Descaro
Lo que ha estado sucediendo últimamente en Baja California en el marco de las próximas elecciones, es sin duda un descaro en la forma de conducirse de aquellos que buscan que sus nombres aparezcan en las boletas electorales.
Ruedas de prensa, foros, reuniones con asociaciones o grupos de la sociedad civil, y hasta consejos políticos, sirven para la promoción personal y no les importa dejar por horas sus quehaceres y responsabilidades, aun tratándose de la función pública.
Encabezados por el alcalde de Tijuana, muchos funcionarios que ostentan una cartera importante dentro de la esfera gubernamental, abandonaron sus oficinas en Palacio Municipal para asistir a la reunión del Consejo Político del PRI, sólo para atestiguar la declaratoria en la que se eligió al Edil como su candidato a la gubernatura del Estado.
Aún sin ser consejeros, los funcionarios se fueron con todo y colaboradores al recinto donde se ungió al candidato, permaneciendo un par de horas y sin regresar a sus funciones en las oficinas de gobierno.
Prácticamente ese día la ciudad se quedó sin gobierno.
Allí estaba el Presidente Municipal, el secretario del Ayuntamiento, el Síndico Procurador, los Regidores del PRI por supuesto, Secretarios del Gabinete, y funcionarios de menor rango. Hasta los líderes de los burócratas y otros sindicatos de trabajadores se dieron su tiempo para estar presentes.
Corporativismo puro.
Cachados por los reporteros de prensa, radio y televisión, hubo respuesta que no convenció ni al más cándido de los televidentes, radioescuchas o lectores de los medios impresos. El permiso a cambio de un día de descuento en las percepciones de los funcionarios, es lo que menos le importa a ellos y a los ciudadanos.
Tampoco las ínfimas sanciones a las que pudieron incurrir por haber abandonado sus labores en horas de trabajo, es algo que inquiete a estos funcionarios y empleados de gobierno, si finalmente lo que querían era estar allí.
En consecuencia a este desdén tan socorrido por aquellos que buscan acaparar los reflectores a costa de los que sea, se encuentran en medio, los ciudadanos que sin deberla, fueron afectados al no encontrarlos en sus oficinas si es que fueron requeridos ese día para algún trámite o firma.
Es tiempo que los partidos y gobiernos modifiquen sus esquemas de organización y trabajo para que no sigan ocurriendo este tipo anomalías, que en nada abonan al buen funcionamiento y relación entre ambas organizaciones.
También estas acciones que se pensaban ya superadas y olvidadas como parte del viejo sistema gubernamental, parecen haber regresado con nuevos bríos. Al menos eso es lo demostraron los priístas.
|