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Una condena de 130 años de prisión y dos cadenas perpetuas podrían fincársele a José Sánchez Villalobos “Quirino”, considerado por las autoridades federales de Estados Unidos como un operador de alto rango del Cártel de Sinaloa en Baja California y Jalisco, por la construcción y operación de dos narcotúneles en Tijuana, y el tráfico de más de 39 toneladas de marihuana a través de ellos.

De acuerdo con la Fiscalía Federal en San Diego, Sánchez, Villalobos está acusado como responsable de la construcción de dos de los pasadizos subterráneos más grandes y sofisticados en la frontera: un túnel de 800 metros de longitud descubierto el 25 de noviembre de 2010 en la calle Sor Juana Inés de la Cruz de los Módulos de Otay en Tijuana donde se encontraron 16 toneladas de marihuana.

Y otro detectado el 29 de noviembre de 2011 en una bodega a escasos metros de la base de la Policía Federal en Tijuana, con 572 metros de longitud y salida en un almacén de la empresa fantasma comercializadora de frutas Pacific Product, donde se aseguraron 23 toneladas de marihuana del lado estadounidense. En ambos casos se levantaron cargos por conspiración para distribuir el enervante en Estados Unidos.

El acusado fue detenido por autoridades mexicanas el 18 de enero de 2012 en el estado de Jalisco, por su relación con el decomiso de 15.3 millones de dólares en Tijuana, efectuado por el Ejército Mexicano en noviembre de 2011, como parte del Operativo Zorro, así como el aseguramiento de un plantío de 120 hectáreas de marihuana en julio, también de 2011.

Para la fiscal federal Laura E. Duffy, “Quirino” es uno de los operadores de mayor nivel de una organización del tráfico de drogas jamás acusado por la construcción y uso de un túnel transfronterizo. También se le atribuye el cobro a otros cárteles de la droga por el uso de los túneles a su cargo.

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