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La mayoría son deportados de Estados Unidos. En México, libres

Pandillas: Una amenaza en Tijuana

Aun cuando la autoridad no reconoce el problema de las pandillas en territorio mexicano, sí acepta su existencia en los Estados Unidos y su paso hacia esta frontera en algunos casos. Mientras permanecen en la ciudad, sobreviven del robo, el asalto, el narcomenudeo y en algunos casos del secuestro. Tatuados y organizados, son expertos en el manejo de armas y rondan calles bajacalifornianas ante el peligro de crecer.

Carolina Hernández Tripp

En Tijuana, la Dirección de Policía Municipal tiene detectadas varias pandillas. Se trata principalmente de imitadores de otras bandas como la Mara Salvatrucha, Barrio 18 y Barrio 13. 

Sin embargo, entre sus principales actividades no está la delincuencia.

No pasan de pleitos callejeros entre sus integrantes.   

Como ciudad de tránsito obligado tanto de inmigrantes nacionales como centroamericanos, la presencia de hombres deportados por autoridades norteamericanas con características similares a la de los miembros de estas pandillas tiene en alerta a la población.

La reciente detención de un grupo de 20 personas que declararon pertenecer a la pandilla del Barrio 18 y su liberación 36 horas después, por no habérseles encontrado antecedentes penales, representa una amenaza.

Vagan principalmente por la zona conocida como “La Pera” en la colonia Federal, duermen en los canales pluviales aledaños. Son detenidos por unas cuantas horas por faltas al Bando de Policía y Buen Gobierno, y nada más.

El robo a comercios, transeúntes y de vehículos, así como el tráfico de indocumentados, se encuentran entre sus principales actividades, mas por su destreza en el uso de armas de fuego pudieran ser reclutados por el crimen organizado.  

En los años 90, muchos de los sicarios del Cártel de los Arellano Félix fueron reclutados de pandillas callejeras del Barrio Logan de San Diego. David Barrón Corona fue su principal líder y en noviembre de 1997 emboscaron al Director Fundador de ZETA, Jesús Blancornelas, quien fue gravemente herido, mientras su escolta Luis Valero, perdió la vida.

A lo largo de la frontera norte, en Ciudad Juárez, se calcula que existen alrededor de 300 pandillas, las cuales son consideradas peligrosas. En la frontera sur, la Mara Salvatrucha ha comenzado a tener presencia, y autoridades locales los vinculan con varios secuestros. No obstante, en Tijuana las autoridades no han confirmado su presencia, y señalan que se trata de simples imitadores.

Pandilleros son imitadores

Detenidos y liberados 36 horas después, cuando no se les encontraron antecedentes penales ni asuntos pendientes con la justicia, un grupo de 21 hombres que dijeron pertenecer a la pandilla del Barrio 18, se encuentran nuevamente en la calle. Después de su detención, la Dirección de Policía y Tránsito Municipal de Tijuana alertó a la ciudadanía sobre la presencia de este grupo en la ciudad.

Y es que tras varias semanas en que comerciantes de la zona conocida como “La Pera” en la colonia Federal, denunciaban la presencia de hombres con características similares a los integrantes de la Mara Salvatrucha, el Departamento de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal logró su detención. Los retuvieron en las celdas de la “Ocho” por 36 horas.

Durante la conferencia de prensa donde los pandilleros fueron presentados, el Comandante de la Policía Municipal, Víctor Zataraín Cedano, destacó la importancia de la detención de los 21 elementos. Pero días después minimizó la situación y señaló que en la ciudad se han detectado algunas pandillas en colonias como El Pípila y Mariano Matamoros, pero ninguna con una organización tal como las que operan en Los Ángeles, California o en la frontera sur de México. Se trata, dijo, de simples imitadores:

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“Aquí tenemos la presencia del Barrio 18, Barrio 13, de algunos imitadores de maras salvatruchas, pero así una banda que esté operando de manera permanente, no la tenemos”.

