Resurge la Casa de la Tía Tina
El centro cultural alternativo de Mexicali inaugurará en marzo su Museo de Arte Popular, proyecto que se vio beneficiado por el PACMYC.
Enrique Mendoza Hernández
El auge que ha tenido el arte bajacaliforniano en sus distintas disciplinas, ha sido en gran parte por el surgimiento de infraestructura cultural no oficial, es decir, por la proliferación de los centros culturales independientes.
Al menos en Tijuana, si de arte se pretende discurrir, entonces también son referencia obligada espacios alternativos como El Lugar del Nopal, La Casa de la 9, La Escala, Las Tablas y La Casa de Los Sueños, por mencionar algunos; o las galerías H&H, Art 256, o La Caja.
En cambio, si bien en la capital bajacaliforniana existen recintos gubernamentales (por ejemplo, el CEART, la Galería de la UABC, Crea Cultura, Casa de la Cultura de Mexicali), realmente Mexicali se encuentra rezagada en cuanto a la presencia de infraestructura cultural diferente a la del Estado. Sin embargo, por lo menos existen dos iniciativas: El Centro Cultural Nana Chela, AC y el conocido en tierras cachanillas, como La Casa de la Tía Tina.
Precisamente este último recinto alternativo durante dos años y medio, ha sido protagonista de distintos eventos musicales y culturales que conocen algunos cachanillas implicados.
Por el momento, La Casa de la Tía Tina busca consolidarse como tal a través de la rehabilitación, preservación y reutilización de uno de sus subespacios, mismo que sus propulsores titulan Museo Popular Tía Tina, el cual, argumentan, “estará encaminado al archivo, colección y exhibición de productos histórico-culturales, propios de la comunidad mexicalense”. Todo gracias a que quienes encabezan La Casa de la Tía Tina han hecho efectivo el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC) al recibir apoyo financiero para tal iniciativa.
Haciendo memoria
Fue un 12 de agosto de 2004 cuando, de la mano del músico Gilberto Monrreal y el artista plástico Ismael Castro, La Casa de la Tía Tina abrió sus puertas en Calle Bravo, entre Lerdo y López Mateos, en la Zona Centro, de la Capital del Estado.
La intención de la apertura de tal proyecto fue erigirse como una plataforma alternativa regional para la divulgación y desarrollo del arte contemporáneo y de distintas actividades culturales en la localidad, como la música.
Realmente se trata de una antigua residencia, ubicada precisamente en el primer cuadro de la ciudad de Mexicali, Baja California, convertida en otra opción para exhibiciones y eventos culturales.
La parte posterior del terreno funge como galería para el montaje de un escenario de usos múltiples. En el centro se encuentra una casa abandonada con “características históricas que obligan a preservarla, ya que funciona como pieza y eje central de significación del espacio”, explican sus coordinadores.
“Exposiciones colectivas e individuales, trabajos comisionados, encuentros e intercambios con artistas de otras localidades, convocatorias para exposiciones monotemáticas, conciertos musicales, presentaciones teatrales, conferencias, festivales de cine y video, proyectos de arte-intervención, performance y trabajos de arte instalación, todas estas actividades han sido desarrolladas desde que el espacio y el grupo colectivo se formó”, destacan.
“La comunidad en general ha demostrado una enorme respuesta, de aceptación y de intercambio de ideas para la futura evolución del proyecto, así como para acoger proyectos e iniciativas de mayor envergadura, tales como los proyectos de intercambios artísticos con otras entidades y ciudades de la región, en ambos lados de la frontera”.
Cabe mencionar que en 2004, el proyecto recibió la suma de 30 mil pesos por parte del PACMYC para acondicionar las habitaciones de la parte posterior de la casa para convertirlas en galería, misma que hasta la fecha ha servido para exposiciones y eventos culturales.
“Hemos mostrado responsabilidad en el manejo de los recursos, se ha cumplido en tiempo y forma en todo lo que exige el programa”, expresa Gilberto Monrreal.
En 2006, el proyecto otra vez se vio beneficiado por el PACMYC.
“Consideramos de suma importancia el apoyo de PACMYC para el logro de la segunda etapa del desarrollo de esta plataforma cultural, dirigida específicamente en este caso a la preservación y reutilización de La Casa Central de la Tía Tina para convertirla en Museo Alternativo Popular, con la intención de reforzar el concepto regional y, por otro lado, el establecer una conexión con el pasado en las nuevas generaciones”.
