Desfasado
Esta semana inició formalmente el proceso electoral para renovar los poderes ejecutivo y legislativo, y las cinco alcaldías bajacalifornianas.
Con el registro de los representantes de partido ante el Consejo Estatal Electoral, la contienda comenzó ya desde la mesa de este órgano encargado de organizar la elección del 5 de agosto próximo, pero inicia desfasado cuando la mayoría de los aspirantes a un cargo de elección, llevan un buen tramo recorrido de su carrera hacia el codiciado objetivo.
Ese desfase tiene un origen; la ausencia de un árbitro que esté por encima de cualquier vínculo político con los aspirantes que privilegie el cumplimiento de las leyes electorales, y los contendientes que abusando de este vacío, han estado haciendo proselitismo puro, disfrazado de campañas institucionales, argumentando la obligación de tener informada a la sociedad.
Por un lado está el alcalde de Tijuana, que valiéndose de su cargo, mantiene una agresiva y estratégica campaña publicitaria por medios masivos y alternativos de comunicación.
Su desmedida ambición lo llevó a comprar tiempo y espacios en la programación habitual de los canales de televisión y estaciones de radio de ciudades donde no gobierna.
Los mexicalenses y ensenadenses, todavía se preguntan qué hace el presidente municipal de Tijuana atiborrándolos de mensajes cuando están escuchando su estación preferida, o plácidamente sentados frente a su televisor sintonizan el canal de su predilección. Residentes de los municipios de Tecate y Playas de Rosarito comparten la misma interrogante.
Pero además de salirse territorialmente de su jurisdicción, ahora se promociona como el alcalde que más obra ha hecho. En un cerrar y abrir de ojos borró del mapa los alcances a sus tres antecesores en su conjunto.
Falsamente se presenta como el gobernante aquel que cumple lo que promete, y se olvida que protestó ante los tijuanenses que lo eligieron, administrar la ciudad por los tres años que comprende, desde su creación en 1954, en Ayuntamiento de Tijuana.
La incongruencia con lo que promete y hace, se refleja claramente en sus spots publicitarios, en los que sin rubor alguno, les dice a los tijuanenses que pedirá licencia como alcalde para convertirse en gobernador del Estado.
Aprovecha para darle una repasada a las autoridades estatales y los acusa de ser un gobierno ineficaz ante los problemas de la ciudadanía. Por eso dice, quiere ser un gobernador que solucione lo que no puede el actual.
Pero qué se puede esperar de un empresario que siendo candidato a la presidencia municipal, se comprometió a sacar a la delincuencia común de las calles, y convertir a Tijuana en una ciudad parecida a la vecina San Diego. O de alguien que las leyes como la que le impide separarse del cargo para buscar otro, simplemente las haga a un lado.
Los panistas también tienen lo suyo. Mensajes por televisión, grandes espectaculares, inserciones en periódicos y programas de radio. En teoría buscan los votos hacia el interior de su partido, pero en la práctica la estrategia va encaminada a posicionarse entre el electorado con vista la elección del 5 de agosto, cuando todavía faltan tres meses para que inicien las campañas.
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