Batida contra invasores
PGJE captura a ocho de 15 presuntos responsables
Después de tres años y dos meses, libran 15 órdenes de aprehensión contra los responsables de la invasión del predio “La Ballena”
Gerardo Zúñiga Pacheco
San José del Cabo, Baja California Sur. Tuvieron que pasar tres años y dos meses para que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) pudiera cumplimentar ocho de las quince órdenes de aprehensión que había solicitado librar oficialmente el 16 de junio de 2009 contra los responsables de haber planeado la invasión del predio conocido como “La Ballena” en San José del Cabo.
En el sexenio del ex gobernador Narciso Agúndez Montaño, el Agente del Ministerio Público del Fuero Común había pedido al entonces Juez Primero de Primera Instancia del Ramo Penal del Partido Judicial de Los Cabos, Sergio Aguilar Navarro, la detención de los principales cabecillas, entre los que se encontraba el compadre del gobernante en turno, César Uzcanga Amador “El Carnal”.
Sin embargo, negó las órdenes de captura, bajo el argumento de que “no se acreditaba el cuerpo del delito de despojo, toda vez que no existía un dictamen pericial en material de topografía con el cual podrían determinar el área invadida del predio”.
Por tal razón, el fiscal apeló y solicitó un juicio de amparo, el cual finalmente ganó en los tribunales federales; fue entonces que luego de 38 meses y 41 días, el jueves 27 de septiembre, logró que se obsequiaran las correspondientes órdenes de aprehensión en contra de los presuntos responsables.
De inmediato, la PGJE inició una batida y, en operativo sorpresa, logró capturar a ocho de los 15 presuntos responsables, algunos de los cuales ya estaban internados en la penitenciaría por otros delitos; otros fungían como servidores públicos en el actual gobierno de José Antonio Agúndez Montaño:
1. Yolanda Ramos García, coordinadora del programa de manualidades en el Centro del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de la colonia El Zacatal, en San José del Cabo.
2. Juana Jiménez Hernández, asistente del director de Desarrollo Social, Luis Armando Díaz.
3. Juan Manuel Ojeda Higuera, coordinador de maquinaria pesada de la Dirección de Servicios Públicos del Ayuntamiento de Los Cabos.
4. Marisol Méndez Paz y María Dolores Ríos, líderes de colonias del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
5. Pedro Méndez Lagunes, empleado del Ayuntamiento de Los Cabos.
6. César Uzcanga Amador y David Salas Luévano, ambos notificados dentro del Centro de Readaptación Social de Los Cabos, derivado de que ya estaban internos, enfrentando un proceso por fraude genérico y robo con violencia.
Hoy por hoy, la PGJE busca a siete cómplices más relacionados en esta toma de 665 hectáreas de tierra, propiedad del núcleo ejidal denominado “San José del Cabo”, liderado por Ángel Salvador Ceseña Burgoing, donde entre otros proyectos, se pretende ampliar el Aeropuerto Internacional de San José del Cabo.
El expediente
Según la Averiguación Previa SJC/025/PAT/2007, la invasión fue gestada y consumada el 17 de noviembre de 2007 por el influyente líder de la Unión de Colonias Populares (UCI), César Uzcanga Amador “El Carnal”, respaldado con maquinaria oficial del Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OOMSAPAS), actualmente a cargo de José Antonio Agúndez Montaño y de agentes de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Los Cabos.
En el expediente, el representante jurídico del Ejido San José del Cabo presentó un escrito entregado al entonces gobernador Narciso Agúndez Montaño y al titular de la PGJE, Fernando González Rubio, así como al alcalde Luis Armando Díaz, donde se advertía de que se estaba gestando una invasión por parte del líder César Uzcanga González y su grupo criminal.
Sin embargo, después se supo, nadie lo impidió y metió las manos. Por el contrario, el entonces alcalde de Los Cabos envió una patrulla con las torretas prendidas que iba en la parte frontal del contingente, resguardando al convoy de más de 100 vehículos que se dirigían rumbo al terreno, dentro de los cuales iban más de 500 invasores dispuestos a todo, con tal de apropiarse ilícitamente del predio, según se transcribe en la denuncia penal.
Los responsables del despojo llevaban en sus vehículos colchones, colchonetas, polines, alambres de púas, mesas, sillas y maderas.
Al final del contingente, refiere la denuncia, otras tres patrullas iban repletas de agentes policiacos, quienes ayudaron a los invasores a tumbar el cerco del predio y comenzaron a ingresar uno a uno, y los pocos guardias de seguridad privada que había contratado el Ejido San José del Cabo, tuvieron que despejar el área, en virtud de que ninguna autoridad hizo nada porque evidentemente estaban confabuladas y “se vieron superados por mucho en número de invasores, que amenazan con palos y machetes a los vigilantes en presencia de quienes en ese momento eran autoridad”, recuerda un testigo en la denuncia.
Una vez consumada la invasión, Uzcanga Amador procedió al desmonte, fraccionamiento y venta de lotes a través de su organización de colonias. Hoy por hoy, y según la investigación de la PGJE, el terreno de 665 hectáreas fue construido en tres etapas y actualmente cuenta con aproximadamente 8 mil viviendas, entre las que destacan algunas mansiones construidas con demasiados lujos para estar asentadas en un terreno invadido.
