El reinado del tigre
La vuelta a la actividad del afamado deportista era un evento esperado por muchos, sobre todo por la comunidad de golf, ya que haría su presentación de 2007 en el campo de Torrey Pines. Para no variar, mostró su magia y ganó por tercera ocasión consecutiva el Buick Invitational.
Arturo Durán Hernández
Tras haber sufrido la muerte de su padre el año pasado y conquistar varios torneos más en su ya rico historial, los cuales le permitieron obtener una racha de seis torneos ganados dentro de la asociación de Golfistas Profesionales (PGA, por sus siglas en inglés), Eldrick “Tiger” Woods se recuperó de la tragedia ganando; y además recibió a su primogénito con un bien merecido descanso.
La vuelta a la actividad del afamado deportista era un evento esperado por muchos, sobre todo por la comunidad de golf de San Diego, ya que el fuera de serie haría su presentación en 2007, nada más y nada menos que en el Buick Invitational celebrado en el campo de Torrey Pines.
Las instalaciones lucieron sus mejores galas para recibir a lo mejor del Golf mundial. El evento reunió a la gran mayoría de las estrellas del PGA Tour, quienes sintieron el calor de los miles de asistentes que se dieron cita para ver a su ídolo.
Propios y extraños se acercaron al Hilton, sobra decir que todos iban a ver a Woods, sus mismos compañeros no pierden la oportunidad para verlo jugar y aquellos que tienen la suerte de salir en su grupo, aprovechan para estudiarlo mejor y por qué no, aprenderle algo a la consumante leyenda.
Durante cuatro días, el “Tigre” deleitó con su clase y estilo a La Jolla, California, aunque el arranque no fue el que esperaba, ya que el oriundo de Florida batalló en los primeros días de la competencia.
El certamen, que se divide en cuatro jornadas y que al final de las primeras dos rondas, deja en 70 a su número de participantes, no fue problema para “Tiger”, quien seguido a granel por las masas, mantuvo su golpeo entre los primeros cuatro sitios.
Posición en la cual inició el domingo pasado, con la misión y obligación de jugar con una gran pegada y exactitud todos y cada uno de los hoyos, para así mantenerse cerca de los sorpresivos líderes, presionándoles con la inminente posibilidad de irse por arriba de ellos y la espectacularidad de su juego.
La jornada del domingo arrancó a las ocho y media de la mañana, con la salida de los dos primeros grupos, uno en el primer tee y otro en el décimo, todos dentro de la pista sur.
Pero la atención de los reflectores y público estaban dirigidos a otra hora, ya que a las diez con veinte minutos, el campeón histórico de la competencia sandieguina haría su presentación.
Vestido con pantalón, suéter y gorra negra, asomando solamente el cuello rojo de su camisa, atuendo característico que suele utilizar cuando juega por estas latitudes, Woods se hizo presente en el césped californiano, dando sus primeros pasos sobre un campo en el nuevo año.
Un certero golpe que se clavó a la izquierda fue el inicial en un sendero que tenía como destino un lugar privilegiado en la historia del deporte élite.
Pero el camino no fue fácil, ya que a pesar de los espectaculares paisajes que regalan los hoyos del campo en Torrey Pines, que a su vez son dibujados por los árboles y el verde que inundan la vista, cortados solamente a la distancia por el azul del mar y el cielo, los primeros golpes se le complicaron en un par de ocasiones al experimentado golfista.
Confirmando así lo que comentó previo al evento, acerca de la complicación que tienen los campos debido a su retadora geografía.
El viento no paró de soplar fuerte durante el transcurso de la mañana, y mientras que a algunos les ayudó a corregir un poco el curso de sus tiros, a otros los enviaba fuera de los límites marcados para cada hoyo, convirtiendo a los aficionados en fugitivos al grito de “cuidado arriba”.
Los líderes que arrancaron como tal, sufrieron la presión de tener que mantenerse en la cima; tanto Andrew Buckle como Brandt Snedeker, quienes cambiaban la posesión del liderato en los primeros golpes, sucumbieron ante la responsabilidad de seguir adelante y no pudieron cerrar con broche de oro el excelente desempeño que tuvieron en las primeras tres rondas.