Pero el peligro es evidente: Estas pandillas están de paso por la ciudad, y durante el tiempo que permanecen, buscan formas de supervivencia. Las encuentran en el robo, el narcomenudeo y el secuestro, ayudándose de su conocimiento en el manejo de armas de fuego.

“Se trata de gente que llega deportada de los Estados Unidos, y que aquí estamos cachando. No hay un control real por parte de las autoridades del vecino país ni de las autoridades federales de México para estar recibiendo a este tipo de personas, por lo regular son ex convictos, personas con antecedentes penales, y nada más nos los avientan y nos aumenta la incidencia en la zona”.

Deportados con antecedentes penales

Diariamente autoridades norteamericanas deportan en promedio de dos a tres mexicanos que cumplieron una condena en Estados Unidos o que cuentan con antecedentes penales en territorio mexicano.

El Delegado Regional del Instituto Nacional de Inmigración, Francisco Javier Nuño, señaló que desde 1997 existe un arreglo de repatriación. Autoridades norteamericanas y mexicanas convinieron avisar con tiempo de la deportación de cualquier persona que haya estado interno en alguna penitenciaria o que haya cometido un delito, con el objeto de corroborar si en México cuentan con antecedentes penales u órdenes de aprehensión.

“Esta información del lado americano deben de dar con tiempo para que a su vez, sean precisamente las autoridades policíacas las que tengan conocimiento. Normalmente entre autoridades policíacas se da mucha información tanto del lado mexicano como del lado americano. Antes de que nos repatríen a una persona, el trabajo se da de manera diaria. Diariamente nos están pasando a personas con antecedentes penales, y la verdad han sido dos o tres casos diarios. El trabajo es constante”, sostuvo.

Mientras tanto, la Procuraduría General de la República (PGR) tiene un agregado en el Consulado Mexicano en San Diego, quien recibe información de todos aquellos individuos que van a ser deportados, principalmente de ex convictos, para revisar si tienen requerimientos por adeudos con la justicia.

“Tenemos casos de gente que es requerida para complementar averiguaciones que se iniciaron hace tiempo, o bien porque es gente que tiene adeudo con la justicia. La PGR ha estado muy pendiente de ello, tanto que hay un agregado que colabora, hay un agregado del CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional)”.

Pero en el caso de quienes una vez deportados, fueron son sorprendidos por elementos policíacos cometiendo algún ilícito, el INM no está facultado para intervenir.

“Cualquier mexicano que no sea requerido por la justicia y que no sea reportado al INM como tal, debemos darle libre tránsito. Los propios acuerdos de repatriación sí establecen horarios para la gente que viene de cárceles, y obviamente es gente que generalmente en Estados Unidos, cumplieron una sentencia pero en México no tiene ningún adeudo”, citó Nuño.

De “pachucos” a “maras”

Primero fueron los “pachuchos” surgidos en la década de los 30 en el Barrio La Chaveña, en Ciudad Juárez, Chihuahua y El Paso, Texas en Segundo Barrio. Para 1960 fueron los “cholos”, 20 años después los Mara Salvatrucha.

“La historia de los vínculos entre grupos juveniles entre ambos lados de la frontera es antiguo, y particularmente con lo que tiene que ver con algunas formas de identidad juvenil que han adquirido una presencia definida desde afuera por la lógica de pandillas”.           

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El Doctor José María Valenzuela Arce, Investigador del Departamento de Estudios Culturales, quien ha publicado varios trabajos sobre el fenómeno de las pandillas en ambos lados de la frontera, hizo un breve recorrido por las diferentes etapas y cambios de este estilo de vida.

“La primera gran formación trasnacional de grupos juveniles que conocemos es el de los ‘pachucos’, lo cual es muy relevante porque no es un fenómeno que terminó, sino que ha habido una importante transmutación que viene desde los ‘pachucos’, ‘cholos’ hasta lo que está ocurriendo con el fenómeno de las Maras, y que he definido como ‘pachomas’”.

