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Apatía
La falta de conciencia ciudadana frente a los problemas que aquejan a la sociedad, ha llevado a la misma a evadir su responsabilidad de involucrarse en la solución de éstos, dejando que los gobiernos incumplan también en su actuar con respecto a la seguridad que deben brindar, y la procuración de justicia.
Apatía es la que grupos civiles han encontrado por parte de la ciudadanía y sus gobernantes, para encontrar mecanismos que lleven a su fin los altos índices delictivos que registra Baja California, y que han dejado una estela de muerte que afecta ya a personas inocentes que tienen una manera honesta de vivir.
La estadística revela ya que de cada 10 bajacalifornianos, al menos dos de ellos tiene un familiar o conocido que ha sido víctima ya no de un delito de los llamados domésticos como robo o asalto, sino de una muerte violenta.
En respuesta a esta realidad se podría pensar de una reacción lógica por parte de la sociedad en su conjunto, con grandes concentraciones y manifestaciones de repudio y exigencia hacia sus autoridades, pero lo cierto es que la indiferencia ha sido presa de los ciudadanos sin explicación alguna.
Dónde está la conciencia ciudadana, sería la pregunta. Qué pasa por la mente de cientos y miles de personas que han sido víctimas de algún delito. Por qué esa pasividad e imperturbabilidad frente a este fenómeno social que es la inseguridad.
Acaso será que esta insensibilidad es producto de la desconfianza que se tiene hacia las instituciones de procuración y administración de la justicia; o se podría creer que la capacidad de asombro es un término que ya no forma parte del vocabulario de los bajacalifornianos y lo han olvidado.
Los gobiernos en lugar de apostarle a una coordinación y privilegiar el diálogo para resolver la inseguridad, se muestran indolentes; existe una parálisis en sus acciones y no resuelven nada. Ya ni sus policías están seguros.
Para beneplácito del gobernador del Estado y los alcaldes, responsables directos de mantener la seguridad de sus gobernados, la Marcha por las Víctimas de la Inseguridad, fue prácticamente ignorada por los habitantes de San Quintín, lugar de donde inició, al congregar a no más de un centenar de simpatizantes con el movimiento ciudadano convocado por diversos organismos civiles.
Esa mostrada apatía se ha estado repitiendo en todo el trayecto y el contingente de participantes se ha reducido hasta conformar una treintena, pero sus promotores confían en que una vez que se vayan acercando a las zonas urbanas se unan más personas y se tenga una mayor participación.
Por el bien de todos, ojalá esa conciencia ciudadana que ahora parece verse perdida, se vea solidarizada con este movimiento y otros que seguramente se organizarán en un futuro, y que ese desdén hacia lo que está aconteciendo en la vida de los bajacalifornianos no se generalice.
Si no se une la sociedad civil, los gobiernos triunfan en el desgobierno.
Ahora es cuando.
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