Próximo objetivo: El Óscar
Existen grandes expectativas para Alejandro González Iñárritu, luego de llevarse la presea como Mejor Director en los Globos de Oro, por “Babel”.
Gabriela Olivares Torres
A estas alturas la noticia ya no es noticia. Pero sin duda, la trascendencia de “Babel” crecerá con el extraordinario resultado que obtuvo en la sexagésima cuarta entrega de los Globos de Oro, suceso con el que Alejandro González Iñárritu terminó de escribir el capítulo en la historia del cine que comenzó hace seis años, a raíz del estreno de “Amores Perros”.
En estos momentos, México celebra y cruza los dedos para ver la suerte que la cinta correrá ante el Óscar, cuyas nominaciones serán anunciadas a primera hora del día 23 de este frío mes de enero.
Seguramente las expectativas aumentarán aún más rumbo a la ceremonia de premiación de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, misma que se realizará el 23 de febrero desde el Teatro Kodak, en Los Ángeles.
Ahí se sabrá si “Babel” termina de coronarse en su año de estreno. Y sus posibilidades son bastantes, considerando que las propuestas de realizadores norteamericanos y europeos no fueron tan sólidas.
Por un lado se tiene “The Departed”, una buena propuesta de Martin Scorsese, sin embargo, cuántas veces se han contado situaciones de corrupción policiaca en cine. Tan sólo basta recordar “Sérpico” y “The French Connection”, como dos de los grandes ejemplos en este sentido.
Luego está el musical “Dreamgirls”, también una cinta lograda, pero alrededor de un lugar común con el referente inmediato de “Chicago”; “The Queen”, que llama la atención por el manejo inteligente del director Stephen Frears en torno a la Reina Isabel en tiempos de la muerte de la Princesa Diana y cuenta con la brillante actuación de Helen Mirren para superar la meta.
También está la comedia independiente “Little Miss Sunshine”, que trata de una niña en el seno de una familia amorosa, no obstante disfuncional; “Little Children”, melodrama sobre las oscuras cadenas que los miembros de una comunidad pequeña pueden establecer cuando intimidan; “Notes on a Scandal”, sobre el sórdido triángulo amoroso entre dos maestras, una joven y una veterana del oficio, y un estudiante de preparatoria.
Es decir, ninguna de las cintas arriba mencionadas tiene la capacidad ni el atrevimiento de “Babel” para ver el mundo en su totalidad, globalizado, distanciado, deshumanizado.
Uno de los grandes atributos de este largometraje es, precisamente, que no se parece a ningún otro y, cuando eso se da, lo que se tiene es un clásico.
La distorsión de la realidad que la película plantea es, además, convincente, pues a cada momento vemos en los noticiarios cómo la irresponsabilidad desencadena tragedias en México, de qué manera los midiorientales, todos, son considerados terroristas -más aún si son musulmanes- en aras de la seguridad nacional estadounidense, a qué grado los americanos quieren turistear en medio de la pobreza, pero siempre la ven de lejecitos; hasta dónde los japoneses han dejado de vivir en medio de un desarrollo tecnológico incomparable que, irónicamente, necesitan para sopesar la carencia de recursos naturales de su país. Y luego todo se conecta, como un rompecabezas diseñado no se sabe por qué ni para qué.
“Babel” implica mucho, dice aún más, desafía al espectador y -le guste o no- lo invita a pensar.
Entonces vemos la forma en que esta falta de entendimiento entre las culturas que cohabitan el planeta -a menudo en un mismo país- llega a ser caótica.
De la pantalla chica y en esa misma noche, se dio una situación muy lamentable en este tenor. La víctima fue la hondureña América Ferrara, que después de llevarse el trofeo de Mejor Actriz por su estupendo trabajo en la serie televisiva “Ugly Betty” -adaptación del rotundo éxito colombiano “Betty la Fea”, coproducida por la mexicana Salma Hayek para la cadena ABC- primero fue ignorada por la reportera de la NBC, quien al cabo de varios minutos a cuadro, decidió abordarla con la siguiente pregunta: “¿Qué dirán ahora todos los que opinaron que tú no eras la indicada para representar este rol protagónico?”
