y nos brinda la oportunidad de analizar en qué fallamos, qué hicimos mal, cuáles fueron nuestros errores y sobre todo nos enseña cómo ser mejores y a prepararnos para iniciar una nueva etapa. La vida no termina con el primer fracaso, nuestro corazón no deja de amar y nuestro cuerpo continúa exigiendo compañía.
Mi primera experiencia en el amor fue un rotundo fracaso, pero me dejó grandes enseñanzas que me permitieron no caer en los mismos errores en mi siguiente relación, sin esa experiencia hubiese tropezado de nuevo una y mil veces más, fue doloroso fracasar pero valió la pena, hoy soy mejor persona que ayer y puedo encontrar la felicidad más fácilmente.
La segunda etapa y el reencuentro con el amor lo puedo catalogar como exitoso, tuve la suerte de que el destino me colocó en el lugar adecuado y con la persona indicada para congraciarme con la vida y con el romance, cuando menos lo pensé en mi camino se cruzó la persona idónea para volver a vivir y disfrutar del amor y la pasión con intensidad y plena compatibilidad, sin falsas poses ni engaños, sin más interés que el de encontrar la felicidad, pero ofreciendo el afecto y la ternura con toda la energía que solo quienes han sufrido y han llorado en las derrotas amorosas pueden proporcionar.
No tuve que buscar, ni volver la vista atrás, hacia los amores pasados, el destino ya me tenía reservado el encuentro con la felicidad, la vida misma que así como nos cobra los favores también nos paga por las desventuras y tropiezos que nos pone en el camino, fue quien se encargó de ofrecerme una nueva oportunidad de ser feliz.
Aun cuando la vida se empieza a extinguir, cuando la edad empieza a menguar las fuerzas y los sentidos muestran el cansancio del paso del tiempo, siempre tenemos la fortuna de seguir sintiendo latir nuestro corazón, siempre habrá alguien que se encargue de iluminar el camino al término del recorrido, cuando nuestra propia luz ya proyecta las sombras del final del recorrido. El amor no tiene edad y la felicidad puede estar en la puerta de enfrente y sin siquiera tocarla se abrirá para que tú entres y encuentres lo que ocupas para ser feliz el resto de tu trayecto.
Una mirada de ojos verdes, una pequeña silueta en la ventana, un suspiro que cruza mis paredes y un rostro que sin hablar me dice que me ama. No ocupo más, solo percibirte en mis mañanas, sentir tu presencia por las tardes y soñar a tu lado en mi cama. Hoy soy un hombre completo, sufrí por el amor, pero la vida se encargó de recompensarme con creces, amo y me aman, la felicidad llegó a mi vida en este momento, que es mi mejor momento, ya no sufro ni me lamento por los años perdidos en el desamor, el tiempo que me queda es para disfrutarlo sin mirar atrás en la compañía de quien la suerte puso en mi camino. Hoy solo quiero disfrutar y ser feliz, descubriendo todos los días el misterio de tu amor.
Juan Alberto Vega Parra
Tijuana, B. C.
ingjuanvega@hotmail.com