La expectación no era para menos. Instalados entre los hoyos 5 y 11, la actuación del favorito fue creciendo. Gracias a los errores cometidos por los antes mencionados, que los forzó a dar más golpes de lo presupuestado, el juego del “Tigre” voló y en el noveno escollo consiguió una espectacular “águila” bajo par cinco, para darle la vuelta a la tabla de líderes y hacer válidas las predicciones que lo aseguraban favorito.
Al terminar el noveno hoyo, Woods se encontraba cuatro bajo par, y tres debajo del que a la postre resultó su más cercano perseguidor. Charles Howell III, ubicado en el grupo dos, mismo que “Tiger”, logró mantenerse siempre cerca con un gran juego. Lamentablemente para su causa, como él mismo dijo, cometió dos bogey en el primer y onceavo tee, es decir, un golpe más de lo esperado, por lo cual fueron dos tiros extra que a la postre resultaron definitivos.
La gente lo sabía y se lo hacía saber al flamante defensor del título. Con el apoyo de todos los asistentes, el golfista avanzaba a paso firme por los hoyos, realizando lo justo y sin alarde alguno.
En la treceava parada, alcanzó a restar otro golpe, para dejar en menos cinco su ventaja del día y en menos catorce del par total. Howell no se rendía, pero a pesar de su esfuerzo, seguía dos golpes arriba del que resultaría tricampeón del Buick Invitational.
Con cinco hoyos por jugarse, el prodigio lucía más concentrado, para muchos su actuar rayaba en lo descortés porque casi no saludaba a la gente, pero al tener en juego un título tan importante para él, la seriedad que mostraba en su semblante era más que comprensible.
Aunado a esto, la peligrosidad y el excelente juego que estaba realizando su gran amigo Charles, eran motivo de presión para el afamado atleta, quien sin embargo, nunca cejó en sus intenciones por hacerse nuevamente del campeonato.
Pero el gusto le duró poco, ya que en el hoyo quince, Howell recortó distancias y tirando uno menos que Woods, dejó en un solo tiro la diferencia que lo mantenía como líder.
A tres del final, la presión se acrecentaba y el reto de conseguir su quinto título se veía reflejado en su expresión. Si bien no denotaba preocupación, la seriedad en su mirada y la forma en que tiraba los últimos golpes dejaban en claro que ya no era sólo un juego.
La atención de todos se centraba en este grupo, Charles y Tiger, quienes han declarado ser grandes amigos. Tenían sobre sus hombros la responsabilidad de definir el torneo. A pesar de la tensión que se podría pensar habría entre ellos, ambos se mostraban tranquilos al dialogar entre tiro y tiro.
Atrás quedaban los Snedeker y los Buckles, a tres hoyos la competencia no era más, el torneo había dejado de serlo para convertirse en un duelo.
Transcurría el dieciseisavo agujero y la tabla seguía igual; ya instalados en el penúltimo hoyo, Charles conseguía mantenerse con el mismo promedio, al conseguir el cuatro bajo par, fue entonces cuando el considerado más grande golfista de la historia, demostró por qué tiene esa distinción, al conseguir tres bajo par y dejar dos golpes atrás a su amigo. Golpes que Howell había dejado ir en el primer y onceavo hoyo, y que le costaron el campeonato.
Pero no todo estaba acabado. Teniendo enfrente la última prueba, el joven sabía que no tenía nada que perder, en cambio Woods, con toda su estirpe, tenía mucho que perder.
Tres golpes después y la tensión en el campo palpable, Woods se encontraba en un problema, pues su tercer tiro aterrizó en una fractura del campo; en primera instancia creía que era una regadera del empastado, pero solamente se trató de una terrible posición.
Charles se encontraba situado en el green con dos tiros por jugar, mientras Woods se encontraba fuera, camino arriba, obstaculizado y forzado a realizar dos tiros para llevarse nuevamente el campeonato.
Howell erró y no pudo terminar con cuatro golpes, lo cual le hubiera significado recortar a uno la distancia con “Tiger”. Al final terminó con cuatro bajo par 72.
