Adela Navarro Bello
Fuego amigo
Al Presidente Felipe Calderón Hinojosa, no le afectan los partidos políticos ajenos al propio. Tampoco la oposición desembocada que se le instaló en un área de la Ciudad de México. Vaya, ni la palabrería de Hugo Chávez, el protagónico Presidente de Venezuela, le hace daño al mexicano.
Nada de fuera le afecta tanto como lo que sucede en su partido el de Acción Nacional.
Ahora sí que los ataques y señalamientos que más llaman la atención son los que le llegan al Presidente desde cañones albiazules. El llamado fuego amigo.
Primero, el dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, inició una inusitada promoción del ex Presidente Vicente Fox Quesada, para hablar en el foro que se le pusiera a la mano.
Rompió Espino, la regla no escrita de la cordialidad política y la lealtad hacia el nuevo presidente por encima de los intereses del ex mandatario, quien quiera que éste sea. Apagado el fuego de la promoción política de Fox, el mandamás nacional del PAN, en España, contradijo las declaraciones pacifistas y neutrales del Presidente Fox cuando atacó al gobierno español.
Otra vez reculó. Que lo interpretaron mal, dijo en su defensa este verdadero hijo desobediente.
Finalmente el distanciamiento entre Presidente de Partido y Presidente de la Nación es evidente. En medio, Fox atiende una conferencia en la capital de los Estados Unidos, y declara que perdió el juicio de desafuero contra Andrés Manuel López Obrador, pero que ganó cuando “su candidato” Felipe Calderón le ganó en las urnas.
Ya en el pasado inmediato se había polemizado con la actitud de Fox como Presidente de México y el papel que pudo tener a favor del candidato del PAN. Ninguna confirmación de esa sospecha como las propias palabras del ex Presidente.
El más afectado con tales declaraciones, es obviamente Felipe Calderón, quien cada vez que insiste en legitimarse en el poder con hechos contundentes, se encuentra con una desgraciada declaración de Espino o de Fox.
Como si fuera una campaña contra la Presidencia de la República que los ignora olímpicamente, estos dos hombres representantes del pasado panista, se niegan a morir en el ostracismo presidencial. Y evidentemente a diferencia del PRI del pasado también, las cosas no están para que Calderón tome represalias.
Mandar a Fox al punto más lejos de la República Mexicana o desbancar de la dirigencia del PAN a Manuel Espino, sería tan delicado como desafortunado para la democracia y el funcionamiento del sistema político mexicano.
Quizás ahí radica la valentía o la testarudez de Fox y Espino, para insistir en denostar la figura presidencial de Felipe Calderón. Saben que el Presidente no puede reaccionar como su vengativo corazón quiera, sino anteponiendo la civilidad y la política.
El fuego amigo está a todo lo que da.
Hace unas semanas, el jefe de la oficina de la Presidencia, Juan Camilo Mouriño, explicó a ZETA que el Presidente Felipe Calderón vendría a Baja California antes que iniciara la campaña electoral 2007. O sea, antes del 24 de mayo próximo.
El Gobernador Eugenio Elorduy dijo después, que en efecto, entre febrero y marzo llegaba el mandatario por primera vez a Baja California. Pero apenas habían pasado unos días de tales anuncios, cuando un organismo norteamericano, presidido por quien fue Embajador de los Estados Unidos en México durante parte del gobierno de Vicente Fox, anuncia que invitará, para reconocer, al ex Presidente Fox a San Diego.
La fecha, justo el 25 de abril. Un mes exactamente antes que inicie la campaña electoral de este lado de la frontera. Coincidencia, pues está difícil. Alevosía, quién sabe. Lo que sí, es que el ex Presidente Fox y el dirigente del PAN, andan más vivos que nunca y desatados haciendo cosas buenas que parecen malas.
Como eso del fuego amigo.
Y lo que son las cosas, Calderón podría haber pensado que Andrés Manuel López Obrador sería su peor enemigo. Cuando de hecho, el clima hostil lo tiene en su casa. En el PAN.
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