
Adela Navarro Bello
Gobierno para todos
Los problemas entre el Gobernador del Estado, Eugenio Elorduy Walter, y el representante del comercio organizado de Tijuana, deben superarse.
César Cázares Díaz de León, el Presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Tijuana, lo ha dicho públicamente: El Mandatario Estatal no le responde las llamadas, no acude a la CANACO y no se preocupa por los comerciantes de la frontera más dinámica de Baja California.
El conflicto entre el Gobernador y el empresario, ha llegado a grado de considerarse más un capricho que una política de gobierno.
Atender las necesidades de los diferentes núcleos que integran a la sociedad bajacaliforniana, coordinarse con sus representantes y buscar mejores formas de desarrollo y seguridad para los sectores, es una de tantas responsabilidades de quien le fue conferido el honor de administrar el estado 29.
Eugenio Elorduy como Gobernador no puede ni debe, contar con enemistades o conflictos con representante de la sociedad alguno. Es su deber proveer armonía y relaciones institucionales, profesionales y de beneficio para todos, con aquellos que fueron electos para representar a un sector económicamente activo como es el caso.
Para el Presidente de la CANACO Tijuana, el origen del conflicto o la distancia del Gobierno del Estado hacia la representación que ostenta, se basa en un malentendido o una mala percepción de dichos entre uno y otro representante.
Sin embargo, el tiempo ha transitado sin que Gobernador modifique su conducta o intente siquiera un acercamiento por el bien de una parte de la comunidad.
A este distanciamiento, se le suma el exceso de confianza y compañerismo que públicamente el licenciado Elorduy le prodiga al Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Daniel Romero Mejía. Llama más la atención considerando que la CANACO Tijuana se retiró del organismo ante una sospechosa reelección de Romero en la titularidad.
Se percibe así, que el Gobernador ha decidido darle a uno la atención que al otro le niega. Alimentando además un conflicto entre los líderes empresariales.
El cuarto en discordia. Jorge Hank Rhon. Oportunamente el Alcalde de Tijuana decidió sí escuchar a los representantes del comercio organizado de Tijuana y con ello, tomar partido contrario al Gobierno del Estado.
Este caótico escenario de dimes y diretes en un nivel empresarial y político tan importante para el estado, está opacando la coordinación que todos los sectores deberían tener en la búsqueda de soluciones a problemas tan graves como la inseguridad, el secuestro, las ejecuciones y el narcotráfico en lo particular.
Los plagios se han convertido en las últimas semanas, en un delito que lacera a muchas familias ya no sólo de Tijuana, acaso Mexicali y Ensenada son municipios que empiezan a padecer este mal.
El comercio organizado, los empresarios en general, son blanco de muchos delincuentes que, en un evidente derroche de impunidad, cuentan con la protección de alguna de las policías que se desenvuelven en Baja California.
Atacar estos problemas, o tomar medidas precautorias, es ahora una necesidad de todos, pero corresponde al gobierno encabezar con sus recursos económicos, de infraestructura, personal y poder, cualquier plan para abatir la inseguridad.
Es necesario así, que el Gobernador del Estado, Eugenio Elorduy, termine con el conflicto, cualquiera que éste sea, y se acerque a los representantes empresariales, y al comercio organizado concentrado en la CANACO Tijuana.
Finalmente, en 2001, Eugenio Elorduy aceptó la encomienda de hacer un gobierno para todos.
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