Era el turno del “Tigre”, el silencio se apoderó completamente del campo, la gente guardaba el respeto que se merece el mejor jugador del mundo. Con un excelente tiro, el hoy pentacampeón del Buick Invitational se colocaba sobre el green y, a tan sólo escasos centímetros del hoyo, bastó con empujar la bola para terminar con la expectación.
La obra estaba consumada y lo que al principio parecía imposible, se había convertido en algo histórico. La lógica dio paso a la grandeza, y en su regreso Woods demostró que sigue siendo el mejor del mundo.
Al terminar las hostilidades del torneo, ambos atletas se dieron el tiempo para atender a los medios presentes y hablar acerca del domingo que acababan de vivir.
Charles Howell III fue el primero en aparecer, contento por su segundo lugar pero insatisfecho por no haber podido derrotar a su amigo.
“Le di regalo para su bebé, creí que eso me iba a ayudar, pero no. Es alguien con quien es muy agradable jugar, a pesar de que estábamos compitiendo muy de cerca, nunca platicamos del juego, nos limitábamos a decir buen tiro o algo así, siempre hay otra cosa de qué hablar”, comentó Howell.
Lamentándose de los dos golpes que pudo haber evitado y con la firme intención de que algún día derrotará a “Tiger”, Howell se despidió alabando al nuevo campeón por su quinta chaqueta verde y colocándolo por encima de Byron Nelson, quien tiene el récord de más victorias en torneos de alto nivel, considerándolo así como el mejor jugador en la historia de este deporte.
Acto seguido tocó el turno a Woods, quien guardaba un semblante más relajado, pero evidenciando la presión a la cual estuvo sujeto durante la competencia, debido al alto nivel de sus rivales.
Aseguró que en esta ocasión se le complicó de más la pista sur, en la cual no lograba colocar la bola en campo abierto. Prueba de ello son las siete trampas de arena, de las cuales fue presa durante la competencia.
En relación al gran juego que demostró Howell, el “Tigre” no escatimó en alabar a su compañero: “Siempre es divertido jugar con un amigo, estuvimos platicando de muchas cosas durante el juego, pero ya al final los dos sabíamos que tanto uno como el otro, quería ganar a costa de lo que fuera”.
En relación a la racha ganadora de la cual goza actualmente, con siete torneos de la PGA Tour ganados, expresó que es más importante la que tiene en los Torneos Master, con cuatro dianas.
Cuando se le cuestionó cómo se sentía en los últimos hoyos, cuando la presión llegó a tope y demostró no tener problema para resolver los obstáculos que se le presentaron, el deportista respondió:
“He sido muy afortunado en mi carrera, ya que he tenido éxito realizando ese tipo de tiros. Sólo puedo decir que lo he hecho antes y que sé que lo puedo hacer. Algunos dicen que lo han hecho antes, pero nunca un domingo en un torneo de semejante importancia, yo sé que puedo realizar ese tipo de tiros y solamente me recuerdo que los he hecho antes. Los triunfos alimentan más triunfos, entre más ganas, más entiendes como ganar. Y lo más importante es aprender a hacerlo de diferentes maneras y en diferentes circunstancias. Con golpes cortos y largos, con golpes malos inclusive, lo importante es saber resolver la situación; eso es lo que te hace ganar”, finalizó.
Consciente de lo que acababa de realizar, pero con la misma hambre de siempre querer hacer más y más, el golfista se despidió partiendo hacia Dubai, donde participaría en otro torneo, dejando abierta la posibilidad de regresar a la PGA cuando ésta visite la ciudad de Los Angeles, aunque dejando en claro que no tenía prisa por competir y que prefería hacerlo en el torneo de Augusta en Canadá.
Posicionándose como el golfista más triunfador en la historia del Buick Invitational tanto en lo deportivo como en lo económico, asegurando una racha que luce impresionante debido a la alta competencia que existe hoy en día, el “Tigre” alargó su reinado dentro del golf mundial, escribiendo la historia con cada golpe y mostrándose como el atleta más dominante del mundo en su disciplina.
PIES DE GRABADO
ZETA/Mario Pelayo
Buick invitational03
El tiro que marcó la diferencia
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Siempre concentrado en su objetivo
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Fue un triunfo sufrido para Woods
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