‘El Colo’
J. Jesús Blancornelas
Unos le dicen “El Colo” y otros “Coloche”. Pero su nombre legítimo es José Ramón Laija Serrano. Fue detenido en agosto 7 de 2003. Se identificó con credencial falsa a nombre de Víctor Manuel Ocampo Salazar. Ese día le seguían sus canchanchanes. Tres. Todos pescados sobre una van sin placas. Iban por la colonia Rodeo de Tepic, Nayarit. De allí se los llevaron raudo al Distrito Federal. Avión de la Procuraduría General y todo el aparato. No duraron mucho allí. Fueron desperdigados. Luego solamente llevaron a José Ramón hasta donde siempre tuvo miedo entrar. Sabía que nunca saldría: “La Palma” almoloyense.
Había muchos motivos para enchironarlo. Desde hace 8 a 10 años anduvo acarreando marihuana y cocaína por toneladas. Recorría casi medio país para llegar hasta la frontera con Estados Unidos. También manejó millones de dólares. Normalmente y por lo menos de 10 a 15.
“El Colo” no lucía etiqueta de mafioso popular. Su nombre y apodo poco aparecían en crónicas periodísticas o pronunciado por telediarios. Pero era hombre importante para el capo Jesús Héctor “El Güero” Palma. A este sinaloense se le desplomó su avión. El Ejército lo detuvo. Entonces encargó casi todo su negocio a “El Colo” Laija. Primero por ser cuñados. Luego, se la llevaba muy bien con “El Vale” Valerio, hermano de “El Güero”. Y así entre los dos siguieron capitaneando los movimientos de marihuana y cocaína por toneladas. Tenía casonas y chalets en Tepic, Guadalajara, Culiacán y San Luis Río Colorado.
En agosto 24, 2001, quedó inscrito este testimonio oficialmente: “A ‘El Colo’ le ayudaba ‘El Pony’. Se encargaba de transportar droga hasta la frontera con Estados Unidos”. Uno de los llamados testigos protegidos declaró: “Cuando alguien no le pagaba a tiempo, ‘El Colo’ ordenaba a ‘El Pony’ que lo matara y de ser posible desaparecerlo”. A veces los ejecutores eran Valerio Palma ‘El Vale’, Jorge Navarrete ‘El Cholo’ y un par de motejados ‘El Bolochi’ y Tin-Tán”. En la pandilla destacaba “El Vivo” Laija. Este narcotraficante sigue libre. Estaba entrenándose en el negocio para sustituir a su hermano “El Colo” por si le pasaba algo”. Así está escrito en cierto testimonio oficial.
Otro testigo protegido declaró: “De ‘El Colo’ sé y me consta que es una persona con grandes problemas de carácter”. Consumía cocaína y marihuana. “Lo vi en muchas ocasiones cuando me subía a su camioneta blindada. Es un sujeto peligroso que le gusta matar para hacer a un lado a las personas que le estorban o se vuelven competencia en el negocio de la droga. Incluso acostumbra secuestrar a mujeres de Nayarit que le gustan. Y para que sus familiares no lo denuncien, los amenaza de diferentes maneras. Hasta manda balacearlos. Así saben a lo que se atienen”. Esto fue declarado el 23 de abril de 2002.
El 19 de septiembre, 2001, hubo otra declaración ministerial del testigo protegido “Julio”: “…con el transcurso de los años me fui dando cuenta de varias actividades que realizaron estos individuos en Nayarit. Especialmente recuerdo que en el año de 1995 fue confiscada una avioneta en la sierra con 12 millones de dólares procedentes de San Luis Río Colorado, Sonora. En los días siguientes a dicho decomiso me enteré que ese dinero iba a ser recibido directamente por Jorge Navarrete y un grupo de pistoleros, para llevárselos al encargado de esta organización, que es el señor Ramón Laija alias ‘El Colo’. También por el año de 1995 me di cuenta de un asesinato que se cometió en Nayarit de Antonio Contreras, quien fungía como sub-director de la Policía Judicial del Estado de Nayarit. Este asesinato fue cometido por Ramón Laija, ‘El ‘Güero’ Palma, Jorge Navarrete ‘El Cholo’, Valerio Palma Salazar y varios sujetos más. También sé que cuando era Gobernador del Estado de Nayarit el señor Rigoberto Ochoa Zaragoza, me di cuenta y supe por palabras de Jorge Navarrete que este gobernador estaba totalmente en complicidad con ellos, para darle protección en el Estado y poder recibir cocaína en lanchas rápidas o barcos camaroneros. Inclusive supe que le regalaron varios carros blindados al gobernador y su familia”.
