Tragedia en PEMEX-Reynosa
Aumentan 28% accidentes en la paraestatal
Hasta el momento las causas del incendio se desconocen. La planta siniestrada concentraba un alto porcentaje de la producción de gas de la Cuenca de Burgos, que a su vez suministra alrededor del 20% de la producción del energético en México. Dos de los tres accidentes sucedidos este año en el país, han tenido Tamaulipas como escenario
Luis Alonso Pérez
Al momento, treinta personas han perdido la vida y más de cuarenta resultaron heridas en la más reciente tragedia de Petróleos Mexicanos, ocurrida el martes 18 de septiembre en el Centro Receptor de Gas y Condensados en Reynosa, Tamaulipas.
Lo que al inicio se temió fuera un atentado del Cártel del Golfo como represalia a la reciente captura de su líder, Jorge Eduardo Costilla, resultó ser otro trágico percance en la historia reciente de la paraestatal mexicana, la cual ha aumentado su frecuencia de accidentes en un 28 por ciento en los últimos años.
A pesar de numerosos simulacros y los constantes robos a sus ductos en la zona, PEMEX no logró evitar esta desgracia, y ahora evoca sus recursos en investigar las causas, mientras un grupo de sus trabajadores aún se disputa entre la vida y la muerte.
El estallido doble
Eran las 10:45 de la mañana del martes 18 de septiembre cuando los trabajadores del Centro Receptor de Gas y Condensados de PEMEX en Reynosa, Tamaulipas escucharon un estrepitoso estallido doble, y vieron una ola de flamas que alcanzaban hasta diez metros de altura.
Ningún simulacro pudo haber preparado a los 700 trabajadores de la planta para esta contingencia y salieron corriendo despavoridos en busca de resguardo. Veinticinco murieron calcinados al instante, cuatro fallecieron en el hospital a causa de las quemaduras, y uno más fue atropellado fatalmente cuando cruzó sin precaución la carretera interestatal.
Todos eran trabajadores del área de mantenimiento, cuatro de ellos empleados directos de Petróleos Mexicanos, y el resto trabajaban para las empresas contratistas Iansa, Merco, Química Apollo y Galcor. Las más de 40 personas que resultaron heridas por las flamas fueron transportadas al Hospital General, y a la clínica del Seguro Social de Reynosa, pero la falta de espacios los obligó a trasladar a otros al Hospital Materno Infantil de la ciudad.
Como parte del Plan de Respuesta a Emergencias de PEMEX, fueron cerradas las válvulas que transportan gas vía subterránea. Un área de cuatro kilómetros a la redonda fue acordonada como medida de seguridad. Por más de dos horas los bomberos municipales y el equipo de seguridad interna de la paraestatal combatieron las flamas hasta apagar el incendio. Durante ese tiempo la circulación sobre la carretera Monterrey–Reynosa permaneció suspendida, generando un gran embotellamiento.
Al poco tiempo en las redes sociales comenzaron a publicar rumores, hasta ese momento infundados, sobre las causas de la explosión. Algunas versiones apuntaban a un ataque de miembros del Cártel del Golfo por la reciente aprehensión de su líder, Jorge Eduardo Costilla Sánchez “El Coss”. Días antes, nueve cuerpos habían sido abandonados en un puente de la ciudad vecina Nuevo Laredo y otras siete personas fueron asesinadas en el municipio cercano, San Fernando. Estos hechos violentos llevaron al Gobierno del Estado a mantenerse en estado de alerta e incrementar los operativos de seguridad.
Otras versiones sostenían que el robo de los ductos de combustible había causado la explosión, ya que en esa zona petrolera ese delito es constante y además es controlado por el crimen organizado. Ambas versiones fueron descartadas horas después del incidente por el director general de PEMEX, Juan José Suárez Coppel.
En conferencia de prensa, señaló que en esos momentos se iniciaba una investigación para determinar la causa del accidente, aunque todo indicaba que había iniciado cuando una fuga de gas se convirtió en incendio.
Esa tarde, Suárez Coppel realizó un sobrevuelo por las instalaciones afectadas en compañía del gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú. El director de la petrolera explicó que la operación de la planta es controlada de manera electrónica, por lo que toda la información quedó grabada y será estudiada en conjunto con empresas internacionales, para determinar la causa del accidente.
El gobernador Torre Cantú extendió un pésame a las familias de las víctimas, y aseguró que se otorgará el apoyo necesario por parte del gobierno de Tamaulipas.
“En el Gobierno del Estado estaremos coadyuvando con PEMEX para que las familias de quienes perdieron la vida, reciban la ayuda que se necesite, así como la ayuda para los lesionados y sus familias” declaró el mandatario ante medios locales.
El negro historial de Petróleos Mexicanos
Hasta el momento, las causas del incendio aún se desconocen, solamente se sabe que un promedio de 24 personas trabajaban en el Centro Receptor de Gas y Condensados, pero como en el momento del accidente se realizaban labores de mantenimiento, había personal adicional, en su mayoría de empresas externas contratadas por PEMEX.