Desconcertada, Ferrera respondió que no tenía conocimiento del tema. La reportera groseramente insistió. Entonces la artista dio las gracias a todos aquellos que se dieron cuenta de que ella era lo suficientemente fea para interpretar a “Betty”.
Sin embargo, fue el propio Alejandro González Iñárritu quien dio el “babelazo” de la noche cuando, al subir al escenario para recibir el Globo de Oro a la Mejor Película, volteó a ver a Arnold “El Governator” Schwarzenegger y le aclaró que él sí tenía sus papeles en regla, “se lo juro Gobernador, lo juro”. El Poder Ejecutivo de California ni mueca hizo, ante la mofa del cineasta mexicano.
Después, el realizador del heroico “Babel” agradeció a sus colaboradores que se sumaron a este esfuerzo durante un año para recorrer tres continentes y lograr el filme. Y para finalizar, reconoció la labor de sus colegas y paisanos Alfonso Cuarón al lado de Guillermo del Toro. Cómo no lo iba a hacer, si pensándolo bien, entre esta lluvia de reconocimientos la propuesta de González Iñárritu sólo tiene un verdadero rival: “El Laberinto del Fauno”.
A ver qué más ocurre en el destino de ambas obras de arte que, desde este momento, han hecho una importante contribución al desarrollo del cine más allá del idioma, la cultura, la falta de industria en México y hasta la crítica insensible de nuestro país que, junto con una buena porción de espectadores, no entendió la lección que “Babel” brillantemente planteó a todos por igual, sin distinción de credo, circunstancia social, nacionalidad o barrera idiomática.
La carrera de un destacado director
Alejandro González Iñárritu nació en el Distrito Federal un 15 de agosto de 1963. En 1986 comenzó a trabajar como DJ en la radiodifusora WFM (96.9 FM) y, dos años más tarde, empezó a componer música para cine. En 1989 participó en la banda sonora de “Garra de Tigre”.
Dos de sus maestros pilares fueron el director teatral Ludwik Margules y Judith Weston, con quien trabajó durante una visita a Los Ángeles, California.
En 1990 trabajó en el departamento de producción de Televisa, para dejar la empresa un año más tarde y fundar Zeta Films al lado de Martín Hernández. Ahí fue cuando desarrolló varios comerciales, algunos cortometrajes y programas televisivos.
“Detrás del Dinero” fue el título de su primer mediometraje y contó con la participación especial de Miguel Bosé.
Por otro lado andaba el escritor Guillermo Arriaga, quien ya había demostrado su destacada creatividad con la novela “Un Dulce Olor a Muerte”, posteriormente adaptada a la pantalla grande.
En 1999, Arriaga e Iñárritu sumaron sus talentos para lograr “Amores Perros”, cinta que, al ser nominada, representó a México dentro de la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera. Asimismo, este largometraje prácticamente se robó la Semana de la Crítica del Festival de Cannes.
De ahí todo ha sido ascenso: la filmación de “21 Gramos” con el apoyo de Universal Studios y un elenco multinominado al Óscar, que incluyó a Benicio del Toro, Naomi Watts y Sean Penn.
Ahora, González Iñárritu -con el guionismo de Arriaga- ha terminado la trilogía que inició gracias a “Amores Perros”. La conclusión precisamente es “Babel”, estrenada en el pasado Festival de Cannes y a raíz de la cual el mexicano se llevó el trofeo de Mejor Director.
En aquel momento, al recibir el premio de manos de Tim Burton y Marion Cotillard, González Iñárritu expresó: “Esto es un sueño inconcebible”.
Con el triunfo de “Babel” en los Globos de Oro, se sabe que el sueño no sólo fue posible, sino que además, apenas empieza para este brillante director y para otros que, como él, hacen un excelente cine mexicano, a pesar de México. (Gabriela Olivares Torres/ZETA)
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