En Tijuana, los “pachuchos” tuvieron una presencia peculiar en los años 40, en colonias como la Libertad y Zona Centro, identificándose por su forma de vestir, pantalones bombachos, ajustados a los tobillos y tatuajes, así como por el baile, el swing y el mambo, como una forma de expresión popular juvenil, principalmente. Aunque hubo quienes se involucraron en actividades ilícitas.

“A finales de los años 50, el fenómeno del ‘pachuco’ se va a transformando y comienza dar forma la fenómeno de los ‘cholos’, que emergen de manera clara en los años 60 y 70. En esa transmutación recuperan parte del atuendo, los tatuajes y el lenguaje, pero añade otros elementos”.

Incorporan elementos vinculados con México, desde figuras prehispánicas, héroes y aspectos religiosos, y comienzan a desarrollarlos en murales, plasmando símbolos que dieron origen a rivalidades entre diversas bandas, principalmente en los barrios mexicanos en Estados Unidos.

“El tiro de uno contra uno, en grupo a patadas, con piedras, con cadenas, sino que se articula más el uso de armas de fuego. El cholismo comenzó a fortalecer un campo en algunos sectores juveniles que fueron asociándose con las prácticas delictivas, y sobre todo con redes del narcotráfico”.

Según explica el Doctor Valenzuela Arce, una tercera mutación es la que surge en la década de los 80, con la aparición de la Mara Salvatrucha, que en países centroamericanos se ha convertido en una amenaza para la seguridad nacional. En México, su presencia ha comenzado a verse en la frontera sur, lo que tiene en alerta a las autoridades de ambos lados.

Tatuajes: Sus significados

Además de la vestimenta y el lenguaje adoptados por las pandillas como distintivo, los tatuajes también son empleados como símbolos de identificación. Quienes se han dedicado al estudio de estos fenómenos sociales, indican que estas marcas representan la lealtad entre sus integrantes, el barrio al que pertenecen, además de sus mujeres.

Partiendo de un análisis criminal, los tatuajes pueden significar también el número de personas que han asesinado, las sustancias a las que son adictos, el número de ocasiones que han estado presos y arrepentimiento espiritual, entre otros.

El Psicólogo Miguel Ángel García Alanis,  Coordinador de Atención Ciudadana y Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, explicó que fueron los marineros estadounidenses los primeros en tatuarse, después los militares,  posteriormente los presos, los integrantes de las pandillas y otras organizaciones delictivas, hasta convertirse en una moda entre los jóvenes.

“El tatuaje ya no es solamente símbolo de ex militares, ni de narcotraficantes, tampoco de pandilleros, el tener un tatuaje ya no representa el que una persona pueda estar involucrada en hechos delictivos”.

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En los últimos años, la población juvenil convirtió el tatuaje en un elemento decorativo y comenzaron a marcarse diferentes partes de sus cuerpos, a grado de considerarlo como una forma de expresión artística. Bíceps, talón y parte baja con símbolos asiáticos, son los espacios más populares para marcarse, tratándose simplemente de imitadores de personas a las que les gusta llamar la atención y que se tatúan para “verse bien”.

“El imitador normalmente se pone uno o dos tatuajes que van a ser significativos de algunas características de lo que hace, de lo que ha visto en la calle o en la televisión; demostrando con ello inseguridad, una necesidad insatisfecha, aumento de sensualidad, de exhibicionismo y aumento de erotismo”.

De acuerdo a García Alanis, los imitadores no traen más de tres tatuajes, y cuando una persona se pone más de tres, deja de serlo para convertirse en una persona a la que le gusta el dolor, que ya trae consigo tanto una conducta adictiva como delictiva.

Desde el punto de vista de las pandillas, el primer símbolo significará la clicka o banda a la que pertenecen.

*  Las iniciales MS son para quienes pertenecen a la Mara Salvatrucha

*  El número “13” a quienes forman parte del Barrio 13

*  Quienes portan el número 18 al Barrio 18 (en el caso de las dos últimas, puede ser la suma de varios números que den como resultado el 13 o el 18, según sea el caso).

