Líneas de investigación: Traficantes o secuestradores
Robo al estilo narco
Los ladrones llegaron con todas las características del crimen organizado: Vehículos robados último modelo, armas largas; vestidos de negro, chalecos antibalas y en convoy. Se llevaron cubetas de solvente, una computadora personal, una caja fuerte con cheques por 80 mil pesos y de paso, varios recipientes de impermeabilizantes
Rosario Mosso Castro
Marco Tulio Castro
Regresó el comando negro a las calles de Tijuana.
Un convoy de cinco o seis vehículos, con más de 10 hombres armados vestidos de negro con armas largas, quienes ejecutaron un robo que terminó con el asesinato de un civil inocente.
De acuerdo a lo robado, más de 30 cubetas de solvente, la principal línea de investigación apunta hacia los traficantes que se dedican a cocinar y distribuir las drogas sintéticas y baratas como el crystal o el ice.
Consultado, el Colegio Internacional de Investigación Científica Sobre la Delincuencia A.C. informó que por norma técnica el único solvente que puede almacenar un expendio de pintura es el tíner y este compuesto químico se puede utilizar para fabricar crystal o elaborar bombas de fragmentación caseras.
Los especialistas detallaron que el tíner, la acetona y algunos derivados de la nafta se usan para hacer reacción química con la seudo efedrina y romper el compuesto químico para obtener la meta anfetamina con el procedimiento que los narcos llaman “cocinar” para después fabricar el crystal.
El solvente extraído por los delincuentes, también sirve para la fabricación de bombas. Es suficiente con que obtengan adicionalmente botellas de plástico, perdigones, clavos o vidrios.
También se usa para disolver seudo efedrina y no transportarla sólida, para extraer de la hoja de coca una goma, o alcaloides de la goma de opio.
Sin embargo resulta extraño que un comando negro haya sido utilizado para llevarse 570 litros de tíner. Los delincuentes usualmente compran este elemento en tibores con mayor capacidad y no hay norma que impida vendérselos. Pueden comprar los tambos que sean sin mostrar identificación.
Otra línea de investigación podría apuntar hacia el secuestro. ZETA conoció la versión de que los delincuentes que llegaron a Pinturas Doal, en la colonia Garita de Otay, de donde sustrajeron el solvente, la caja fuerte y otros elementos, preguntaron por una persona. Que no se encontraba en el lugar.
El comando negro
En pleno Operativo Militar, y cuando las autoridades municipales presumen una inspección meticulosa a través de cámaras, patrullaje y elementos policíacos, el comando negro regresó el jueves 22 de febrero. Robaron solvente, huyeron de manera aparatosa, provocaron una balacera con policías estatales y asesinaron a un inocente.
Gabriel Contreras Quevedo de 53 años resultó muerto de un tiro en el pecho mientras comía en una taquería de la colonia Mérida. Otro hombre, José Orlando Ruiz, fue herido.
Lo extraño fue que el delito cometido según las autoridades fue un robo. Un asalto al estilo del narco. Fue un grupo capacitado al estilo del crimen organizado. Con armas largas, uniformados y en vehículos robados. Todo para robar un establecimiento de pintura.
La ganancia pues, para los diez integrantes del comando, sería mínima. El móvil, para tanto aparato utilizado, podría ser otro más allá que el simple robo.
De acuerdo a la versión oficial, usaron entre cinco ó seis autos último modelo, eran más de 10 hombres armados con cuernos de chivo. Hicieron gala de impunidad. Circularon por las calles de la ciudad, llegaron a un negocio en Otay, y robaron una computadora personal, una cámara digital, 30 cubetas de solvente y una caja fuerte que después abandonaron en la huída por la zona oriente de la ciudad.
La información policíaca indica que antes del mediodía, un grupo de ladrones a bordo de por lo menos cinco autos identificados por los testigos, tranquilamente estacionaron frente al local. De ahí bajaron más de 10 hombres vestidos de negro y fuertemente armados, entraron y con violencia ejecutaron el asalto.
