
Eyaculación precoz y retardada
Conzultoría Matrimonial
Lic. Roberto Bautista López
Grave problema resulta para algunos hombres el tener algún padecimiento relacionado con la eyaculación al momento de hacer el amor, sea por eyaculación retardada o por precoz. Mientras la precoz ha sido más comentada, la retardada no ha tenido esa oportunidad, por lo que hay que decir que ésta es una inhibición de la eyaculación por lo que el hombre es incapaz de eyacular, durante la relación sexual o mediante una estimulación manual en presencia de su pareja.
La mayoría de los hombres eyaculan entre 2 y 4 minutos después de iniciado el acto sexual, pero los hombres con retraso en la eyaculación pueden ser totalmente incapaces de eyacular bajo ciertas circunstancias (como durante la relación sexual) o pueden eyacular sólo haciendo un gran esfuerzo y después de una relación sexual prolongada (por ejemplo 30 a 45 minutos).
Algunas causas de esto pueden ser antecedentes religiosos estrictos que hacen que la persona perciba el sexo como algo malo, la falta de atracción por la pareja, condicionamiento provocado por patrones de masturbación, eventos traumáticos (como el ser descubierto al masturbarse o teniendo sexo ilícito o al saber que la pareja tiene un romance fuera de la relación), algunos otros factores, como rabia hacia la pareja; sin embargo, y en ocasiones presentarse causas orgánicas.
Asimismo existe una gran variedad de medicamentos que pueden, a veces, trastornar la eyaculación, así como enfermedades neurológicas como en el caso de accidente cerebrovascular o daños nerviosos de la médula espinal o la espalda.
Si el hombre es incapaz de eyacular en un período de tiempo razonable con alguna forma de estimulación (como la masturbación), es un indicador de la probabilidad de que los factores orgánicos estén jugando un papel en este problema. La estimulación del pene puede determinar si existe un problema físico subyacente, que con frecuencia es neurológico. Un examen neurológico puede ayudar a revelar otros defectos de ese orden asociados con el retraso en la eyaculación.
Si el hombre nunca ha eyaculado en su vida a través de cualquier forma de estimulación como polución nocturna (sueños húmedos), masturbación o relaciones sexuales, debe consultar a un urólogo para determinar si hay una anomalía congénita o física. Algunas veces, la hipnosis puede servir como complemento a la terapia. En caso de que se crea que la causa del problema es un medicamento, el médico del paciente debe considerar otras opciones. Esto puede ser difícil en ciertos casos, especialmente cuando el medicamento está funcionando apropiadamente, en este caso se debe presentar una recuperación completa cuando el médico cambie o suspenda dichos medicamentos. Si el problema no se aborda y se remedia, se puede presentar estrés en el matrimonio, insatisfacción sexual, inhibición del deseo sexual y renuencia al contacto sexual.
Es de vital importancia darse cuenta que uno no puede disponer una respuesta sexual simplemente de la misma manera como no se puede disponer el hecho de dormir o transpirar. Entre más se intente tener una cierta respuesta sexual, más inhibición se presentará. Para minimizar la presión, un hombre debe absorberse en el placer del momento sin preocuparse si va a eyacular y cuándo. La compañera debe crear una atmósfera relajada, libre de presión, en lugar de acosar con preguntas de si ha ocurrido la eyaculación o no.
La eyaculación precoz persistente puede tener efectos muy negativos sobre la función sexual, tanto del hombre como de su pareja. A menudo el eyaculador precoz se queja de pérdida o disminución de la sensibilidad durante la eyaculación, lo que puede llevar a la pérdida de la erección y del deseo sexual. Esto ocurre porque el hombre está tan preocupado intentando controlar su eyaculación que no logra disfrutar del encuentro sexual. Con frecuencia el hombre reduce el tiempo de juegos pre-coitales y, como resultado, su pareja se siente poco estimulada. El acto sexual puede también resultar doloroso a causa de la falta de lubricación de la pareja y este hecho puede aumentar la tensión existente y provocar la eyaculación incluso antes.
La repercusión en la mujer se manifestaría en una disminución de su placer y en dificultad o incapacidad para alcanzar el orgasmo. El resultado final es un círculo vicioso en el cual la frecuencia del acto sexual se ve reducida y se potencia la eyaculación cada vez más rápida.
Las principales causas de la incapacidad para controlar la eyaculación son la ansiedad, el sentimiento de culpa, y el miedo a no ser un buen amante. Todos estos sentimientos negativos se potencian con los sucesivos fallos en el control de la eyaculación, lo cual produce ansiedad y frustración adicional. El hombre debe siempre discutir el problema con su pareja puesto que el problema es de los dos. Algunos encuentran posible el retraso en sus eyaculaciones al aumentar la frecuencia de las mismas, por ejemplo, mediante la masturbación. También se pueden realizar ejercicios simples para ganar control. Éstos consisten en la estimulación del pene (bien por uno mismo o por su pareja) durante un tiempo y el cese de la misma justo antes de la eyaculación. Después de un periodo de descanso de 30 a 60 segundos se reanuda la estimulación, la cual se detiene de nuevo justo antes de la eyaculación.
Este ejercicio de estimulación clínica debe repetirse de cinco a seis veces antes de alcanzar la eyaculación (bien mediante la masturbación o durante una relación sexual con su pareja). Las actitudes sanas hacia la sexualidad y los genitales propios ayudan a prevenir el retraso en la eyaculación. Finalmente, para cualquier duda mejor consulte al especialista, de preferencia un urólogo, pero insisto, la pareja debe participar en todo aquello que les ayude a solucionar su problema.
Como siempre agradezco a mis dos que tres lectores las consultas y comentarios que al respecto hacen al teléfono 684-9647, fax 684-1889, celular 204-6180 o al e-mail: bnautista46@hotmil.com
(Las consultas son sobre problemas legales o de mala relación de pareja, no de consulta médica).
El Licenciado Roberto Bautista ejerce su profesión en Tijuana, B.C.
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