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Padre del joven reclama justicia; Eduardo Anselmo Cota Salgado dice “no estar huyendo de la justicia”

El 29 de septiembre, Cota Salgado, mejor conocido como “El Guayo”, pasó de ser empresario agrícola a presunto asesino cuando, según testigos del crimen, “tomó un rifle de balillas y, correteándolo, disparó a quemarropa, atravesándole el corazón” a quien sostenía un noviazgo con su hija de 16 años

Gerardo Zúñiga Pacheco

El Pescadero, Baja California Sur. En esta población, su nombre es sinónimo de respeto, afecto y protección, pero también de odio y temor. Eduardo Anselmo Cota Salgado, conocido como “El Guayo”, sobrino del ex gobernador Félix Agramont Cota y primo político del senador del PRI, Ricardo Barroso Agramont, dejó su carrera de profesor de primaria para dedicarse a sembrar hortalizas y crear un emporio agrícola en la comunidad localizada sobre la carretera federal de La Paz a Cabo San Lucas, Baja California Sur.

La posición política y social del empresario permitió que éste creciera rápidamente, accediendo con facilidad a créditos de Procampo para construir su propia empacadora, comprar maquinaria y camiones que actualmente utiliza en el transporte de materiales de construcción.

Pero el 29 de septiembre, “El Guayo” pasó de ser meramente un empresario agrícola a presunto asesino, cuando llegó a su casa y observó a Hugo Gilberto Avilés Espinoza acompañando a su hija de 16 años. Según testigos del crimen, Cota Salgado “tomó un rifle de balillas y, correteándolo, disparó a quemarropa, atravesándole el corazón”.

La víctima de 19 años era novio de la menor. Por dos años habían mantenido la relación en secreto, por temor a su padre.

Ya en un par de ocasiones, la pareja había sido sorprendida por “El Guayo”, según relataron algunos familiares a ZETA, sin embargo, no había pasado de una llamada de atención y reproches al joven que cotejaba a la menor de edad, incluso de un intento de “agarrarlo a golpes”, a ver si así dejaba a su hija en paz.

El peritaje levantado por criminalistas de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) arrojó que el joven fue baleado dentro de la vivienda de “El Guayo”, quien brincando una barda, todavía alcanzó a correr aproximadamente cien metros, quedando su cuerpo tendido en una línea recta de la casa a un lugar conocido como Cerro de la Bandera de esa población.

En la necropsia de Ley no se encontraron huellas de violencia o tortura en el cuerpo del joven, solo un diábolo que certeramente atravesó su corazón hasta arrebatarle su vida.

El cuerpo del joven no fue ubicado hasta doce horas después, cuando fue descubierto cerca de mediodía del 30 de septiembre en la escena del crimen, y hasta donde llegaron peritos y agentes de la PGJE.

Las primeras indagatorias de los investigadores de este caso, confirmaron que efectivamente el presunto responsable de haber disparado el arma fue Eduardo Anselmo Cota Salgado, por lo que al cierre de esta edición, ya había sido ubicado en el domicilio Calle Coromuel número 6140, entre Veracruz y Sinaloa, Colonia Pueblo Nuevo de la ciudad de La Paz.

El propio inculpado dio su ubicación. En una carta enviada al titular de la PGJE, Gamill Arreola Leal, dio su versión de lo que sucedió ese día y comentó que “el crimen no fue intencional”, disponiéndose a presentarse a rendir su declaración e incluso a entregarse, nombrando como su abogado defensor a Ramón Cota Gutiérrez.

 

La versión del victimario

 

En la carta de dos cuartillas, el presunto responsable dijo no tener la plena certeza de estar implicado en este hecho sangriento, toda vez que desconocía la identidad de la persona a quien disparó con un rifle de aire la noche del 29 de septiembre, cuando de forma clandestina, se introdujo a su domicilio particular, y a quien trató de ahuyentar de sus supuestas malas intenciones, a fin de proteger a su familia.

Relató que en ese mismo momento dio aviso a la Policía, y en compañía de dos agentes municipales, revisaron el interior de su casa y sus inmediaciones, buscando a quien en ese momento consideraban “un ladrón”, sin tener resultado en la búsqueda. El empresario se dijo tan “ajeno de los hechos” que al otro día, comentó entre sus trabajadores de la empacadora que “pusieran atención para ver si se enteraban si una persona del pueblo, amanecía con un balillazo y que me informaran para dar parte a las autoridades”.

En el escrito explicó que, descansando en su casa después de una ardua labor, fue enterado de los hechos y que familiares de la víctima se dirigían en ese momento a su casa para lincharlo, “lo que motivó que temiera por mi seguridad personal y la de mi familia, por lo que salí del pueblo no para esconderme ni huir, sino para protegerme”.