Tiempo después agentes de la Procuraduría fueron informados: Comandantes del penal “Puente Grande” llevaban recados de “El Güero” Palma a Ramón Laija Serrano “El Colo”. También los recibían Valerio Palma “El Vale”, Jorge Navarrete “El Cholo” y “El Chalo” Araujo. Hasta se encargaban de mandarle al penal, comida especial. De los restaurantes más postineros. Nunca nadie puso trabas a este correo. Las autoridades del penal ni los agentes federales metieron mano. Es de imaginarse: Todavía sigue funcionando ese corre-ve-y-dile con los herederos de “El Colo”.
Ramón Laija llegó al poderío en Tepic y Colima. Allí recibía la cocaína desde Colombia. Siempre tenía por lo menos a 15 ayudantes para descargar la droga. Aparte tres lanchas rápidas. Un helicóptero. Dos avionetas y muchos, pero muchos dólares.
Para “El Colo” era más importante el dinero y no tanto equipo. Transcribo una declaración confirmándolo oficialmente: “Todo delegado o sub-delegado de la PGR ha sido sobornado por ‘El Colo’ Laija”. Un testigo afirmó: “…esto lo sé por pláticas de la gente que trabaja con él y por él mismo. Su novia se llama Esmeralda ‘La Nena’ Flores. Tiene una boutique en la Colonia Unidad del Valle por la Avenida Universidad de Tepic. También sé que ‘El Colo’ tiene corrompido a todo el Estado de Nayarit. Siempre anda acompañado de personas armadas y utiliza carros blindados de los cuales la mayoría son Suburban. También ha ‘bajado’ aviones cerrando carreteras federales, así como barcos en costas de Nayarit”. Siempre lo apoyaban en estos manejos oficiales de Marina, policías estatales y federales. Todas estas declaraciones y referencias aparecen en el expediente 244/2002. Juzgado Noveno de Distrito en Materia Penal. Precisamente en el que fue exonerado “El Güero” Palma al revocarse el auto de formal prisión en segunda instancia.
“El Colo” está en “La Palma”. Casi pocos le recuerdan. Su juicio sigue sin alharaca. Los periodistas no se han fijado en él como en otros mafiosos. Pero sí me llama mucho la atención tanto desentendimiento oficial por los antecedentes de este hombre. Fíjese. Hay denuncias sobre sobornos a delegados y sub-delegados de la Procuraduría General de la República. Pero ninguno de estos señores ha sido citado a declarar. Nunca fueron investigados. Ni “El Colo” fue llamado para identificarlos. Ni siquiera la ratificación de los testigos protegidos. También policías estatales y federales aparecen como cómplices en las revelaciones oficiales. No los han tocado ni con la hoja de una averiguación. Simplemente es cuestión de verificar los tiempos de “El Colo” en Nayarit para saber a quién sobornaba. Pero no. En la realidad de este caso, policías protegen a policías.
Tampoco se sabe dónde quedaron las famosas lanchas rápidas, vehículos y helicóptero. La lógica indica que la policía sabe dónde están pero no quiere tener más problemas. Jamás buscaron a la parvada de canchanchanes. Nunca fueron localizados o incautados los lujosos domicilios que ocupaban. No hay acusación por los homicidios. Tampoco por las violaciones a damitas en Tepic.
Aquí no cuenta eso de “ir hasta el fondo”, “hasta sus últimas consecuencias” o “caiga quien caiga”. No vale ni siquiera la conseja aquella tan popular como realista de “…tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata”. Así, cometido el pecado no se dan los nombres de los pecadores y solamente “El Colo” está pagando penitencia.
Escrito tomado de la colección “Conversaciones Privadas”, propiedad del autor Jesús Blancornelas.
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