Pólvora
La venta indiscriminada de artefactos pirotécnicos y cuetes durante estas festividades decembrinas, tuvo ya sus consecuencias. Las autoridades reportaron incendios y heridos provocados por el mal manejo y la quema sin precaución de estos artefactos. Esto sin considerar los múltiples disparos de arma de fuego que se hicieron.
Solamente en Tijuana, entre la Nochebuena y la Navidad, 33 de las 35 casas incendiadas en ese pequeño lapso, fueron atrapadas por las llamas que iniciaron cuando en los techos y patios cayeron y estallaron todo tipo de cohetes y fuegos artificiales comprados en la tiendita de la esquina. De la algarabía se pasó a la desgracia.
Hoy, después de los lamentables resultados, la autoridad local ha anunciado la implementación de operativos para que no se repita el mismo escenario para las fiestas de fin de año, cuando se pudo evitar que la tragedia invadiera a las familias que vieron consumir sus hogares en plena Navidad.
En los últimos días, madres y padres de familia se han pronunciado en contra de la venta de todo tipo de explosivos, tras la amarga experiencia que vivieron durante la Nochebuena, cuando se quemó mucha pólvora y se contaminó el ambiente como nunca se había visto en la ciudad.
Ya el Departamento de Bomberos reconoció que recibió cientos de llamadas de auxilio por parte de la ciudadanía, alertando sobre el lanzamiento de cohetes en la calle y cerca de sus viviendas sin ninguna precaución.
Y es que la mayoría de los juegos pirotécnicos son adquiridos por menores de edad, a quienes por ley se les tiene prohibida su venta, por lo que las autoridades locales y federales deberían fortalecer y enfocar sus operativos de vigilancia hacia los expendios donde se almacenan y comercializan los artefactos explosivos.
La venta de cohetes puede ocasionar una tragedia mayor entre los niños, pues su imprudencia los lleva a prender los cohetones sin medir el peligro, estallándoles entre sus manos.
Es necesaria una reglamentación con mayores restricciones en la fabricación, manejo, almacenaje y comercialización de explosivos, donde la prevención sea la principal línea de acción para que no sigan ocurriendo desgracias que todos lamentan, pues su venta no está prohibida, siempre y cuando existan los permisos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la anuencia de la autoridad municipal.
La vigilancia y supervisión para verificar las condiciones donde se comercializa, debe ser más estricta y las medidas de seguridad deben reforzarse, así como cumplir con el reglamento de no venderlos a menores de edad y que la cantidad no exceda de los 10 kilos.
También es importante que la ciudadanía haga conciencia en el peligro que representa accionar al aire las armas de fuego en estas festividades. No faltan las muertes de personas inocentes a causa de balas perdidas.
Ojalá que este fin de año no vuelva a suceder lo que ocurrió en Navidad, y que la alegría no se convierta en lamentaciones que vengan a entristecer los hogares bajacalifornianos.
|