En base a las detenciones que la Policía Municipal realiza de integrantes de algunas pandillas, la Dirección de Prevención del Delito ha analizado varias de estas inscripciones corporales, encontrándose constantemente con emblemas asociados con la muerte, las adicciones y cultos o rituales satánicos.

Con fotografías y video, mostró a ZETA los cuerpos tatuados de personas detenidas y de otros tantos que se encuentran en el Servicio Médico Forense (SEMEFO).

Marcas como lápidas, o cualquier otra inscripción relacionada con la muerte, significa el número de asesinatos cometidos. Otras figuras como telarañas representan la adicción a alguna sustancia. Una cadena alrededor de la muñeca, contando cada eslabón, es el número de años en prisión o el número de ocasiones que ha estado en la cárcel. O unas manos en forma de oración, que pudiera ser arrepentimiento espiritual.

Las figuras de mujeres con formas voluptuosas y con alguna pose sugestiva, también son muy comunes y pueden simbolizar a su pareja sentimental, su compañera, o algún tipo de agresión sexual de la que fue objeto en prisión. 

Otras insignias con las que se han encontrado, sobre todo en cadáveres, son el pentagrama invertido, que es de pertenencia a una secta satánica.

“Son rasgos de trastorno de personalidad. Hablando desde el punto de vista de un análisis criminal, este tipo de tatuajes representan que quien los porta realiza actos vandálicos”.

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¿Por qué los jóvenes se unen a las pandillas?

La familia empieza a rechazar a los niños, jóvenes o adultos cuando no pueden controlar la situación.
*  El concepto de familia es pobre
*  Elección de amistades
*  Generaciones envueltas en actividades de pandillas
*  Desconectados de la escuela o comunidad
*  Obtener dinero con el tráfico de drogas o un acto delictivo
*  Los jóvenes abandonan su hogar o son expulsados de éste. Es cuando se refugian y empiezan a formar pandillas delictivas

Características de un pandillero

1.- Actitud evasiva y agresiva
2.- Problemas para relacionarse
3.- Vestimenta
4.- Historial de violencia

Fuente: Programa Todos por la Prevención


En 2005 hacia Tijuana
145 mil 326 deportados

Diariamente, el Instituto Nacional de Migración (INM) recibe a personas que son deportadas de los Estados Unidos, por no acreditar su estancia legal en aquel país. Entre ellos, muchos cumplieron una condena en cárceles norteamericanas, mientras que otros cuentan con antecedentes penales u órdenes de aprehensión en territorio mexicano.

En 2005, el INM recibió a 145 mil 326 mexicanos, mismos que fueron recibidos por la Puerta México y Garita de Otay. De enero a octubre de 2006, la cifra ascendió a 134 mil 520. Aunque de estos números no se especifica cuántos tienen asuntos pendientes con la justicia mexicana, se calcula que se reciben entre dos o tres personas con antecedentes penales por día.

Número de repatriados por punto de entrada

2005
- Puerta México: 136 mil 968
- Garita de Otay: 8 mil 358

De enero a octubre de 2006

 Puerta México: 130 mil
- Garita de Otay: 4 mil 520

Fuente: Instituto Nacional de Migración, Delegación Regional en Baja California


¿Qué es la Mara Salvatrucha?

Son pandillas transfronterizas que surgen en la década de los 80 en Los Ángeles, California. Su rival, la Mara 18 o Barrio 18, fue fundada por jóvenes salvadoreños que huían de la guerra. Sus integrantes tienen entre 12 y poco más de 30 años, y se calcula que son entre 234 mil salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, estadounidenses y mexicanos. Algunos estudios rechazan que provengan de hogares desintegrados, muestran que son producto de sociedades fracturadas por la destrucción de formas de vida y convivencia tradicionales. En Estados Unidos, las pandillas Barrio 18, de origen mexicano y Barrio 13, integrada en un principio por salvadoreños, sigue creciendo, alentado por el consumo de drogas y venta de armas. Mientras que en México los especialistas señalan que, como tales, estas pandillas apenas comienzan a surgir.


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