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Las travesuras de Vargas Llosa
El escritor peruano comparte su primera novela de amor, misma que recorre las ciudades más controversiales de los años sesenta.
Gabriela Olivares Torres
“Travesuras de la Niña Mala” es una novela de amor pero con un matiz actual. Es decir, los desencuentros, el azar, las emociones, el placer y la distancia van y vienen en una serie de escenarios que incluyen Londres, París, Tokio, Madrid; ciudades con las que Ricardo soñó desde que era niño y habitaba en su natal Lima.
Pero Perú siempre ha visto hacia el extranjero, como lo ha hecho igualmente toda la América Latina.
Por ello la raíz se desprende y luego se recupera con el reencuentro de un romance juvenil encarnado por una chica aventurera, inquieta, valiente y nada conforme con lo que la vida le pone en el camino.
El contacto hará que las ambiciones crezcan y que la mirada se extienda conforme la relación se alimenta y luego se quiebra, después vuelve a tensionarse, va de lo cómico y luego sabe a tragedia.
Es, pues, un andar caprichoso, como el de una chica berrinchuda como la vida misma.
El resultado es una ficción madura que compagina con el momento de Vargas Llosa, línea de pensamiento que se traza con la fineza del lenguaje, la capacidad para mezclar el humor con el dolor, para dar voz a personajes muy convincentes y así terminar atrapando al lector.
Dentro del universo de Ricardo todo siempre coincide, sea bueno o malo. En esa dimensión es posible identificar la realidad que nos envuelve a todos en distintos momentos, en instantes de sorpresa, cuando sucesos inimaginables rompen la paz de una tarde cualquiera.
Como ocurre cuando Ricardo, este hombre de letras, acostumbrado ya a la quietud parisina, se topa de nuevo con la “niña mala” que a esas alturas había pasado de los brazos de un líder revolucionario de Cuba, a un millonario huevo en el swinging London sesentero.
Por supuesto que los viajes tienen una explicación, misma que Vargas Llosa compartió hace un par de meses al ser entrevistado por el diario El Clarín de Buenos Aires, Argentina: “Lo que yo he querido hacer es describir una pasión moderna en un entorno moderno, y al mismo tiempo trasladar esa pasión por ciudades y por épocas que yo he vivido y que de alguna manera han marcado profundamente al mundo, porque allí han ocurrido cosas que han tenido una enorme repercusión, una enorme trascendencia.
“Imagínate, París en los años 60, con toda la excitación en torno de la utopía socialista, a la revolución armada, a la revolución universal; luego Londres en los 70, con el movimiento hippie, con la transformación de las costumbres, con la nueva moral, los nuevos valores artísticos, la mitificación de la droga, los movimientos del orgullo gay, la gran ofensiva del feminismo... y bueno, la gran liberación de las costumbres, ¿verdad? Y por último está España, que es en cierta forma la historia feliz de los tiempos modernos, su gran transformación de dictadura en democracia, de país aislado a un país completamente integrado a Europa y al mundo”, describe el autor de “Pantaleón y las Visitadoras”.
Choque de posturas y de pensamientos que ahora se unen en una historia en la que, a final de cuentas y con suma audacia, prevalece el sentimiento amoroso desde la perspectiva de Vargas Llosa.
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