El golpe que recibió la empresa Pinturas Doal con el robo, fue certero. Aparatoso pero exitoso para la delincuencia organizada. El botín, fueron más de 30 cubetas de 19 litros de solvente con valor de 600 pesos cada una. Por eso los delincuentes tripulaban 5 vehículos grandes con capacidad de carga, entre ellos una Yukon acondicionada para transportar objetos pesados, un pick up Chevrolet blanco, un Silverado blanco y dos camionetas más.
Pinturas Doal se encuentra ubicada en calle Alejandro Humboldt, del fraccionamiento Garita de Otay, bodega B, en la delegación Mesa de Otay. Los criminales además preguntaron por el señor “Mario Simentel”, persona que no labora en el centro de distribución de pinturas. Aun así entraron a las oficinas y después a la bodega.
En el interior, se encontraban 4 ó 5 personas trabajando, mientras que el gerente, junto a su secretaria, se encontraban en la calle realizando otras labores de la empresa.
Un sujeto armado amagó al personal de una oficina y los demás entraron al área de administración, al almacén y a la sala de juntas, cuarto donde se encontraba la caja fuerte.
La caja de seguridad, tenía en su interior cheques por valor de 80 mil pesos a nombre de Pinturas Doal y posfechados con los que, obviamente, el comando no podría sacar utilidad. Una vez amagados los pocos empleados al interior de la oficina, comenzó la carga de cubetas de solventes a las unidades del convoy.
Según los empleados, el robo duró entre 15 y 30 minutos y nadie resultó herido. Después del asalto, los trabajadores fueron a declarar ante la Procuraduría General de Justicia del Estado.
Otro detalle: De paso, el comando armado robó algunas cubetas de impermeabilizante con valor de 500 pesos cada una. Ahora que es temporada de lluvias.
La persecución
Cuando los delincuentes emprendieron la huida las víctimas reportaron el robo y personal del Grupo Coordinación inició un operativo de búsqueda. Reportes de los testigos indicaron que el convoy de ladrones salió de la delegación Centenario rumbo a la delegación Los Pinos y después se separaron.
A la una de la tarde una célula del Grupo Coordinación recibió el reporte de que uno de los autos había sido visto circulando rumbo a Tecate. Era el Silverado blanco. La patrulla que los ubicó estaba integrada por un pick up de la Policía Estatal con dos agentes y otra con dos policías federales. Se los encontraron en la carretera vieja a Tijuana-Tecate e iniciaron la persecución; cuando los encontraron les marcaron el alto pero aceleraron.
Los asaltantes entraron a la colonia Mérida ubicada en la periferia de la ciudad por un camino sin pavimento hacia las vías del tren. En ese momento por causas extrañas la patrulla de los federales que iba en la parte de atrás se rezagó.
Como los habían perdido de vista por unos segundos al doblar la esquina, cuando por fin los detectaron, los atacantes los estaban esperando de frente e iniciaron la balacera con armas largas.
Esto sucedió en la avenida ferrocarril a unos cuantos metros de la carretera principal y a los lados de la calle había pequeños comercios de la colonia, incluido el puesto de comida establecido en el patio de una casa, en cuyo interior murió Contreras Quevedo, víctima del fuego cruzado y quedó herido Orlando Ruiz. Al cierre de esta edición, la Procuraduría General de Justicia del Estado no había informado si la bala que asesino al civil procedía de las armas de los policías o los delincuentes.
Al toparse con la balacera de alto calibre, los agentes estatales decidieron dejar el pick up andando, saltar y disparar desde el suelo.
Los delincuentes se fugaron por segunda vez y abandonaron el auto varias calles más adelante en un lote baldío. Minutos después, los policías que los perseguían encontraron el Silverado balaceado con la caja fuerte. Disparos del vehiculo Silverado provenían de dentro hacia fuera y sólo algunos fueron causados por las armas de los estatales preventivos.
Continuaron la búsqueda en los alrededores y detuvieron a un hombre joven que andaba cerca de la zona. Sin embargo no proporcionaron el nombre porque no están seguros de que haya sido uno de los participantes en el robo y el asesinato posterior.
Fue presentado ante el ministerio público sólo como sospechoso para revisar sus antecedentes y hacerle algunas pruebas periciales. Mientras, investigarán el extraño robo al estilo narco.
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