|
|
 |
 |
El Año que viene...
Adela Navarro Bello
Nos acercamos, por mucho, al que pudiera ser el año más terrible para la democracia bajacaliforniana. Al año que también puede ser el determinante en la coronación del crimen organizado como líder en un estado donde la inseguridad es una realidad que se dejó de vivir hace muchos, muchos años.
Los dos personajes más deplorables de 2006, serán en 2007, artífices de lo que puede ser la ruina para muchos ciudadanos honestos, trabajadores y exitosos que tendrían que emigrar.
No se puede hablar de personajes desagradables del año sin mencionar a los dos más fuertes competidores por tan catastrófico nombramiento:
Jorge Hank Rhon, Alcalde todavía de Tijuana, y Antonio Martínez Luna, Procurador aún en el estado.
Los dos, cada quien en su cancha no han hecho otra cosa que abonar, de manera sistematizada y terrible a la inseguridad en Baja California, particularmente a Tijuana.
Uno pasará a la historia por ser el peor alcalde que los tijuanenses jamás hayan conocido, el otro, por ser el primer procurador en 18 años en completar los seis años de un gobierno, y además tener el mérito de haberlo hecho sin ofrecer resultado alguno.
En 2007, se jugarán las elecciones más importantes para los bajacalifornianos. Se renovará el cargo de Gobernador, las cinco Presidencias Municipales y los 25 escaños en el Congreso local. Lamentablemente las condiciones no son las más óptimas.
Con un personaje tan oscuro como nefasto como Hank Rhon a la cabeza del que fuera el partido número uno de México, el PRI, el deseo de cambio y progreso para los tricolores tiene precio. El apoyo al que llaman "el ingeniero" por sobre todas las cosas. Si alguien desea tener futuro en este partido debe estar del lado de Hank o no pasa nada. Así, secuestrado por un solo hombre y nadie más, el PRI dará la batalla, con pocas ventajas a su favor, al partido que ha gobernado Baja California, con altibajos, desde 1989.
A este escenario de gangsterismo en la política, habría que sumarle, en detrimento de la democracia, los intereses tricolores que se han arraigado en el Tribunal Estatal Electoral y el Consejo Estatal Electoral. Personajes que han sido vistos en reuniones con el Alcalde y sus abogados, otros que han presumido de haber "negociado" el voto en 2004, se aferraron a sus cargos, y de manera ventajosa sacan provecho de las lagunas de la Ley para seguir sirviendo al mejor postor.
Con este escenario, y un Partido Acción Nacional dividido de origen, la democracia, la transparencia electoral que nos significó en el pasado, a grado de ser el único estado con credencial estatal para votar, podría empezar a dar pasos hacia atrás.
Saber si los bajacalifornianos todos, votarán por una persona que en Tijuana no ha hecho más que fiestas, es algo que se determinará el 24 de junio. Después quizá, de la campaña más sucia de que se tenga cuenta (dados los personajes, no hay de otra). Por eso será importante, ahora sí y de una vez por todas, el razonamiento del voto, la conciencia electoral y sobre todo, la dignidad ciudadana.
Por otro lado, el escenario para la inseguridad en 2007, no podría tener tan pobres augurios. Aún cuando vendrá el Ejército, la Policía Federal y la Marina a tomar control momentáneo de la situación (como lo anunciamos en ZETA hace siete días), nada cambiará si la cabeza de la procuración de justicia en el estado sigue siendo Antonio Martínez Luna.
Por alguna razón que sólo el Gobernador conoce, ha mantenido a este abogado, empresario, en el cargo más delicado en esta época de inseguridad. En la Procuraduría de Martínez Luna, las mafias locales han encontrado no sólo asilo legal, sino impunidad para la comisión de sus actividades ilícitas que sólo han traído secuestros, ejecuciones, asesinatos, muerte. Drogas.
La fuga económica, debido a que el empresariado ha debido migrar para salvaguardar su seguridad física y la de su familia, incrementó de manera increíble en los últimos cinco años. Justo desde la llegada de Martínez Luna a la Procuraduría.
Las autoridades militares que encabezan la región en la que se encuentra Baja California, fueron puntuales a su llegada: El primer paso para terminar con la inseguridad, es cambiar los mandos estatales en aras de terminar con acuerdos, negociaciones ilícitas y complicidades con la mafia.
Tal cosa no ha sucedido, cosa contraria, el crimen, las muertes de policías, el paso de droga, el tráfico de la misma y el ajuste de cuentas continúan como nunca antes.
Decir que el Gobernador es cómplice por no actuar en la Procuraduría, sería tan delicado como peligroso, pero la actitud de él como cabeza de un gobierno que tiene como obligación proveer seguridad a sus gobernados, es no sólo decepcionante, acaso más dañina para la población en general.
Ganar la elección estatal en 2007, significará para el mandatario estatal, apostarle a la solución de la inseguridad y el narcotráfico en Baja California, y para ello, tendrá que enfrentarse a los dos personajes más deplorables de 2006: Jorge Hank y Antonio Martínez Luna. A uno, le deberá ganar en las urnas, al otro, definitivamente, lo tiene que correr.
No hay de otra. O el 2007, el Año que viene, podría ser el peor de los últimos.
¿No?
|
 |
|
 |