El presunto responsable agregó que el lunes 1 de octubre, familiares de la víctima fueron a su negocio y golpearon salvajemente a uno de sus trabajadores para obligarlo a que “me incriminara”, persona que -consideró-“es totalmente ajena a los hechos y no tuvo contacto con ninguno de los eventos de este lamentable suceso”.

Textualmente, refirió que “este hecho ilegal no hace más que corroborar que fue una decisión acertada extraerse del lugar, pues sin duda alguna de haberse quedado, no hubiera tenido la oportunidad de defenderse”.

El empresario agrícola se dijo dispuesto a presentarse a declarar y dar su versión de los hechos para que ésta sea corroborada y confrontada con los medios de prueba que legalmente correspondan.

Su abogado defensor ya se presentó en la Agencia del Ministerio Publico del Fuero Común de Todos Santos, así como en la Subprocuraduría de Averiguaciones Previas, a fin de exponer su versión de lo que sucedió esa noche. Sin embargo, no había sido posible porque el caso estaba en manos de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales (SIE).

“El Guayo” aseguró “no estar huyendo de la justicia”, porque no se considera un autor de un hecho “doloso y horrendo”, como lo han expresado familiares en los medios de comunicación.

“Estoy en condiciones de presentarme a declarar y no tengo la intención en lo mas mínimo de extraerme de la acción de la justicia, más bien es precisamente lo que demando, que se haga justicia y que los hechos se valoren en su justa dimensión legal, con irrestricto apego a los derechos fundamentales de quienes lamentablemente nos vemos implicados en ellos”, expuso.

 

El testimonio de familiares de la víctima

 

En torno a la justificación de Eduardo Anselmo Cota Salgado y los hechos, el padre del joven asesinado, Hugo Gumersindo Avilés Pérez, totalmente indignado reclamó: “Ayúdenme a detener a este persona, porque no vamos a parar hasta verlo tras las rejas, tenga dinero, sea influyente o no”.

Según la versión del padre, la noche del 29 de septiembre su hijo fue a ver a su novia, de nombre Carolina Cota Collins, hija del presunto responsable del asesinato. “No sé si su papá lo sorprendió con ella, pero a mi hijo le perforó el corazón con una munición”, comentó, para agregar que algunos testigos se dieron cuenta de que efectivamente el señor llegó cuando su vástago estaba con su hija, “lo que enfureció al papá que, inmediatamente, fue por un rifle, y observando cómo mi hijo comenzó a correr y trató de salir de su casa por una barda, disparó en su contra.

“Yo lo estoy culpando directamente a él como causante de la muerte de mi hijo, así como a su hija como cómplice, porque él estaba con ella, y ella es la que sabe perfectamente qué fue lo que sucedió esa noche. Ahora, no se vale lo que hicieron, después de que lo mataron, me lo dejaron tirado en un lote baldío, y tengo testigos de que andaban viendo donde tirar el cuerpo, porque alguien los vio alumbrando con lámparas y observó que salieron corriendo después de dejar el cuerpo de mi hijo en una lona”, expuso Avilés, quien solicitó a “El Guayo” entregarse a las autoridades.

“Él tiene hijos, y espero que no les pase lo que él me hizo a mí… No es de hombres hacer lo que hizo, y el pueblo de El Pescadero está indignado no solo por este crimen, sino porque él y su familia han hecho y deshecho del pueblo, cuando eran los dueños de la mayoría de las tierras desde que eran gobernantes”, argumentó el padre del joven asesinado, para rematar:

“Cuando encontré a mi hijo muerto, vimos los rastros de donde venían, y venían de la casa de ‘El Guayo’. Fuimos con el Agente del Ministerio Público del Fuero Común de Todos Santos, y vimos su rostro de que no le gustó que anduviéramos investigando. A él lo culpo de la fuga del criminal, porque estuvo en sus manos haberlo detenido en el momento que estaba en su casa y no lo hizo”.

El afligido padre solicitó a la novia de la víctima que se presente a declarar sobre lo que sucedió el día del crimen: “Si de verdad lo querías, habla y no te quedes callada. Di lo que pasó, porque nadie más que tú, lo sabe perfectamente”.

Finalmente, el padre de Hugo lamentó el clima de inseguridad que hay en la zona, “lo que está pasando en un pueblo tan tranquilo con el mío, todo porque las autoridades no supervisan y no revisan el trabajo de sus subalternos, que se dejan llevar por el dinero y la corrupción”.

 

Otras investigaciones

 

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