El objetivo: tener un museo
Después de dos años y medio de fungir como sede de distintos eventos culturales, desde exposiciones individuales y colectivas hasta las imprescindibles “tocadas”, La Casa de la Tía Tina ejercerá 30 mil pesos directos del PACMYC.
Para recibir tal beneficio, quienes se encuentran al frente del espacio (Gilberto Monrreal Covarrubias, músico; Ismael Castro García, artista plástico; Benjamín Olea Flores, arquitecto; y Alejandro Espinoza Galindo, profesor de Historia), presentaron a la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas del CONACULTA, a través del ICBC, el proyecto
intitulado Preservación y Reutilización de La Casa de la Tía Tina como Museo Alternativo de Arte Popular.
De acuerdo con la propuesta escrita entregada a ZETA por los coordinadores de La Casa…, el tema cultural que se pretende abordar es el de la identidad regional a través de la preservación y reutilización de este símbolo-edificio, convertirlo en un museo para divulgar los valores históricos de la región, enriquecer la vida a este patio y crear un recinto que pueda acoger aquellos productos que forman parte de la cultura popular de Mexicali.
El proyecto pretende desarrollar tres objetivos básicos que tienen que ver, primero, con consolidar La Casa de la Tía Tina como espacio cultural independiente en la región, encaminado al apoyo y difusión de propuestas artístico-culturales de la localidad, intercambio con organizaciones y grupos independientes de otras localidades; segundo, preservar y reutilizar la casa central del espacio con la finalidad de convertirla en un museo especializado en la colección y exhibición de productos que forman parte de la cultura popular mexicalense.
El propósito final es diseñar y crear el Museo Popular Tía Tina.
De acuerdo con Gilberto Monrreal, el mencionado recinto estará dividido en tres secciones: Terraza, comedor y estancia.
La terraza servirá como recepción, vestíbulo y centro de información para los visitantes, donde puedan ver y adquirir souvenirs, productos de divulgación que sean propios del museo, así como información sobre eventos futuros, inherente a la función de la casa. También funcionará como cabina o deck de control de audio para los djs o para control de las “tocadas” que se acostumbra realizar en el patio.
La cocina tendrá por objetivo ser un espacio acondicionado con elementos propios de una cocina mexicalense, en el cual se concentrarán exposiciones que el museo vaya produciendo. Se lee en el proyecto descriptivo que los muros funcionarán como galería con fotos, objetos y personajes alusivos a épocas del pasado histórico de Mexicali.
El tercer acondicionamiento, intitulado la estancia, consistirá en la recreación precisamente de una estancia-garage, misma que fungirá como una interpretación pop de una estancia mexicalense donde, a manera de un diorama, aparecerá el conocido músico popular apodado “El Waka”, personaje que vivió en esta casa. Los visitantes podrán sentarse con él y disfrutar la estancia.
“El beneficio directo pertenece al municipio de Mexicali, principalmente la que desarrolla constantemente su dinámica cultural, y que con el establecimiento de estas iniciativas de espacio, se perpetuarían las iniciativas de preservación, difusión y reforzamiento de aquellos elementos que forman parte integral de nuestra cultura, ya que la creación de un museo de esta naturaleza, genera posibilidades de intercambio, realimentación y revaloración de nuestra comunidad y nuestra historia.
“Asimismo, la población cautiva a la que se aspira convocar, a través de las actividades realizadas en el espacio se concentra en jóvenes y adultos, miembros de la comunidad en general que tienen inquietud por encontrar espacios de actividades culturales que se añadan a la industria cultural local”, reza la justificación del proyecto.
Por el momento, durante febrero y marzo se llevarán a cabo los trabajos pertinentes, tales como desmontes y limpieza, impermeabilización, colocación de extinguidores, acondicionamiento de pisos, instalación eléctrica, rehabilitación y recubrimiento de estructura, muros y cancelería.
Por último, se promete que esta segunda ocasión en que el proyecto recibe apoyo monetario, no será un fraude, tomando en cuenta que en una primera vez se ejercieron correctamente los recursos:
“Yo creo que lo que les llamó la atención (a quines decidieron apoyar nuevamente al espacio), es que se haya llevado a cabo el proyecto sin haber sido defraudados”, asegura Gilberto Monrreal.
“La aplicación de los recursos la simplificamos en tres meses. (Es decir) Tenemos tres meses para concluir la obra”, aseguró el Contador Público y músico Gilberto Monrreal.
Dado a que es la segunda vez que el proyecto se ha visto favorecido, habrá que estar muy pendientes en marzo y ser testigos de los resultados positivos... o negativos.
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