La planta siniestrada concentraba un alto porcentaje de la producción de gas de la Cuenca de Burgos, que a su vez suministra alrededor del 20 por ciento de la producción total del energético en México. También concentra combustible importado y de ahí es enviado a diversas plantas criogénicas que se encuentran en la zona, para luego entregarlo a PEMEX Gas y Petroquímica Básica, para su posterior distribución y venta final en la mayor parte del país.
Por su gran importancia nacional, Coordinación de Seguridad Industrial y Protección Ambiental de Petróleos Mexicanos lleva a cabo simulacros en esas instalaciones, la más reciente el 11 de septiembre, una semana antes del incendio. En esta ocasión se simuló una explosión e incendio en el que una persona hipotéticamente lesionada fue atendida por personal de los servicios médicos internos. El 23 de julio de este año se efectuó otro simulacro, replicando un corto circuito con personal herido.
A pesar de los simulacros, PEMEX ha registrado un incremento del 28 por ciento en la frecuencia de sus accidentes. De acuerdo con información publicada por el Sistema para la Administración de Seguridad y Protección Ambiental de la paraestatal, en 2010 se reportó un índice de 0.42 accidentes por millón de horas-hombre laboradas, y en 2011 se elevó a 0.52 accidentes.
Este año sucedieron tres accidentes a nivel nacional, dos de ellos en Tamaulipas. El más reciente fue el del 2 de septiembre, cuando un incendio en la refinería de Madero dejó como saldo cuatro trabajadores heridos. Menos de un mes antes, el 13 de agosto, se registró una explosión en la misma planta, aunque no hubo heridos.
El 14 de agosto se incendió un poliducto en Pachuca, Hidalgo, tampoco hubo lesionados. No fue así en una explosión que se registró el 31 de julio de 2011 en la refinería de esa localidad, donde murieron dos personas y nueve más resultaron lesionadas.
Sin duda, una de las peores tragedias en la historia reciente de PEMEX fue la explosión de un ducto en San Martín Texmelucan, Puebla el 19 de diciembre de 2010, cuando una banda de “ordeñadores” de combustible generó una explosión en cadena a lo largo de una zona residencial, cobrando la vida de 30 personas y ocasionando miles de millones de pesos en daños materiales.
El 8 de septiembre de ese año se registró una explosión en un compresor de la refinería de Cadereyta, Nuevo León que dejó como saldo un muerto y 10 heridos. Meses antes, el 26 de abril, dos personas fallecieron y una más quedó herida al explotar un ducto de combustible en el puerto de Mazatlán.
Menos de una semana antes del accidente, dos tomas clandestinas a ductos de combustible fueron detectadas en Tamaulipas por personal de seguridad de PEMEX, con el apoyo de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional. En total se han encontrado 39 tomas clandestinas en lo que va del año, según los boletines regionales emitidos en las oficinas de Reynosa.
El Cártel del Golfo y su escisión, Los Zetas, son los dos grupos armados a los que se atribuye la autoría del robo de combustible, de acuerdo con publicaciones de medios regionales. Este combustible es revendido a empresas transportistas, e incluso a empresas petroleras trasnacionales con sede en Estados Unidos.
PEMEX ha interpuesto demandas en contra de Conoco Phillips; Sunoco Marketing Partners LP; FR Midstream Transport; Marathon Petroleum y dos filiales de Royal Dutch Shell, por comprar combustible robado, exigiendo un resarcimiento de los daños.
Urge un cambio profundo en PEMEX
Al siguiente día del accidente, el secretario de Energía, Jordy Herrera, expresó ante medios nacionales que “urge un cambio profundo en la paraestatal, que haga énfasis en la cultura de protección de los trabajadores y sus instalaciones”.
Apuntó que las investigaciones que se han puesto en marcha no solo deben buscar las causas y responsables del incendio, sino que deben ir más allá y poder resultar en nuevos mecanismos que fortalezcan la seguridad industrial y el sistema de protección de PEMEX “para evitar que sucesos de esta naturaleza se repitan”.
El funcionario expuso que se está trabajando para mitigar el impacto que este hecho pueda tener sobre el abasto nacional de gas. Un mensaje emitido el 20 de septiembre en la cuenta de Twitter de Petróleos Mexicanos informó que el abasto de gas “está garantizado, ya que se establecieron alternativas para la importación de gas y su oportuno suministro”.
En contraste con las declaraciones de Herrera, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, Carlos Romero Deschamps, quien se supone debe velar por el bienestar y seguridad de sus trabajadores agremiados, sostuvo públicamente que a pesar de que el accidente en la planta de Reynosa fue muy lamentable, “no tenemos que maximizar un evento que no lo merece”.
Al ser cuestionado si es necesario pedir al gobierno mayores medidas de seguridad a los trabajadores de PEMEX, Romero Deschamps expuso tajantemente “sí la tenemos”.
“Lo que pasa es que laboramos en una empresa de riesgo, de eso estamos conscientes todos”, según se publica en el periódico El Universal.
La última información difundida en el sitio de internet de PEMEX, refiere que 17 trabajadores de empresas privadas continúan internados en una clínica del IMSS y en el Hospital Materno Infantil de Reynosa. Otros más fueron trasladados a la ciudad de Monterrey para recibir atención médica en otro hospital perteneciente al Seguro Social.