Hasta antes de la detención del líder del movimiento, la invasión de “La Ballena” era una auténtica fortaleza. Nadie entraba y nadie salía, si no era con la autorización de los guardias de seguridad localizados en los accesos principales de esa colonia, perteneciente a una población conocida como “San José Viejo”.
El negocio
En el expediente se expone que una vez fraccionado el predio, César Uzcanga Amador, compadre del entonces gobernador, abrió una cuenta bancaria a su nombre -0550242019 de Banorte-, con domicilio en San José del Cabo, a fin de que, quienes estuvieran interesados en comprar un terreno, pagaran un anticipo y fueran dando abonos semanales, quincenales o mensuales, según el plazo establecido en el contrato.
Siendo un negocio rentable y bastante jugoso, sobre todo en el impune sexenio del ex gobernador Narciso Agúndez Montaño, el líder de la invasión había planeado vender el terreno en tres etapas.
En la primera, 5 mil 800 lotes de 10 x 20 metros con valor de 45 mil pesos cada uno, trazados a lo largo de 130 cuadras en seis kilómetros cuadrados, y por cuya venta total exclusivamente de esos terrenos, habría obtenido una ganancia de 261 millones de pesos.
En la segunda etapa, otros 5 mil 800 lotes de 10 x 20 metros, solo que como ya había aumentado la plusvalía, alcanzaron un costo de 70 mil pesos cada uno, por lo que la ganancia fue de 406 millones de pesos.
La tercera etapa no pudo consolidarse, a pesar de que el líder había desmontado una parte del terreno y comenzó a lotificar, derivado de que por el litigio, la gente dejó de comprar, al grado de que durante la segunda etapa, se complicó vender más de tres mil terrenos, sobre todo porque los predios ya pretendían ser comercializados en 150 mil pesos cada uno, y el sexenio de Agúndez estaba en el ocaso.
Según el expediente que obra en manos de la PGJE, “El Carnal” alcanzó a vender 11 mil 600 terrenos de ese predio invadido, lo que le representó una ganancia ilícita de 667 millones de pesos, distribuidos entre su grupo más cercano y sus protectores, entre los que no podía faltar el ex gobernador Narciso Agúndez Montaño.
Y es que las invasiones a terrenos de personas, empresas y núcleos ejidales, había sido un jugoso negocio desde 1992, expandiéndose de forma determinante cuando un invasor llegó como gobernador.
Teniendo a su hijo como secretario privado del gobernador Agúndez, Uzcanga prácticamente se dedicó a despojar de terrenos a ejidos y a empresarios en zonas de playa, habiendo en su contra más de 5 mil denuncias penales, de las cuales se jactaba el propio “Carnal”, ya que la justicia no funcionaba para nadie al intentar querellar en contra del compadre del gobernador.
Por eso para nadie fue extraño que recordara frecuentemente haber fundado 22 colonias en Los Cabos, producto de invasiones. Una de ellas, precisamente con su compadre Narciso en 1998, en terrenos de la familia Ceseña, donde hoy está la colonia conocida como Cangrejos.
De ahí que su compadre tuviera que perder el poder, para que el principal líder de invasores fuera detenido y encarcelado, y hoy en prisión, comienzan a caer más órdenes de aprehensión, como la girada el 16 de junio de 2009, la cual tuvo que irse a un juicio de amparo que duró 38 meses y 41 días para que pudiera ser cumplimentada.
Más implicados
En el expediente en manos de la PGJE, se expone que “El Carnal” no actuó solo. Tuvo cómplices.
El caso del predio de “La Ballena” volvió a revivir, y las 2 mil 231 copias de fichas de depósito que prueban que Uzcanga invadió el terreno para lucrar económicamente con él, es solo la punta del iceberg de lo que se viene.
Por lo pronto, la lista de servidores y ex servidores públicos denunciados penalmente por estar implicados en este caso de impunidad y corrupción, es amplia. Es el caso de Manuel Rangel Valdés y Guillermo Marrón Rosas, ex director de Planeación, Desarrollo Urbano y Ecología, y ex contralor municipal, respectivamente, este último actual secretario general del Ayuntamiento de Los Cabos.
Asimismo, Alejandro Rosas Cañedo y Abel David Green Moreno, ex directores de Asentamientos Humanos y Obras Públicas y de Catastro, quienes entregaron información valiosa en su momento a Uzcanga y legalizaron ilícitamente la invasión al entregarle claves catastrales del predio por el simple hecho de haber exhibido una copia fotostática de un supuesto contrato de compraventa del predio celebrado con los presuntos vendedores Ernesto Ceseña Márquez, Cipriano Ceseña Meza y Martín Ceseña Cosío, a pesar de que había de por medio una denuncia penal en contra del responsable de la invasión.
Bajo ese contrato, avalado por Francisco Karim Martínez Lizárraga, Notario Público Número 22, César Uzcanga Amador se ostentaba como dueño y hasta presionaba a las autoridades para que le introdujeran servicios de luz, agua y drenaje.
Finalmente eso no pudo ser concedido, al concluir el gobierno de su compadre, aunado a su posterior detención y encarcelamiento junto con los principales cabecillas que utilizaba en la planeación de invasiones.











